A la temprana edad de 14 años, Scott Spencer compró su primer globo aerostático.

Scott Spencer y su esposa, Linda, son los propietarios y operadores de Lighter Than Air America.


"Yo sabía que deseaba volar, y los globos eran la manera más barata de hacerlo", dice el piloto de 60 años, originario de Idaho. "Pero la primera vez que encendí uno, terminé quemando 40 acres de trigo en el campo de mi padre. Eso me mantuvo en tierra durante un tiempo."

Pero Spencer nunca desistió de su aspiración de llegar a los cielos: él logró realizar su primer vuelo con éxito dos años más tarde, y después de graduarse de la universidad, se dedicó a conseguir la experiencia y educación necesarias para obtener una licencia de piloto comercial.

Hoy, con 44 años de experiencia de vuelo en su haber, Spencer dirige el Equipo Oficial de Globos de Coca-Cola, conformado por tres distintos globos de la marca Coca-Cola: dos con la  forma tradicional y uno en forma de botella gigante de Coca-Cola, que, con 185 pies de altura, es el globo aerostático más alto del mundo.

Spencer se considera a sí mismo un "embajador aéreo" de la marca, y dice que la experiencia y la intuición son sus copilotos. "La gente asume que para ganar altura hay que dejar caer una bolsa de arena, pero es más como dejar caer cucharadas de arena a la vez" que alcanzas la altitud deseada. Un buen piloto calibra delicadamente la temperatura de los quemadores del globo un grado a la vez, con el fin de sincopar con el "ritmo explosivo" de la nave, el movimiento ascendente y descendente que se da durante el vuelo, el cual varía según el tamaño y la forma del globo, así como con las condiciones meteorológicas.


Operando tu propio globo

Convertirse en un piloto de globos no es para personas que carecen de pasión. Además de obtener una licencia regulada por The Federal Aviation Administration (FAA) (Administración Federal de Aviación de Estados Unidos), para la cual se necesitan un mínimo de 10 horas en el aire y 10 vuelos realizados con éxito, así como aprobar un examen escrito que abarca las regulaciones de vuelo para cada tipo de aeronave, desde helicópteros hasta jets, solamente para el equipo se requiere una importante inversión de dinero, fuerza muscular y espacio para su almacenamiento.

El valor de un globo aerostático promedio oscila entre $ 30.000 y $ 50.000, y su peso es de 500 a 600 libras, de acuerdo con el instructor basado en Albuquerque, Al Lowenstein, quien durante 16 años les ha enseñado a otras personas cómo volar globos. Para transportar todo ese equipo, señala Lowenstein, necesitas un vehículo de tamaño y fuerza considerables y personal en tierra que tenga una buena condición física. Los gastos de mantenimiento incluyen el combustible (los vuelos son impulsados por grandes tanques de propano), costos de almacenamiento, inspección y mantenimiento anuales, encontrar y alimentar a tu equipo humano "y, por supuesto, Champaña", señala Lowenstein.

Un vistazo al interior del globo en forma de botella contour Coca-Cola. Foto cortesía de Lighter Than Air America, de Scott Spencer.


Un interés que va en aumento

Viajar en globo es también un espectáculo deportivo que crece poco a poco, particularmente en el oeste de Estados Unidos, donde las condiciones climáticas y la geografía son óptimas. En Longview, Texas, The Great Texas Balloon Race atrae cada verano a aeronautas competitivos en la que es ampliamente considerada la carrera de globos aerostáticos más importante del mundo. En octubre, en Nuevo México, cientos de aeronautas y miles de espectadores descienden sobre The Albuquerque International Balloon Fiesta, donde los pasajeros pueden poner a prueba su nivel de comodidad en un globo que se encuentra amarrado al suelo, antes de alzar el vuelo por los cielos.

Lowenstein dice que incluso las personas que dicen tener miedo a las alturas tienden a sentirse seguros dentro de la cesta estándar de cuatro pies de alto de un globo. "No es tanto el miedo a las alturas lo que tenemos, sino un temor a las orillas," dice el veterano instructor entre risas.

Y cada año, durante la primera semana de noviembre, los cielos de Arizona se convierten en un colorido mosaico durante The Page Lake Powell Balloon Regatta. Para iniciar el evento de cuatro días, los pilotos se ofrecen voluntariamente a enseñarles a los estudiantes locales sobre la ciencia de volar, con experimentos prácticos y un concurso de arte de la escuela secundaria. El amanecer de cada día trae consigo la ascensión masiva de globos alrededor del lago, y el sábado por la noche, globos atados al suelo encienden sus quemadores para crear un "resplandor aerostático" que ilumina la feria de la calle Page para los miles de visitantes de todas las edades.

A 185 pies de altura, la botella contour es el globo aerostático más alto del mundo. Foto cortesía de Lighter Than Air America, de Scott Spencer.

 

Muchos futuros aeronautas empiezan en estos eventos como voluntarios en la tripulación de un piloto, ayudando a desplegar el “sobre” del globo (la parte del globo de nylon de la nave), transportando el equipo, y manejando el auto que va tras al globo, el cual sigue el recorrido que hace el globo en el aire y se encuentra con él una vez que este regresa a tierra. Es una mejor manera de despegar del suelo, señala Spencer, que tratar de echar un globo en los campos de trigo de tu papá. Aun así, este aviador de toda la vida recuerda con cariño sus primero años de vuelo.
"Viajar en globo siempre ha tenido un aire reservado y tranquilo. Fue divertido ser parte de este deporte cuando empezó a ser popular, antes de que todo el mundo supiera de él”. “Sigue siendo una experiencia impresionante”, señala “y una lección de humildad: Siento que soy el hombre más afortunado del mundo . He pasado mi carrera viendo a la gente sorprenderse con la vista a la que tienen acceso desde una canasta que flota en el cielo. ¿Poder compartir esa sensación de regocijo con las personas? Es lo máximo."

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