Jericó es un pueblo pequeño en Desamparados, Costa Rica, donde viven alrededor de 350 familias, en medio de ellas un violín marca una diferencia, cargado de sueños y metas para el futuro. Diego, un joven de 20 años, recuerda que hace un par  de semanas se encontraba en Colombia, en el trajín de componer una canción en 72 horas y con nada menos que la producción de Cali y el Dandee.

Diego Salas fue, junto con Laura Buitrago de Colombia y Esteban Acosta de Ecuador, uno de los músicos que participó en “Mensaje en la Botella”, un proyecto de Coca-Cola cuya meta fue producir una canción en 72 horas creada a partir de la letra que enviaron los fans de la marca.  Puedes ver la historia completa aquí. 

Diego practica el violín desde que estaba pequeño, en la escuela pedía permiso para faltar a clases, las cientos de horas de lecciones, el cansancio y el esfuerzo le permitieron conseguir un pase a la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica y eventualmente le permitió participar en este proyecto. Como él dice: “ahora todo ese tiempo y cansancio está empezando a rendir frutos”.

Su primer viaje

El viaje de Diego hasta Mensaje en la Botella fue rápido, reclutadores de Coca-Cola visitaron las escuelas musicales del país para encontrar ese instrumento distintivo que podría utilizarse en la nueva canción. Por medio de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica escucharon su violín, que resultó ser justamente lo que estaban buscando.

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“Me agarró un poco de imprevisto, todo fue muy rápido pero me emocioné todo. Nunca había salido del país y lo único que pensé fue que ‘Wow esto parece increíble’”, comenta Diego cuando recuerda el inicio del viaje.

Fue su primera salida de Costa Rica y fue gracias a la música, el inicio de un sueño de viajar por el mundo dándole ritmo a todo tipo de composiciones, sin importar el género.

Inclusive, el hecho de que su primera producción comercial sea de un género urbano le permitió abrir sus posibilidades y su mentalidad. El violín es poco usado en el la música más urbana y acoplarlo a las canciones es un reto que Diego tuvo que afrontar con la ayuda de Cali, el Dandee y sus compañeros. 

“Una de las cosas más difíciles fue adaptarse al estilo de música que llevaba la canción, la música que normalmente hago es como crear ritmos pegajosos y después deformarlos. Es distinto cuando uno trabaja con más personas y hay que acoplarse a un beat”, comentó.

En el tiempo que pasó con los productores entendió la complejidad de la producción de este género y lo que implica hacer una canción comercial.

El futuro es una oportunidad inesperada.

Diego cuenta con un técnico en informática del colegio, y su mayor interrogante en este momento es su futuro en la música.

“La música siempre va a estar en mi vida, pero con mi educación no sé si voy a trabajar en esto o en informática. La música siempre va a estar en mi vida, pero hasta ahora estoy pensando en tenerlo como una primera opción”, cuenta el violinista.

Vivir de la música en un país como Costa Rica no es fácil, requiere de gran talento, esfuerzo y oportunidades. Inclusive, muchas bandas establecidas requieren balancear sus intereses musicales con un trabajo ordinario fuera de sus ambiciones artísticas.

“Esta experiencia me hizo pensarlo todo de nuevo. Sin duda volvería a participar en proyectos como este y quiero viajar para llevar mi música a otros lugares”, cuenta el violinista para quien un Mensaje en la Botella es quizá apenas el inicio de una gran historia.

Escucha la canción aquí:


 

Puedes leer la historia de Laura Buitrago (vocalista) en este enlace o la de Esteban Acosta (Guitarrista) acá.