RESTON, VA. - No has sido testigo de la verdadera afinidad que las personas tienen hacia la marca de bebidas más querida del mundo hasta que pones un pie en una Convención del Club de Coleccionistas de Coca-Cola. Decir que estos coleccionistas son fans es un eufemismo: son expertos en artículos, súper embajadores de la marca, y enciclopedias caminantes de la tradición popular de Coca-Cola.

"Algunos de ellos saben mucho más que yo", dijo el Archivista de Coca-Cola, Ted Ryan, cuyo estatus de celebridad en la Convención Nacional del Club de Coleccionistas de Coca-Cola 2016 compite con el de William Shatner en un festival de Star Trek.


La convención reunió a coleccionistas de todo Estados Unidos y Canadá, quienes compartieron, compraron y vendieron sus tesoros, y se encontraron con viejos amigos e hicieron nuevas amistades. Entre los aspectos destacados del evento de cinco días, se incluyen un seminario para distinguir los artículos originales de los falsos, una vista previa de la subasta en la que los coleccionistas expertos pronostican en cuánto se venderá cada artículo, room hopping, que es como comprar en una venta de garaje pero en las habitaciones del hotel donde se hospedan los coleccionistas, una subasta en la que hay de todo, desde una bicicleta de la marca, hasta letreros de cartón, y un masivo mercado interno de las pulgas, abierto al público, con artículos de Coca-Cola, nuevos y antiguos.

A continuación, cinco aspectos destacados del evento, vistos a través del lente de un participante novato en la Convención:

1. La cultura estadounidense vive aquí

La convención reúne a todo el país. Los participantes en la Convención que vienen del oeste medio de Estados Unidos se mezclan con los del Sur, mientras discuten y debaten sobre el origen de los tesoros de Coca-Cola. Puede que no logres averiguar la edad o el paradero exacto de una botella, bandeja o letrero de Coca-Cola, pero puedes averiguar pistas a través de los ojos de un dueño.

Aquí, la cultura estadounidense florece, el color rojo prevalece sobre el blanco y el azul, por supuesto,  a medida que los participantes y los objetos de colección se remontan a los días cuando las personas saboreaban una Coca-Cola en los columpios de los pórticos, o la bebían durante la celebración posterior a un partido de las Ligas Menores. Aún cuando otras marcas aparecían de vez en cuando, un letrero de Sprite por aquí, una botella de Coca-Cola Light por allá,  la Coca-Cola clásica era la estrella. La mayoría de los coleccionistas crecieron durante la época en que Coca-Cola era la única bebida que llevaba el nombre de la compañía.


2. La autenticidad es subjetiva

El valor de un artículo no siempre se puede determinar por su autenticidad (fabricado por la Compañía Coca-Cola en algún momento en el tiempo), o por el precio que alguien pagó por él. El sentimiento viene en todas las formas y precios. Muchos coleccionistas de siempre compran y venden estratégicamente piezas como una forma de inversión. A otros, su sentido de la autenticidad de un objeto los impulsa a sostener candentes debates con sus colegas coleccionistas. Algunos escogen y eligen con base en el atractivo, lo que es por naturaleza artístico, pero quizás no es un artefacto genuino. Muchos coleccionistas son una mezcla de todos ellos: presurosos por encontrar un objeto, esperando hallar una rareza, y sensibles a la belleza.

El intercambio de folclore sobre varios objetos es parte del misterio y de la diversión. Este año, la conversación de la Convención estuvo centrada en un gran banner del Club Hi-Fi, que se vendió en la subasta por casi $ 1,000. El Club Hi-Fi fue un club juvenil que la Compañía Coca-Cola patrocinaba y promovía a finales de los años 50 y 60. Los eventos más populares del Club eran los bailes. El banner, que parece estar en buenas condiciones y se considera un artículo muy raro, habría sido colgado en uno de los eventos o bailes del Club.


El banner apareció por primera vez en la Convención durante el seminario "¿Cuánto vale?", donde un panel de expertos estimó su valor entre $600 y $1.500. Posteriormente, fue exhibido durante dos días como parte de la vista previa de la subasta, a medida que los posibles oferentes lo inspeccionaban entre figuras de cartulina de Santa, afiches enmarcados y menús de la época.

3. La familiaridad por encima del costo y las colecciones.

Aparte de presumir de sus impresionantes antologías de Coca-Cola, o de buscar ese artículo especial, el motivo de la Convención es simple: la amistad. La mayoría de los asistentes ha coleccionado objetos durante décadas y ha construido relaciones con sus colegas coleccionistas. La Convención es como una reunión familiar, cuyo telón de fondo lo constituye una inspiradora marca de color rojo brillante. Te hace pensar en otras convenciones de coleccionistas y si su deseo por lo raro o extravagante o auténtico es tan ferviente como la multitud de la Convención de Coleccionistas de Coca-Cola. Un hecho que no puede ser ignorado es que la mayoría de los participantes son mayores, los coleccionistas más jóvenes ya están en el rango de los 50 años. Con un número limitado de aficionados de próxima generación, la línea de los 42 años del Club de Coleccionistas Coca-Cola podría aumentar en las décadas venideras, a menos que atraigan a los más jóvenes.

4. Todo vale

Figuras de cartón de atletas famosos. Bolsas para la cintura, tapas de botellas y una solitaria bolsa de papel. Bandejas para la cena, escaparates, rótulos de todo tipo, y relojes de pared. Muchos relojes. Si lleva puesta la botella de Coca-Cola o la tipografía característica, está aquí y a la venta, al precio correcto. Justo cuando pensabas que lo habías visto todo, emerge otra joya. Un juego de peine, cepillo y espejo; un tren hecho de estaño; tarjetas de béisbol; unos zapatos de tacón alto de color negro, rojo y blanco, decorados con pedrería y que deletrean Coca-Cola Zero, cajas miniatura de botellas de vidrio; e incluso broches que presumen “¡Yo la probé! Nueva Coca-Cola".

“Es como abrir las puertas de los Archivos de Coca-Cola y dejar que entren 500 personas," dijo Justin Fletcher, Archivista de Coca-Cola.

Es posible que tus ojos no puedan abarcar todos los artefactos y adornos que se extienden a lo largo de una mesa y otra, o al hacer room hopping, encima de las camas y los tocadores del hotel donde se hospedan los coleccionistas. Nada es demasiado nuevo, viejo, único o estrafalario. En algún momento, al menos fue la presea de alguien.


5. Promoviendo un recuerdo

Preguntar por qué alguien empezó a coleccionar artículos de Coca-Cola es como pedirle que cuente la historia de un compromiso. "Entonces..." dices, con un tono de ilusión, "¿Por dónde empiezo?" A pesar de que cada historia es diferente, la mayoría tiene un tema en común. Coca-Cola les recuerda a las personas un pasatiempo agradable. Coca-Cola fue el gusto de alguien una vez al mes durante su juventud, o lo que bebía cuando visitaba a sus abuelos. Algunas colecciones se pueden manifestar en un poco de manía, pero empezaron con una nostalgia por la sencillez: una Coca-Cola bien fría.

Si coleccionaras algo con base en tu recuerdo más querido, ¿qué sería? Los coleccionistas de Coca-Cola pueden tener una afición única, pero el origen de su interés es algo con lo que todos podemos relacionarnos: una época en la que saboreamos más la vida.

¿Te interesa vivir la Convención en persona el año próximo o aprender más sobre el Club de Coleccionistas de Coca-Cola? Visita el sitio web de The Coca-Cola Collectors Club.