Coca-Cola jugó un pequeño pero simbólico papel en los dramáticos acontecimientos del 9 de noviembre de 1989, fecha de la Caída del Muro de Berlín, dándoles a los habitantes de Alemania del Este una degustación inicial de democracia.

Durante mucho tiempo, Coca-Cola y Berlín han tenido una relación especial. Tal vez comenzó en 1961, con la exitosa comedia de Billy Wilder, One, Two, Three. Filmada en el embotellador de Coca-Cola situado en Berlín, en Lichterfelde, la película contaba la historia de un ejecutivo de Coca-Cola establecido en Berlín Occidental.

Cuando el muro cayó en 1989, y señaló el final de casi 30 años de división, Coca-Cola brindó otra imagen memorable. Entre los millones de fotos tomadas en esos días históricos, una de ellas muestra a dos hombres lanzando cartones con botellas de Coca-Cola sobre el Muro: una pequeña distancia para ellos, pero enorme para Coca-Cola.

Uno de los hombres que aparece en la fotografía (a la izquierda) era Paul-Gerhard Ritter, Director General del embotellador de Coca-Cola en Lichterfelde. Él comprendía que la Guerra Fría estaba llegando a su fin y que empezaba una nueva era.

Por lo tanto, pocas horas después de la caída del Muro, Ritter tenía camiones llenos de Coca-Cola dirigiéndose a Kudamm para toparse con personas de Berlín Oriental mientras se apresuraban a entrar al lado occidental de la ciudad, prohibido por tanto tiempo. En dos horas, tres camiones habían quedado vacíos.


Entonces, Ritter y un empleado se pararon en el puente Glienicke, el lugar donde se intercambiaba a los agentes y prisioneros durante la Guerra Fría, para servirles personalmente una Coca-Cola a los visitantes de su ciudad natal.

Cuando un guardia de la República Democrática Alemana (RDA) se dio cuenta de esto, gritó: "!Oye, yo también quiero una!".

Ritter sabía exactamente lo que estaba haciendo. Él venia del este, y había asistido a una escuela en la RDA hasta que tuvo ocho años. Sin embargo, en 1959, antes de la construcción del Muro, su familia se trasladó a Berlín Occidental. Ritter no perdió tiempo haciendo preguntas, ¡actuó! Debido al arduo trabajo y a la rápida acción de los empleados de Coca-Cola, como Ritter, durante la primera semana después de la caída del Muro, dos millones de personas brindaron por la libertad con una Coca-Cola.

Fue una época de decisiones rápidas y audaces. Un tiempo de oficinas improvisadas en los mostradores de las barras de los hoteles, cuando las inestables conexiones telefónicas causaron el regreso temporal del telegrama.

En la película de Billy Wilder, el ejecutivo de Coca-Cola sueña con vender Coca-Cola en Alemania Oriental. Este sueño se hizo realidad: En enero de 1990, era posible comprar productos de Coca-Cola en la moneda de la RDA. Dos meses más tarde, Coca-Cola Erfrischungsgetränke GmbH se estableció como una compañía independiente en Alemania Oriental.

Hoy en día, Coca-Cola Erfrischungsgetränke AG opera 10 sedes y cuatro plantas embotelladoras en la antigua Alemania Oriental. Y en marzo de 2013, la sede de la unidad de negocio de Coca-Cola Alemania se trasladó a Stralauer Allee, un sitio histórico en el antiguo Berlín Oriental, donde una vez estuvo el Muro.