Muchas veces acudimos a talleres de desarrollo personal, a charlas motivacionales, leemos libros de autoayuda porque alguien nos recomendó o porque está de moda, sea como sea terminamos muy entusiasmados y con el ánimo de seguir la metodología aprendida para que algo cambie en nuestra vida.

Lo malo viene después, cuando volvemos al día a día, a nuestra rutina y nos damos cuenta de que todo ese entusiasmo se diluyó y no fuimos capaces de honrar los compromisos que hicimos con nosotros mismos, ¿les ha pasado alguna vez? A mí sí, es como cuando de niños veíamos una película y queríamos ser como el personaje principal, pero al poco tiempo se nos pasaba porque sus rasgos de personalidad no formaban parte de nuestro ADN.

Descubre cómo Manuel volvió 600 años atrás para encontrar las raíces de su familia aquí

Uno de mis hobbies es la genealogía, siempre me ha llamado la atención saber quienes eran, de dónde venían y cómo vivían mis antepasados, llevo muchos años completando el árbol genealógico de mi familia. Ustedes se preguntarán ¿y qué tiene que ver esto con lo anterior?, déjenme decirles que mucho. Hace unos días estaba leyendo una publicación del Archivo (Hemeroteca) del diario español El País del 27 de octubre de 2001 y me llamó la atención el siguiente enunciado: "Los expertos afirman que la herencia genética influye hasta en un 60% en la personalidad", después de leer detenidamente el contenido, lo que despertó mi curiosidad, me puse a buscar otras publicaciones relacionadas y encontré que todas concordaban en que nuestra personalidad está influenciada por la herencia genética y por los factores ambientales a los que estamos expuestos como por ejemplo donde nos criamos, con quienes interactuamos y todos los aspectos externos que hacen parte de nuestra vida.

Entre los factores ambientales caben todas los talleres y charlas motivaciones que acudimos, libros de autoayuda que leemos, etc. que sin duda son poderosas herramientas, pero no debemos dejar de lado nuestra propia herencia genética, no me refiero a los rasgos físicos sino a los de nuestra personalidad, algo difícil de conocer, pero pienso que armar nuestro árbol genealógico incluyendo una breve descripción de los hechos que marcaron la vida de nuestros ancestros, además de divertido, puede revelar mucho de nosotros mismos, de nuestra personalidad y en lugar de procurar cambiar por cambiar, deberíamos explotar nuestras fortalezas porque están ahí aunque no nos resulten evidentes, finalmente forman parte de nuestro ADN

--

Manuel Freile es Director de Operaciones Técnicas para la Región Andina en La Compañía Coca-Cola