En el 2011, Pilar Castro vio que su vida iba por el sendero equivocado, todo giraba en torno al trabajo y no le generaba ninguna satisfacción. Decidió hacer un alto a su vida profesional pero el destino le deparaba algo mejor, se incorporó a Coca-Cola y encontró un verdadero balance, placer y pasión, no solo en lo que hace sino en su vida profesional.

“En ese año hice un alto y dije ‘esto no tiene sentido’ era una persona workaholic, sedentaria y decidí renunciar a mi anterior trabajo para tomarme un año sabático, a pesar de que tenía 5 años en esa empresa. No me importaba empezar de cero un año después”, explica Pilar.

En ese tiempo se abrió un puesto en la Compañía Coca-Cola, en el área de Impuestos y decidió aplicar e intentarlo. Se logró incorporar, teniendo que dejar a un lado su sueño de descansar, viajar y vivir.

“Siempre me han gustado las caminatas, pero no las hacía tan seguido porque la primera caminata que hice fue en 2007 bajando el Volcán Barva, con zapatos que no eran adecuados y con una pésima condición física. Me resbalé, me lastimé la rodilla y esa lesión con el tiempo se hizo crónica”, comenta Pilar.

A partir de ahí las caminatas se volvieron algo esporádico, una caminata de un día significaba entre 1 y 3 meses de recuperación, contribuyendo a una vida sedentaria que desencadenaba muchos problemas más.

“Cuando empecé a trabajar en Coca-Cola, en el 2012,  empecé a disfrutar de una serie de beneficios y condiciones para tener una vida balanceada. Descubrí un ambiente laboral que no había experimentado, estaba relajada física, mental y emocionalmente. A partir de ese tiempo decidí realizar importantes cambios en mi vida como visitar a un nutricionista, ir al gimnasio, comer sano y tratar de disfrutar la vida”, cuenta la senderista.

Ese año hizo pocas caminatas, el dolor de la rodilla no le permitía hacer más. A mediados del 2013, unos fisioterapeutas que conoció lograron identificar lo que provocaba la inflamación y el dolor. Por medio de ejercicios correctivos y fisioterapia logró mejorar, hasta el día en que se cayó en una caminata bajando Pico Blanco.

Esto la llevó a realizar un proceso en donde se le infiltran las propias plaquetas en el torrente sanguíneo.

“Dos semanas después de que me hice el tratamiento, en el 2013, hice una caminata de 10 kilómetros, no me dolía nada. Luego hice 15 kilómetros y no había dolor. Y no he parado desde entonces, fue como haber soltado una jauría en el desierto”, cuenta entre risas.

Entre setiembre y diciembre del 2013 hizo varias de las rutas que hasta hoy están dentro de sus favoritas y que además son muy difíciles como: Cerro Chato, Cerro Kamuk, Volcán Rincón de la Vieja, Ruta Sukia, Bajo de la Hondura, Cráter del Volcán Poás desde Bajos del Toro Amarillo, una ruta extrema acampando entre Turrialba a Guápiles, y por supuesto el Chirripó.

En el 2014 hizo alrededor de 60 caminatas en suelo costarricense y empezó a experimentar ascensos en el exterior, como el Volcán Tajomulco (4220 msnm) en Guatemala y 6 cimas en Ecuador mayores a los 4170 msnm incluyendo el Cotopazi, su primer nevado”.

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En el 2015 realizó 30 rutas a nivel nacional incluyendo la romería por montaña con Warner Rojas y el Chirripó de Asalto (42 kms en 1 día). En esta romería (36 kms por montaña) conoció a Romy, una perra cruzada con Golden que se unió en algún punto del camino y cuando llegó a Cartago (punto final) no tuvo corazón para dejarla.

“Cuando llegamos a Cartago, no tuve corazón para dejarla abandonada, así es que me la traje para la casa y hoy nos amamos profundamente, junto con mis otros dos perros.”, cuenta Pilar.

 

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Pilar conoció a Romy en una caminata, sin darse cuenta se unió al grupo y al regresar decidió que debía ir a casa con ella

La vida y la montaña.


“La gente que ama la naturaleza está en otra sintonía, en donde todos somos iguales, nos embarrialamos y mojamos igual, sudamos igual, a nadie le importa quién eres en tu vida diaria o qué tienes puesto. Todos somos iguales mientras se camina, porque todos vamos por el mismo camino y hacia el mismo lugar.”, explica PIlar.

Aún así, para Pilar los mejores momentos son cuando camina sola, porque es ahí donde puede escuchar y hablar con su ser interior y con Dios, toma tiempo para examinarse y cuestionarse a sí mismo, haces planes, sueña, visualiza proyectos, organiza sus ideas,  sana heridas, arregla las emociones y sentimientos, evalúa qué se hizo bien y qué se hizo mal, y todo en medio de un ambiente lleno de paz y paisajes increíbles.

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“He visto lugares increíbles, los amaneceres y puestas de sol más espectaculares en medio de unos escenarios únicos y mágicos, he visto las nubes bajo mis pies y horizontes infinitos, y cada vez quiero tener mayores experiencias. Retar al cuerpo, vencer los temores, superar las distancias y las alturas. Uno se pregunta cuánto o hasta dónde puede llegar”, comenta.

“Volcán Pili”, el Everest de Pilar

Entre los 5000 a 5500 msnm se habla de alta montaña, en donde, dependiendo de la geografía, hay más concentración de nieve, frio, radiación ultravioleta, viento y menos oxígeno.

A mediados del 2016 intento su ascenso, pero no lo logro, llegando hasta los 5.587 msnm, pues es una montaña muy difícil y además tuvo que enfrentar algunas situaciones que complicaron el ascenso, como acampar a menos 15 grados y no dormir bien, un cambio de ruta no planeada y un problema en uno de sus ojos operados que le nubló la vista y la obligó a descender agarrada de la mochila del guía sin haber conquistado la cumbre.

“Es solo en el camino que uno aprende a conocer sus límites, y solo uno mismo sabe qué puede y qué no puede hacer. Cometí varios errores esa vez, pero todo eso son experiencias muy valiosas, que me ayudaran en los próximos retos” explica.

El ojo volvió a la normalidad al día siguiente de haber descendido, pero sus 6000 msnm quedaron pendientes para el futuro.

Pilar camina por los pasillos de la Compañía Coca-Cola con un temple firme, riéndose de los chistes y saludando a sus conocidos, en ella miles de paisajes e historias se mezclan con el conocimiento de todo lo relacionado con impuestos.

“Lo único que quiero es continuar disfrutando la vida de esta manera y en lo que me resta de vida, no cuesta tanto”, concluyó.

 


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