En los artículos anteriores hablamos sobre el Efecto Pigmalión y su poder para transformar la actitud de los equipos de trabajo. También hablamos del poder de influencia que tiene un jefe a la hora de condicionar las respuestas y el comportamiento de su gente. Hoy llegamos a la parte final de esta trilogía que busca mostrar la importancia que tiene el desempeño de un jefe en los resultados, las relaciones y la felicidad de sus colaboradores.

Así como es mi jefe, así soy yo [Parte 2]

Mucho se ha hablado sobre Felicidad Organizacional en los últimos años. De hecho, la búsqueda de este término en Google arroja un poco más de 400 mil resultados. Creemos que la felicidad está íntimamente ligada con la cantidad de dinero o beneficios que poseemos, pero lo cierto es que una investigación de la Universidad de Harvard que lleva realizándose desde hace más de 80 años, a cargo del profesor Robert Waldinger, ha estudiado la vida de 268 hombres graduados de Harvard y más de 2.000 miembros de sus familias.

La conclusión del estudio es contundente: “Las buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables. Punto”, dijo Waldinger.

Si bien es cierto que el dinero y los beneficios son imprescindibles dentro de la organización (de hecho son lo mínimo que la empresa debería ofrecer), lo que realmente provoca una atmósfera de felicidad dentro de una organización, es el tipo de relaciones que tienen las personas hacia el interior de la empresa, específicamente en 3 ejes:

1. La relación consigo mismo.

2. La relación con sus compañeros.

3. La relación con sus jefes.

Vamos a centrarnos en la número 3, la relación que las personas tienen con sus jefes. El jefe de área o departamento debe crear una atmósfera que permita que los colaboradores trabajen por un mismo objetivo. Para esto, es necesario que el líder sea capaz de inspirar seguridad y confianza, las cuales no pueden ser tomadas como instrucciones. Un jefe no puede simplemente ordenar que los colaboradores confíen en él y se sientan seguros, la seguridad y la confianza son sentimientos, no instrucciones, y por ende deben ser inspiradas por el jefe.

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Uno de los grandes problemas en las organizaciones y que sin duda afecta el clima organizacional, es que tenemos más jefes que líderes, y sí, a un jefe le hacemos caso por su rango, pero no lo seguimos. Mientras que a un líder lo seguimos y le hacemos caso. El desempeño de un jefe influye hasta un 70% en el clima organizacional y el clima organizacional afecta hasta un 20% de los resultados productivos de la compañía. Es por esto que se hace tan relevante la transformación de jefes a líderes gestores de felicidad organizacional.

Necesitamos más líderes que no solo comanden, sino que también apoyen. Que no solo exijan resultados, sino que también los inspiren. Que no solo se preocupen por los objetivos, también por las personas. Nuestra felicidad depende en gran medida de las personas que nos rodean, nos ayudan y nos inspiran a ser mejores. Si usted quiere tomar la decisión de convertirse en un líder, debe tomar las riendas del equipo en muchos niveles además de solo el de ejecutar órdenes:

Empatía:

El primer criterio para identificar un verdadero líder, es su capacidad para conectarse con las emociones y necesidades de los integrantes de su equipo, es decir, anteponer a la persona antes de sus resultados. Recuerde que las personas no se pondrán la camiseta de la empresa, hasta que la empresa se ponga en sus zapatos.

Debe tomar la iniciativa

Un líder se caracteriza por tomar el riesgo primero que los demás. Es el que da el primer paso para mostrar a su equipo el camino. En resumidas cuentas, un líder comanda con el ejemplo.

Conocer lo mejor posible a su equipo

Un líder debe conocer a fondo su equipo; sus nombres completos, cuántos hijos tiene, cuáles son sus debilidades, sus fortalezas y sus sueños, con el fin identificar potenciales líderes, conocer las necesidades y deseos de sus colaboradores con el fin de sacar a flote la mejor versión de cada individuo en pro de su equipo.

El liderazgo es una habilidad que se desarrolla como cualquier otra. Así mismo hay personas que no quieren liderar, que no pueden liderar y otras que no deberían liderar.  Conozco muchos jefes que no son líderes en lo absoluto, así como también conozco personas que están en niveles bajos de la organización y poseen una capacidad de liderazgo increíble.

El liderazgo no es una posición jerárquica, es una elección que se toma al cuidar de las personas del equipo. No es estar a cargo de las personas, es cuidar de las personas que están a su cargo. No se trata de pedir, se trata de DAR. No se trata de mandar, se trata de inspirar.

Así como es mi jefe, así soy yo.



Juan Gutiérrez es Fundador de Colombianos Exitosos, desde donde ayuda a las personas a mejorar en su entorno personal, laboral y profesional a través de charlas, experiencias, programas de formación, conferencias, dinámicas, talleres y capacitaciones.