En su libro, Blubber, la autora Judy Blume lo llama "acción en el autobús escolar". Es ese momento del día cuando se abrían las puertas de la escuela y todos corrían hacia los autobuses que los llevarían a sus casas. Era entonces cuando las puertas del autobús escolar amarillo (también conocido como The Big Cheese) se cerraban y comenzaba la acción en el autobús escolar.

Éramos yo, el resto de los niños, un conductor concentrado exclusivamente en la carretera, y en unos 45 minutos de recorrido durante la hora de mayor tráfico, a toda velocidad por Queens Boulevard, básicamente, sin la supervisión de ningún adulto.

Se formaban pequeños grupos o barras todas las tardes. Los nerds se acomodaban en la parte delantera del autobús, los bromistas en el medio y los alborotadores en la parte trasera. Yo no encajaba realmente en ninguna de estas categorías. Simplemente me gustaba mirar por la ventana y soñar o leer, así que era blanco fácil para los bravucones. Recuerdo sentirme un poco sola y con miedo durante esos viajes en autobús por la tarde. Estaba tan agradecida cuando el viaje terminaba y nadie me había acosado.

Avancemos rápido 40 años o más. Voy camino a casa, sentada en el Autobús Rojo de Coca-Cola. Siempre mirando por la ventana, soñando y leyendo, noto que alguien me mira. "Tu nombre es Juliet?", ella preguntó. La miré, y mientras ella me decía su nombre, ambas lo pronunciamos simultáneamente ... "Leslie". Ella dijo: "Sí! Fuimos juntas a la escuela en quinto grado y éramos mejores amigas!" La miro fijamente y ella me mira, y me cuesta recordar los detalles de nuestra amistad. Pero todo lo que podía pensar era que alguien me acosaba.

A través de una serie de comidas y cenas, Leslie me recordó que no viajábamos juntas en el autobús. ¡Pero si teníamos clase juntas en quinto grado! Todavía me cuesta recordar. Al poco tiempo, un día, almorzamos juntas en Coca-Cola, y Leslie comienza a recordar algunas de las cosas que hacíamos juntas en la escuela primaria. Fue entonces cuando recordé que efectivamente estábamos en la misma clase y yo me sentaba justo detrás de ella. Ella se sentaba en la primera fila y yo en la segunda. ¡Nuestra maestra favorita era la señora Jaffe!

Ella me contó cómo leíamos libros juntas en la biblioteca, y tomábamos las llaves de un armario para hablar en privado. Me recordó cómo nos llevamos las llaves un par de semanas para poder escaparnos a leer los libros nuevos libros en el armario. Recordé los rizos en su cabello largo y cómo envidiaba la chaqueta de cuero rojo que recibió en Navidad. Lo cool que era su ropa. Sí, me acordé de mi amiga de quinto grado. ¡Su nombre era Leslie Nicole Taylor!

Hoy en día, con el pasado de la acción del autobús escolar trás de mí, sé sin lugar a dudas, que tenía una amiga en quinto grado. Que me quería y yo a ella. Que pasábamos juntas todo el tiempo que podíamos antes de que yo debiera subirme al autobús para hacer ese largo y solitario viaje a casa. Recuerdo que había una pequeña parte de mi día que yo esperaba con ansias: ver a mi amiga en la escuela.

Ahora tengo la oportunidad de ver a Leslie en cualquier momento. Con frecuencia nos encontramos en el campus, bebemos nuestras bebidas Coca-Cola favoritas, y conversamos, como lo hacíamos hace más de 40 años. Incluso viajamos juntas en el Autobús Rojo de Coca-Cola.

La vida puede ser difícil, pero Dios es maravilloso. Él nos reunió de nuevo a mi amiga y a mí. La vida es buena.