El día de los muertos y todos los santos es celebrado de diversas maneras en la mayoría de los países de latinoamérica, pero Guatemala parece tener una de las celebraciones más originales de la región.

Cada 1 de noviembre el municipio de Sumpago se prepara para lucir en lo más alto del cielo el trabajo que los artesanos vienen realizando durante gran parte del año: enormes y coloridos barriletes. Su objetivo será lograr elevarse en el Festival de Barriletes Gigantes de Sumpango, en el día de todos los santos.

La tradición surgió de una leyenda originada en Sumpango, que cuenta que cada 1 de noviembre los espíritus malignos rondaban el cementerio para molestar a las almas de los muertos que descansaban en el cementerio de Sumpango.


Como solución al problema, los ancianos de la zona resolvieron “volar papeles”, para que el sonido del viento que impacta en ellos ahuyentara a las entidades malignas de la zona. Con esta creencia es que se inició la tradición en la zona de Sumpango, según cuenta la leyenda.

Como parte de la festividad cada barrilete debe ser remontado lo más alto posible, para el disfrute de los presentes y, siguiendo la leyenda, para que el viento azote lo más fuerte posible el papel de los enormes barriletes (o papalotes) de entre 4 y 6 metros de diámetro.

Para poder volar estos inmensos barriletes se necesitan tres amarras diferentes y la ayuda de muchas personas. Los más grandes, que van de los 15 a los 17 metros de diámetro, no son remontados por lo difícil que resulta, sin embargo esta situación no quita la atracción que genera el diseño de estas llamativas creaciones.

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Este año se calcula que 90 barriletes fueron expuestos, y serán evaluados por diferentes jueces, que tomaran en cuenta el tema y diseño como referencia para dar un veredicto en los próximos días.

Además del espectáculo de verlos volar, la apariencia de los barriletes es muy importante para el veredicto, por lo que los artesanos buscan motivos y estilos originales, para llamar la atención de los visitantes que se reúnen en el estadio de fútbol de la comunidad que está a un costado del cementerio local.

Según medios locales alrededor de 300 mil personas se hicieron presentes este año. El evento es una ocasión perfecta para que locales y extranjeros puedan vivir de cerca una tradición única del pueblo guatemalteco.