¡Nada!

Alguien inventó que hay una edad para “sentirse grande”, yo empecé a sentirme adulta bien entrados los 30; esos 30 que uno pensaba que ya estaría arrugada, en una casa, con perro, un maletín de trabajo y cara de preocupación pagando cuentas.

Pero mis 30 no fueron así – los pasé corriendo maratones, viajando, trabajando pero no preocupada.  Casi toda esa década anduve en mudanza, y cuando veo las fotos de mis 30 a mis 39  noto que anduve pasándola súper bien. De las caídas no tengo fotos, pero no fueron tan graves.

Saludos desde el piso 39,  a un mes de subir al 40.  Creo que eso de que da miedo hacerse mayor, es puro cuento.

Gasto menos en cosas, más en experiencias. Capaz que gracias por esas decisiones, ahora me siento tan serena. Serena, pero vieja ¡jamás!.

Nací análoga, vivo digital. Leo más en Kindle que en papel, twitteo mucho, no añoro el walkman, me encanta Spotify. Se fueron algunos de mis íconos el año pasado (Leia, George Michael, Prince), pero tengo otros contemporáneos. Con que haya wifi, yo me acomodo a lo demás.

A los 40 los celebraré como celebré los 30. Tomaré un avión hacia un lugar que no conozco, del que casi no sé nada, no sé qué veré, todo va a ser nuevo.  No voy a presumir de que soy más sabia, pero tengo 5 tips para los que vienen detrás: (es parte de lo sabroso de la madurez, tener algo que recomendarle a otros).

  • Cumplir años es de agradecer: celebre como quiera, o si no quiere, no haga nada, pero no se quite años ni lloriquee por hacerse “mayor”. Es de mal gusto, está out llorar por la edad. Capaz que lo oyen quejarse y lo sacan del partido. Nadie quiere ir a la banca, ¿o sí?.

  • No pierda tiempo:  24 horas es un montón.  Una semana es uuuh. Hay tiempo para hacer algo que sume: un idioma, un deporte,  un paseo, un trabajo distinto, irse a vivir solo, buscar un roomate. Esto es como ser DJ: hay que ir mezclando.

  • (No me odien, pero estoy más flaca que a los 30, y más fuerte). La evolución nos  va castigando, alguna actividad física ha de gustarte. Hacela. No detiene el paso del tiempo, pero nos salva de pasar la vida sentados. Si vas a vivir muchos años, es bueno que no te suene “todo” cuando te agaches a recoger algo, jugar con un sobrino. Dicen los que se sienten viejos que “siempre les duele algo”. A mí no me duele nada.

Nací en el siglo pasado, pero no vivo ahí. Lo mío no es la nostalgia, lo mío es ya. Y un poco más adelante del ya. (Por eso, lo confieso, ya estoy haciendo maleta para ese viaje de los 40. Y donde tenga wifi les contaré qué tal se ve todo desde ese cuarto piso.)

No se siente nada. No duele. No pesa.  Si sirve de excusa para celebrar, entonces sí, se siente genial.

Marianella Cordero es periodista, maratonista, blogger y apasionada por la vida. Puedes seguir sus viajes, experiencias e historias en su cuenta de TwitterInstagram o Facebook.