Que todo quepa, y nada se arrugue.

Que haya espacio para traer algo más de regreso. Que no haya que chequear la maleta, para que no haya riesgo de perderla.

Parece imposible, pero no lo es. A algunos bichos raros en el mundo nos encanta empacar, y nos sentimos muy orgullosos de hacerlo mejor que nadie. Lo digo porque llevo años viajando con la misma maleta. Va y viene igual de gorda, y no se me olvida nada.

Por supuesto, es más fácil para mí porque mido 1.53, mi ropa es pequeña y mis zapatos también. Inclusive cuando toca llevar muchos abrigos, lo logro. También cuando hago un poco de compras, siempre que hay que hacer espacio para lo nuevo, ahí cabe todo.

Deben haber mil métodos, pero éste es el mío y no pienso cambiarlo mientras funcione:  no comprendo que otros vayan con maletas enormes, pesadas e incómodas, cuando se puede hacer así de simple.

  1. Las mejores son las maletas de tela. Siempre ceden para una camisa o un calcetín más. En el peor de los casos se verá “cachetoncita”, pero no es necesario llevarla al borde del zipper.

  2. Empaca con tiempo. Si estamos a horas de abordar, algo puede salir mal, y según Murphy saldrá mal.

  3. No pensés en cómo te querés ver, pensá en qué vas a hacer. A mí me gustan ciertas prendas, pero en mis adentros sé que no me las voy a poner, suelo pensar “la llevo por si acaso”. Esas no. Hay que llevar lo que se va a usar y se puede combinar, lo que nos lleva a…

  4. Colores básicos y prendas combinables. Para mi próximo viaje que es a un lugar donde hace mucho frío, llevo azul, negro, verde oliva y morado. ¡Nada más! Todo combina con algo. No voy a verme igual en las fotos, pero no necesito llevar todo lo que me gusta para que funcione.

  5. No dobles, enrolla la ropa. Sé que se ve raro - ¡yo odio ver la ropa así! – pero no solo cabe perfecto, se arruga menos. En la maleta que ven, hay 3 jeans, 5 camisetas sin mangas, 5 de manga larga, 3 sweaters, un abrigo liviano, leggins, y un vestido bonito. Sobra espacio para un par de tennis y zapatos casuales (que empacaré en bolsas).

  6. Checklist en mano. Apuntá lo que no podemos dejar: medicinas, calcetines, ropa interior, cargadores, plancha para cabello, maquillaje, cepillo de dientes.

  7. Kit de higiene. Todo pequeño, en bolsas selladas – ¡ah, gracias a los hoteles por esas botellitas de shampoo y jabones que si no usé ahí, las usaré después! -

  8. Tu backpack con lo básico: pasaporte, teléfono, billetera, audífonos y tablet. Entre más ligero mejor.

  9. Lo que haga “mucho bulto” te lo llevás puesto: las botas, el abrigo, la bufanda.

No vas a pagar peso extra. No se te va a perder. Haz la prueba enrollando las prendas, uno no puede creer que quepa tanto en una maleta tan chica.

A mí me encanta empacar, lo que odio es desempacar para lavar la ropa sucia al volver. Pero eso es más fácil. ¡Nos vemos allá, ya me voy!

 


Marianella Cordero es periodista, maratonista, blogger y apasionada por la vida. Puedes seguir sus viajes, experiencias e historias en su cuenta de TwitterInstagram o Facebook.