Uno de los recuerdos de la secundaria que Chelsea Doebler guarda con más cariño es cuando al salir de clases se dirigía a Sonic Drive-In y compartía una Coca-Cola Vainilla con su novio Daniel.

Así que años más tarde, cuando ella y Daniel empezaron a planear su boda al estilo clásico, surgió como algo natural que incluyeran un motivo de Coca-Cola en la celebración de este acontecimiento, a llevarse a cabo en el campo en un museo histórico en Altavista, Va., no muy lejos de su antiguo lugar de reunión.

"Soy una gran fan de Coca-Cola", dijo Chelsea. "Es mi bebida de elección, y me encanta el lema de la felicidad."

En el verano de 2012, a medida que se acercaba el gran día, Chelsea y su madre, Linda Davidson, recolectaron tapas de botellas de Coca-Cola y las entregaron a la floristería para que las entrelazaran en los arreglos hechos de girasoles y boutonnieres para la fiesta de la boda. Ellas buscaron antiguas botellas de Coca-Cola de vidrio para entregárselas a los invitados como obsequios.

Chelsea y Dan eligieron el rojo Coca-Cola como su color, utilizándolo para todo, desde los manteles hasta la corbata del novio y los tirantes del padrino. En un giro divertido, las damas de honor llevaban puestos vestidos rojos estilo polka, con lunares. Los puntos le recordaban a Chelsea las burbujas que produce la carbonatación.

"Nos encantaba la idea de que hubiera una sensación clásica en la boda, de época,  que se sintiera como en tiempos más simples", dijo Chelsea.

Mientras que redes sociales como Pinterest están llenas de ideas creativas para bodas temáticas Coca-Cola, realmente el concepto se remonta a inicios de los años 1900, cuando las campañas publicitarias promovían a la bebida como un elemento natural en cualquier celebración con amigos y familiares, según explica el Archivista de Coca-Cola, Ted Ryan.

Este anuncio de Coca-Cola de 1939 apareció en la publicación Ladies’ Home Journal.

Un anuncio de 1939 publicado en Ladies’ Home Journal muestra a una novia adornada con una tiara, sosteniendo un ramo de calas en un brazo mientras se prepara para tomar un sorbo de una botella de Coca-Cola, bajo el eslogan, "Siempre hay un momento para la pausa que refresca". En calendarios de los años 1950 y 1960 se mostraba a una novia sonriente en traje tradicional, aceptando una botella de Coca-Cola en la recepción.

"Comienza con la premisa básica de que Coca-Cola pertenece a donde quiera que las personas se reúnen. Es una compañera muy natural para cualquier evento especial", dijo Ryan.

La idea para una boda Coca-Cola a menudo comienza con un tema clásico y despega de ahí. Kari Warwick, una planificadora de bodas de Minneapolis, sugiere llenar las cajas de viejas de madera que una vez se usaron para transportar las botellas de vidrio de Coca-Cola desde el camión repartidor a la tienda, con flores o hierbas altas, y utilizarlas como centros de mesa o para colocar las tarjetas con los nombres de los invitados en las mesas.

Organizar un bar flotante Coca-Cola hecho por ti mismo y usar botellas de vidrio de Coca-Cola, amarradas con una cuerda blanca y roja como obsequios o para asignar los asientos son otras de las ideas divertidas de Warwick.

Otros organizadores de eventos sugieren comenzar con el color rojo de Coca-Cola y dejar que la imaginación vuele a partir de ahí. Un blog creado por el directorio más grande de bodas de Sudáfrica insta a las parejas a jugar con la paleta de colores rojo y blanco de Coca-Cola: "Esta brillante y alegre combinación de color tiene mucho que ofrecer en cuanto a opciones florales, golosinas para la mesa de postres (cerezas, bastones de caramelo) y decoración festiva (serpentinas, lámparas chinas) ".


Courtney y Heath Cline no dispusieron exactamente celebrar una boda temática Coca-Cola. Pero a medida que la opción de esta pareja de Virginia por los colores rojo, negro y blanco tomó forma, ellos se dieron cuenta de que “encajaba perfectamente” y que además era una forma de celebrar las raíces de toda la vida del novio como coleccionista de Coca-Cola, dijo Heath.

Un clásico balde Coca-Cola para el hielo, en la boda Cline.

Katelyn James

Heath empezó a coleccionar objetos de Coca-Cola durante su niñez en Woodstock, Va. Cuando Heath tenía 11 años, su padre se hizo cargo de una tienda de conveniencia en los alrededores de Columbia Furnace, y fue entonces cuando el pasatiempo realmente empezó.

"Empecé a recolectar sus materiales promocionales Coca-Cola caducados, inflables y letreros. Él incluso me compró una vieja hielera para mi cuarto", recordó Heath.

El pasado otoño en el gran día, el ramo de Courtney, totalmente rojo, incluía dalias locales, rosas repollo, rosas Red Mikado, mini calas y orquídeas. En servilletas rojas se instaba a los invitados a "Comer. Beber. Estar casado", y se colocaron estratégicamente cerca de las bebidas envases de vidrio con popotes blanco con rojo. Los Cline incluso tomaron prestada una réplica de una clásica tina para hielo de la tienda de conveniencia que el papá de Heath todavía administra, y la llenaron con hielo y botellas heladas de Coca-Cola.

"Resulta que en octubre hubo una temperatura de 35 grados C, por lo que fue un gran éxito", dijo Heath. "Fue un toque adicional único que puso una sonrisa en las caras de nuestros invitados durante la celebración de nuestro día especial."

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