El rol de las mujeres es central a la caficultura Colombiana. Además de estar a cargo de las responsabilidades del hogar también se encargan de labores relacionadas con la siembra, fertilización, recolección y procesamiento del grano.  A pesar de su papel, generalmente tienen acceso limitado a la información, capacitación, recursos o incentivos.

La mayoría de las actividades  que realizan son clave para garantizar la calidad y mejor precio del producto, aún así, su rol es de alguna medida “invisible”. Estas limitaciones son barreras para su empoderamiento económico e incluso para el mayor éxito y rentabilidad del negocio familiar.

Desde Febrero de 2017, la Fundación Coca-Cola, a través de una donación de USD $100,000 a la ONG TechnoServe, ha patrocinado el desarrollo del proyecto piloto de Empoderamiento de Mujeres Cafeteras en Antioquia.

“Si nosotras no vamos a esos talleres y no recibimos la información de primera mano, es malo para la finca. Cuando venía Yuly (extensionista) a la finca yo le daba tinto y ya, y mi esposo era quien hablaba con ella. Ahora veo que eso está mal porque yo no aprendía nada y seguía haciendo todo igual. Lo bueno es que eso desde unos meses acá está cambiando, y ya cada vez nos invitan más a nosotras. Hay prácticas que he tenido que cambiar, uno se siente importante y tiene más con qué opinar”, comenta Damaris San Martín, 33 años

El piloto de siete meses es implementado por TechnoServe y la Federación Nacional de Cafeteros con el objetivo de aumentar el acceso de 11,000 mujeres a servicios de extensión, entrenamiento e información; y de abordar brechas de conocimiento para la toma de decisiones en relación a la finca como negocio cafetero.

“Esta es la primera vez que nos invitan como pareja a una capacitación. Creo que así se aprende mejor y es más fácil adoptar prácticas. Si no recuerdo algo, probablemente ella sí. Juntos somos más fuertes.”, explica Productor,  Salgar.

Gracias al proyecto, a la fecha la participación de mujeres en las actividades de extensión rural ha aumentado en un 132%. Adicionalmente, más de 1600 mujeres y hombres jóvenes han sido formados para la toma conjunta de decisiones, diálogo, negociación, contabilidad y otras habilidades de manejo de la finca como negocio.

Yurani Bustamante de 33 años asistió al taller con sus tres hijos adolescentes.  Para ellos la formación ha sido agridulce ya que si bien han aprendido, lamentan algunas decisiones que han tomado por desconocimiento de los números de su finca.

Yurani y su hija

A través de los ejercicios prácticos cayeron en cuenta que había mucha información de su finca que conocían, pero no sabían cómo usarla al tomar decisiones. Por ejemplo, durante el taller cayeron en cuenta que la densidad de su siembra es muy baja, sabían cuántos árboles tenían y la distancia de siembra, pero no conocían la mejor práctica.

“Cuando llegamos a la casa, compartimos con mi marido los errores que cometimos al sembrar el café, desaprovechamos mucho espacio y eso es plata que se pierde… yo quería llorar. Si hubiera recibido el taller un par de meses antes, hubiéramos hecho una siembra eficiente.  Aprendimos muchas cosas que hubiera sido bueno saber antes de volver a sembrar. Esto no nos vuelve a pasar”, nos comentó Bustamante.

 

--Sobre el autor


Karen Heshusius labora como Country Manager en Colombia para TechnoServe. Posee un Master en Economía con 14 años de experiencia creando estrategias de negocio para el desarrollo socioeconómico.