La excelencia es el eslogan personal que Cindy Maroto decidió colocarse a sí misma, no solo en el trabajo sino en el deporte, en donde destaca por haber sorteado muchos contratiempos con el fin de competir en carreras tan importantes como la Maratón de Chicago y Nueva York.

Todos los días, desde antes de las cuatro de la mañana sin importar si es sábado o domingo, se pone sus tenis, recoge su equipo y sale a correr, andar en bici, nadar o realizar ejercicios de fortalecimiento, dependiendo del día para prepararse para cumplir sus metas, como correr algún día en la Maratón de Boston.

Su última Maratón fue la de Nueva York, en noviembre del 2015. Para alcanzar estas metas ella entrena todos los días, porque más allá de ser un deporte también es su pasión, el momento en que todo en su vida se traslada hacia otro mundo.

“Disfruto correr porque es el tiempo que tengo para mí, donde no pienso en nada más. Me logro desconectar durante ese rato y no pienso en problemas, en trabajo ni en nada más. Es mi tiempo para mí.”, dijo la atleta.


Pero esto no era así hace seis años.

Cindy, quien ahora labora para The Coca-Cola Company como Talent Acquisition and Learning & Development Manager para las Américas, a sus 23 años pesaba casi 180 libras. Pero en una época definitoria de su vida, decidió ponerle un alto a sus hábitos sedentarios.

“Primero empecé a caminar, noté que mucha gente pasaba corriendo a la par mía y me dije ‘yo podría hacer eso’. Caminé 200 metros y luego troté 300, luego caminaba 200 y trotaba 600, cuando me di cuenta corría 6 kilómetros. Cuando llegué a esa meta estaba lista para correr una carrera de 8 kilómetros, y así seguí hasta correr mi primera maratón.”, comentó Cindy.

Claro está, terminar una maratón no es posible sin antes buscar ayuda profesional. Un entrenador le crea su plan de entrenamiento y ella es rigurosa con cada comida con tal de conseguir sus metas, las cuales se propone cada año.

“No es correr por correr, las personas pueden lesionarse si intentan hacer una carrera sin un entrenamiento previo y sin el equipo adecuado”, agrega la atleta. Pero sobretodo resalta que para empezar a correr solo se necesita dar los primeros pasos.

Uno de los momentos más duros en su vida fue cuando descubrió que tenía indicios de osteoporosis, la forma en que se dio cuenta fue aún más difícil. En la Maratón de Washington se fracturó la tibia en el KM 40, aún así decidió seguir hasta terminar la carrera, el diagnóstico se lo dieron al volver a Costa Rica, el país en donde vive.

Después de meses de recuperación, descubrió  que nadar y andar en bicicleta podrían ser parte de su día a día, y fue así como empezó a participar en triatlones. Al día de hoy, ya ha completado dos Ironman 70.3 y se prepara para el siguiente. 


El regreso.

La Maratón de Nueva York fue el regreso de la atleta a las carreras de larga distancia, pero este tuvo un sabor agridulce, a pesar de prepararse para hacer la carrera en 3 horas 40 minutos, su entrenador realizó las estimaciones y le dijo que “tardaría 4 horas y en el mejor de los casos podría hacer 3:50”.

Cindy lo aceptó, pero no lo compartió. Durante todo el proceso realizó todos los procesos pensando en lograr su meta y así corrió. En la carrera sufrió de un cólico que redujo su desempeño y los últimos kilómetros sacaron hasta la última gota de energía de su cuerpo.

“Mi novio me decía que viera las banderas, la banda que tocaba y yo solo pensaba en llegar. Vi la meta, la crucé y casi me desplomé. Di todo de mí”, comentó Maroto.

La teoría del cisne negro es una metáfora que encierra cuando un evento es una sorpresa y tiene un gran impacto en el observador. Cindy fue ese cisne negro, su tiempo fue de 3h40 minutos con 38 segundos, con poco más de medio minuto menos hubiese calificado para la Maratón de Boston.

El solo hecho de terminar la carrera es un logro, terminarla con el mejor tiempo de su historia después de superar una fractura, pasar por tiempos difíciles y emprender otros deportes, es mucho más que suerte sino que es éxito alcanzado por una mezcla rara de perseverancia y pasión.

Hoy Cindy pesa 50 libras menos que antes, tiene una condición física increíble, disfruta correr con su novio y los amigos que ha hecho en cada carrera o entrenamiento. La Cindy de hace seis años ya no está, y todo eso comenzó con la decisión de un primer paso.