Eso sueña uno, a lo Forrest,  correr sin parar, para allá, para acá, ida, vuelta, sin parar, sin estorbos . Desde 2009 los panameños tienen esa delicia que se llama Cinta Costera. 7 kilómetros para ir, venir, con el mar a un lado y la ciudad al otro.

Yo me imaginaba esa delicia y la pude disfrutar, ida y vuelta. Dos veces en un día.

“Estás loca, con ese calor”, y bueno, es Panamá, ¡qué esperabas! Es parte del encanto.  A eso va uno, ya uno sabe a lo que va, y lo disfruta.

#EnLasTenisDeBoris: Del km 0 a correr maratones por el mundo

La Cinta Costera es la prueba de que se puede entrenar en plena ciudad: a lo largo de esta ruta hay canchas, parques, gazebos, banquitas, una ciclovía, fuentes, árboles… y el perfil de la ciudad al lado del mar; nada mal para entrenar.

La gente no madruga tanto, así que entre más temprano llegues, mejor. Y aunque tampoco madrugues, nadie estorba. Poco a poco los panameños están tomándole el gusto a esa ruta: los verás en bici, caminando, en patines, pero sobre todo corriendo.

Cuando llegué a las 6 a.m., con unos veintitantos grados, lo pesado no era el calor… ¡era la humedad! Pretexto perfecto para que después del duchazo te refresques por dentro, y repongas energía, en una ciudad donde no solo es rico el acento, la comida (escápate al Casco Viejo, porfa, porque ahí sobra dónde comer).

7 cosas que sólo puedes hacer en Ciudad de Panamá

Y capaz que te antojas de correr ahí. Mi segunda ida a Panamá, prometo, será para correr ahí, en las callecitas angostas del Casco Viejo.

La corredera llegó a Panamá con la Cinta Costera. Y ahí vamos detrás los que corremos. Es seguro. Está pensado para eso: para correr sin estorbar ni que te estorbe nada. Ni un carro, ni un hueco.

Perfecto punto de encuentro para corredores, triatlonistas. Pueden estacionarse tranquilamente y pedalear todo lo que quieran. Y con ese buen humor de los panameños, siempre tendrás de cerca o de lejos música. Para el calor, el remedio es hidratarse antes y después. Bloqueador y lo demás es cuestión de que el playlist te rinda.

Otras delicias de correr en Panamá, por si la idea de correr 21 o 42 km allá te suena, estás a un brinco en avión. Te premias yendo de shopping. Las carreras están bien organizadas, y si te toca viajar por trabajo, escápate a entrenar a la Cinta Costera. El cuento de que no hay dónde correr seguro ya es solo cuento. Y siempre está el Canal, no vayas corriendo, pero visítalo.

Solo puedo decir: qué dichosos. Ver el amanecer con mar, ciudad, y corriendo.  

Marianella Cordero es periodista, maratonista, blogger y apasionada por la vida. Puedes seguir sus viajes, experiencias e historias en su cuenta de TwitterInstagram o Facebook.