Larry Ruyf siempre ha sido un fanático de los rompecabezas, especialmente de uno que comenzó a armar en 1989, y que muestra los estantes ingeniosamente repletos de un coleccionista de Coca-Cola.

Después de ordenar cuidadosamente durante dos semanas las 2.000 piezas por color y forma, Ruyf se dio cuenta de que acababa de empezar el más difícil y gratificante de sus rompecabezas. 


Un rompecabezas de tamaño natural

No satisfecho con sólo juntar las piezas en la caja, Ruyf se dispuso a recrear la escena de los coleccionistas usando versiones reales de los elementos representados en el rompecabezas.

Él y su esposa buscaban objetos antiguos mientras recorrían en motocicleta su estado natal de California, cruzando caminos secundarios con la esperanza de encontrar una tienda de antigüedades a la que aún no hubieran llegado otros fans de Coca-Cola.

"Todo gira en torno a la búsqueda", dice Ruyf.

En el camino, Ruyf conoció a otros coleccionistas de Coca-Cola, dispuestos a ayudar. Una mujer tomó una foto del rompecabezas y le envió a Ruyf pequeños objetos del mismo que él aún no había localizado. Su familia hizo lo mismo al llevar con ellos una foto del rompecabezas durante sus viajes e informándole sobre sus hallazgos. Un año, su esposa lo sorprendió en su cumpleaños con una rara bandeja para dar cambio que se mostraba en el rompecabezas.

"La mayoría de las piezas que han llegado a mi tienen una historia tras de sí", dice Ruyf. "Hay una gran cantidad de recuerdos grandiosos en este rompecabezas ya que es sobre mi vida y mi historia. Todos son buenos recuerdos.”

Por esta razón, Ruyf dice que no puede declarar a un solo objeto como su favorito. Tiene muchos, explica, cada uno con una historia y una experiencia únicas.


Juntando las piezas

Desde que empezó a coleccionar las piezas en su rompecabezas de tamaño natural hace casi 20 años, muchos cambios han ocurrido para Ruyf. Aunque ya no está con su esposa, el rompecabezas sigue siendo una pasión, sin mencionar la espectacular decoración de la habitación.

El rompecabezas original cuelga en la pared de su casa en San José, enmarcado, mientras que la colección que lo inspiró vive cerca. Usando la regla de Coca-Cola en la imagen como escala, Ruyf construyó una estantería ahora llena con los casi 100 objetos recolectados a través de los años.

A Ruyf solamente le faltan cinco o seis piezas para terminar su colección, y él siente que la finalización del rompecabezas será un poco agridulce.

Aunque sabe que extrañará la búsqueda, a Ruyf lo emociona que sus amigos y familiares vean su trabajo terminado.

"Es divertido mostrarlo", explica. "Es divertido ver las expresiones de las personas mientras dicen, 'Esto evoca todos esos grandes recuerdos.'"

Ruyf concluye: "Es parte de nuestra historia. Es una parte de nuestra vida, y es el estilo estadounidense. Ahora esa historia está en mi pared, y hay una gran historia acerca de ella. "