¿Alguna vez has experimentado uno de esos momentos decisivos que te cambian la vida?

He tenido un par en mi vida, y todo el tiempo pienso en los caminos a los que conduce cada decisión. Cuando yo era un adolescente, apliqué para un programa de voluntariado en Canadá mediante el cual hubiera recorrido todo el país durante nueve meses, y eso hubiera sido algo totalmente diferente a todo lo que había hecho. También apliqué en la universidad más o menos en la misma época, y el destino quiso que mis cartas de aceptación para ambos lugares llegaran el mismo día. Elegí la universidad, y esa decisión cambió mi vida. Me llevó a una relación, a un trabajo que me hizo estudiar más y a otro trabajo, a una casa, y a la edad adulta.

Hace unos años, muy temprano en mi camino por la fotografía, se me presentó una oportunidad similar que me cambió la vida.

Cuando empecé a tomar fotos, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo y, como estudiante visual, sabía que la única manera en la que iba a aprender a ser un mejor fotógrafo era tomando fotos todos los días. Pero además de ser un mejor fotógrafo táctico, también quería que mi visión creativa creciera. Encontré algunos grupos en Flickr que eran perfectos para eso. Cada día, alguien escogía un tema, y podías presentar una foto sobre ese tema. Esos grupos me ayudaron mucho para concretar mis ideas y aprovechar mi voz creativa.

Un día de enero en 2010, el tema del día era Coca-Cola, una de mis marcas favoritas. Yo vivía en Columbia Británica y era enero, por lo que hacía frío. Mis ideas se limitaban a usar las inmensas cantidades de nieve que había afuera. Me decidí a poner unas cuantas botellas de Coca-Cola en la nieve y hacer mi propia versión de un anuncio. Lo publiqué, unas cuantas personas comentaron que Coca-Cola debía prestarle atención. Y eso fue todo.

Fría. Fresca. Refrescante.

Había sido fan de Coca-Cola por mucho tiempo. Para mí la marca siempre estuvo asociada con los recuerdos más felices de mi infancia. Nos daban un vaso de Coca-Cola en Navidad, en nuestros cumpleaños, en los viajes a la playa y por la carretera. Para mí, la publicidad siempre fue conmovedora, pero era la conexión emocional lo que me hacía apreciar a la compañía.

Avancemos rápidamente hasta casi dos años más tarde, y las cosas de repente se encuentran en uno de esos momentos que te cambian la vida y que mencioné anteriormente. Un colega fotógrafo en Coca-Cola había visto mi imagen y la pasó al equipo de redes sociales, quienes luego preguntaron si podían twittearla como un post generado por un fan. ¡Yo me sentía en las nubes! En ese momento, la fotografía era mi pasatiempo, y esta era una de las cosas más grandes que me podía suceder. Y con entusiasmo respondí que sí.


Pensé que este era el momento más alto de esta historia, pero estaba muy equivocado. Unos días más tarde, me ofrecieron la oportunidad de ser el moderador de la presencia online de Coca-Cola en Flickr.com. Pasé más de un año creando una serie de imágenes en torno a los temas y palabras positivas asociadas a la marca e incentivando a otros fans a que publicaran su contenido. Para mí no sólo fue una oportunidad para trabajar con una de las marcas más importantes del mundo, sino también para que yo desplegara mi estilo en la visión de la marca.

Cuando el contrato terminó, visité la sede de Coca-Cola. Fue un poco como visitar la fábrica de chocolate de Willy Wonka. Me dieron tours, muestras, regalos y la oportunidad de sentarme en la silla del Presidente y Director General en la sala de juntas. Salí de Atlanta sintiéndome feliz por la oportunidad, suponiendo que eso sería todo lo que haría con la compañía.


Adelantémonos rápido nuevamente, y aquí llega el momento que me cambió la vida. Unos meses después de esa reunión, yo estaba de vuelta en Atlanta pues me habían ofrecido la oportunidad de mi vida... el chance no sólo de cambiar mi vida, sino de darle una nueva oportunidad a la vida. Se me dio la posibilidad de unirme a uno de los más grandes proyectos de marketing de Coca-Cola en su historia y una de las giras mundiales más grandes del mundo. Me uní al Tour del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA 2014 como el fotógrafo principal y la voz para redes sociales. Mi historia de cómo  conseguí el trabajo era en sí una historia, y me encontré dando entrevistas a medios de comunicación de todo el mundo.

Este tour, que visitó casi 85 países durante nueve meses, era algo para lo que yo no tenía preparación. Yo tomaba fotos de presidentes, de la realeza, de grandes figuras deportivas. Caminaba por las calles de países sobre los que apenas había oído hablar, buscando personas jugando fútbol y tomando más fotos de las que creo tomé en los cuatro años anteriores.


Este viaje cambió mi vida. No sólo porque me permitió viajar y ganar experiencia en mi trabajo y agregar a la compañía a mi cartera de clientes, sino porque me dio la confianza para darme cuenta de que el arte y la fotografía era donde estaba mi nueva vida. A la edad de 29, mientras otras personas de mi edad estaban comprando casas, casándose y sentando cabeza, tuve que dejar mi trabajo, terminar una larga relación, y deshacerme de la mayor parte de mis pertenencias. Era como atravesar una puerta a una casa diferente.

Durante ese viaje, decidí mudarme a otro país. Ahorré suficiente dinero para darme el lujo de comenzar mi negocio, y por primera vez en mi vida, dedicar mi tiempo y energía al arte. Este trabajo, la oportunidad de trabajar con dos grandes marcas, me dio muchas cosas. Pero fue la confianza en mí mismo lo que me dio la oportunidad de dedicarme a mi pasión.


Desde que el viaje terminó, mi relación con Coca-Cola ha continuado. Me trajeron a Brasil antes de la Copa Mundial de la FIFA para documentar y fotografiar una iniciativa de fútbol para jóvenes, denominada Copa Coca-Cola, donde más de 100 jóvenes jugadores de todo el mundo se reunieron para celebrar su pasión por el juego.

También he estado trabajando exclusivamente con el Mundo Coca-Cola, ayudando a crear una biblioteca de imágenes para su página web y canales sociales.


Al reflexionar de nuevo sobre ese tweet seis años parecen tan lejanos, pero están tan frescos en mi mente. Quería compartir esta historia para demostrar que es posible alcanzar nuestras metas si tenemos la motivación, la pasión, la fe y trabajamos arduamente por ellas.

A veces todo lo que se necesita para cambiar tu vida es una fotografía.

Joel Robison es un fotógrafo de bellas artes que actualmente vive en el Reino Unido. En 2013 y 2014, trabajó exclusivamente con Coca-Cola y la FIFA como fotógrafo principal y la voz en redes sociales para el Tour del Trofeo de la Copa Mundial de la de la FIFA por Coca-Cola, viajando y tomando fotografías en más de 80 países durante un período de nueve meses. Si quieres saber más, visita el sitio JoelRobison.com.