Nota del editor: Este artículo originalmente fue publicado en el sitio web Business Fights Poverty, como parte de su serie de blogs Challenge on Women´s Economic Empowerment Challenge.

Las cadenas de valor globales pueden ser una poderosa palanca para empoderar a las mujeres, pero es necesario que las compañías identifiquen dónde trabajan las mujeres, desarrollen una estrategia clara de género, y expresen el caso de negocio para apoyar a las mujeres.

A medida que el Grupo de Alto Nivel de la ONU para el Empoderamiento Económico de la Mujer continúa desarrollando su pensamiento durante los próximos meses, los miembros de este panel deben pensar seriamente en el rol que las cadenas de valor globales pueden desempeñar en el empoderamiento de las mujeres. Este fue un tema importante en la reciente discusión en línea que forma parte de CARE/DFID/Diageo/Business Fights Poverty Challenge. En este blog se destacan algunos de los puntos clave señalados por los numerosos colaboradores en esa discusión.

El mundo trabaja cada vez más a través de Cadenas de Valor Globales, que conectan a las empresas en todas las etapas de la producción, distribución y venta al por menor. La OCDE, la OMC y la UNCTAD estiman que aproximadamente el 70% del comercio mundial pasa ahora a través de Cadenas de Valor Globales, donde las mujeres desempeñan un papel clave en muchos segmentos. Por lo tanto, las Cadenas de Valor Globales pueden ser una poderosa palanca para el cambio, y las compañías que desempeñan un papel clave, como los minoristas y dueños de marcas en el norte global, deben mirar de cerca cómo la cadena de valor se compromete con las mujeres, para velar que se respeten los derechos de la mujer, para optimizar las ventajas que se derivan de la inversión en las mujeres, pero también para perseguir los claros beneficios empresariales que las organizaciones progresistas están empezando a obtener.

Entonces, el primer paso es entender realmente dónde están las mujeres en la cadena de valor y cuál es el papel que están jugando. Un creciente número de compañías está trabajando para promover la igualdad de género en sus cadenas de valor, pero el análisis de la cadena de valor enfocado en el género aún no es parte de la corriente principal de pensamiento analítico en la agricultura. Sin embargo, es clave para el futuro de muchos productos básicos, para que puedan superar la impactante escasa representación de las mujeres en aquellos que tienen acceso a servicios de extensión, insumos y finanzas. Esta falta de acceso para las mujeres a las herramientas clave debilita a toda la cadena de valor.

En segundo lugar, para permitirles a las personas con recursos económicos limitados participar con éxito en las cadenas de valor, se necesita un enfoque sistémico que aborde los distintos obstáculos que los detienen. Esto es particularmente cierto para empoderar a las mujeres, ya que muchos de estos obstáculos podrían estar fuera del lugar de trabajo inmediato. Por ejemplo, las agricultoras de cacao tienen niveles de ingresos y de productividad 25-30% por debajo de los de sus homólogos masculinos. Las principales causas de estas brechas en los resultados también son claras: en comparación con los productores de cacao de sexo masculino, las mujeres agricultoras tienen 25% menos probabilidades de haber recibido una capacitación en el último año, 20% menos probabilidades de haber obtenido un préstamo en el último año, casi 40% menos probabilidades de tener una cuenta bancaria, y 30-40% menos probabilidades que los hombres de haber utilizado insumos agrícolas críticos, tales como fertilizante. Muchas de estas diferencias están relacionadas con la idea de que los hombres son agricultores, ya que suelen tener la propiedad legal de la tierra, pero en realidad muchos de los roles clave en el procesamiento del cacao los desempeñan las mujeres. Por lo tanto, cualquier compañía que esté tratando de cambiar esta situación debe estar dispuesta a participar en detalle con las comunidades, y también con los proveedores de insumos, con las cooperativas y el gobierno. El desarrollo de Women´s Extension Volunteers en Ghana ha ayudado a fomentar las buenas prácticas agrícolas, y también a promover la movilización de la comunidad y la inclusión financiera informal. Este tipo de innovación es clave: para superar las antiguas barreras que las mujeres enfrentan se requiere algo nuevo.

En tercer lugar, entonces este requisito de pensar en términos generales en cómo empoderar a la mujeres, refuerza la necesidad de tener un sólido argumento para un caso de negocio: las inversiones necesarias a largo plazo sólo se mantienen si las partes interesadas en el negocio pueden percibir algunos beneficios. Orientar la capacitación y los insumos correctamente a las mujeres que juegan un papel clave en la producción puede mejorar significativamente la productividad y la calidad. Y es probable que hayan beneficios en la sostenibilidad del suministro al hacer de la agricultura una opción más atractiva para las mujeres y los jóvenes. Y cada vez más, el involucramiento de una compañía con el género en su cadena de valor tendrá un rol en su licencia operativa.

Las ventajas del desarrollo

Además de ser clave para las mujeres ejercer sus derechos, se ha demostrado que su empoderamiento económico desencadena otra serie de cambios positivos. El control de las mujeres sobre los recursos productivos conduce a un aumento de los ingresos, a una mejor autonomía y una mayor participación en la toma de decisiones de la familia y la comunidad, aumenta la inversión en la educación de los niños, en la salud y la nutrición. A menudo las mujeres se preocupan más por la viabilidad social de sus comunidades, por lo que el empoderamiento económico de las mujeres puede ser un factor clave para contribuir con la prosperidad de las comunidades.

El apoyo a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres no sólo ayuda a las mujeres a apoyar mejor a sus familias y contribuir al desarrollo de sus comunidades, sino que en última instancia, asegura el suministro a futuro de productos agrícolas (como el cacao), al mejorar su productividad y calidad. Es necesario que los líderes de negocio tengan en cuenta que cuando se invierte en las mujeres, todo el mundo gana.

Gerry Boyle es Asesor Senior de Políticas sobre la Participación del Sector Privado para CARE International en el Reino Unido.