Imagine por un momento que puede tomar una cápsula y volver al pasado, conocer a sus tatarabuelos, preguntarles qué hicieron bien y qué no, conocer las debilidades y fortalezas que se han transmitido genéticamente a través del tiempo. Esto es en esencia lo que hizo Manuel Freile, Director de Operaciones Técnicas - Región Andina en la Compañía Coca-Cola, al recabar información durante 15 años acerca de su ascendencia hasta el siglo XV.

“Desde niño siempre fui muy curioso, le preguntaba a mi padre acerca de la familia, él me decía que yo era la décimo segunda generación desde el primer Freile que llegó en 1563 de Betanzos, en Galicia España, a lo que hoy es el Ecuador.”, comenta Freile.

¿Conocer nuestro origen nos ayuda a desarrollar nuestra personalidad? Lee el artículo que escribió Manuel Freile acerca de esto aquí.

En sus más de 15 años de investigación no sólo encontró sus raíces cercanas, sino más de 22 generaciones y personajes importantes que marcaron el rumbo de la historia mundial y nacional, que dice “no viene al caso nombrar”, lo que sí debe uno estar dispuesto cuando inicia un trabajo de estos es a encontrarse con muchas sorpresas, a la gente le gusta fanfarronear que descienden de ciertos personajes nobles, pero ocultan o desconocen sus raíces plebeyas.

“Para mi todos cuentan porque llevo en mi sangre el ADN de todos los que me precedieron. Somos el resultado de las buenas y de las malas decisiones que tomaron nuestros antepasados y conociéndolas es posible entender parte de lo que nos ha moldeado como personas”, explica Manuel.

Lograr regresar 600 años hacia el pasado no ha sido sencillo, pero sí divertido y este es legado que dejará a sus hijos quienes tienen la responsabilidad de seguir construyendo la historia futura de la familia.

¿Cómo lo hizo?

Él comenzó a armar el árbol genealógico, al principio en papel, y luego en un Excel pensando que sería suficiente, conforme iba recabando información y añadiendo más nombres, documentos, fechas y fotos a la lista se hizo inmanejable. A partir de ahí decidió dar el salto a un software especializado de genealogía que me haría la tarea más fácil.

“Hoy en día hay muchos softwares disponibles en el mercado para quienes quieran incurrir en este apasionante viaje. Lo más rico del proceso es identificar qué se quiere buscar, para ello dediqué largas horas platicando con mis mayores, abuelos, tíos y mucha otra gente que por la naturaleza misma de la vida, hoy ya no están en este mundo y que se fueron dejándome lo más valioso, su conocimiento.”, dice Freile.

Otras fuentes son el trabajo de reconocidos historiadores que han dedicado tiempo en investigar sobre todo a personajes que son de interés público y que tuvo como ancestros.

“Aquí hay que tener un poco de cuidado porque muchos historiadores ponen de su cosecha según la tendencia política o religiosa con la que se identifican y un personaje público del pasado puede ser “juzgado” con los lentes del presente. Hay que entender el contexto y entorno social de la época para entender sus vidas.”, señala.

Su trabajo aún no termina y según cuenta, siempre hay algo o a alguien más que investigar para seguir enriqueciendo la historia familiar, para esto se basa en otras fuentes para levantar información como son: actas bautismales, actas matrimoniales, testamentos y partes de defunción, para lo cual ha tenido que contratar a genealogistas profesionales para que busquen en los archivos parroquiales de algunas provincias españolas y filipinas, de donde viene su ascendencia materna.

“Los registros que necesito para seguir completando el rompecabezas”, comenta Manuel.

Conocer sus raíces

En una época en donde la tecnología avanza de manera galopante, se generan y publican millones de fotos por minuto alrededor del mundo en redes sociales, muchas selfies, pero que desde que se inventaron las cámaras digitales ya nadie las imprime y pone en un álbum, tampoco se escriben cartas, toda comunicación es a través de correo electrónico o WhatsApp que se borran con el tiempo, las cartas aunque ciertamente tienen muchas desventajas frente a lo que se usa hoy en día, tienen la ventaja de perdurar en el tiempo, él guarda cartas antiguas de su familia como un registro de lo que se contaban y sentían las personas en un determinado momento de su vida. Manuel imagina como las futuras generaciones carecerán de información y recuerdos que hablen de sus antepasados, de cómo eran y de cómo vivían.

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Por esto, Manuel imprimió en el 2012 un libro genealógico de 500 páginas – con encuadernación antigua hecha a mano- en donde reunió todos sus hallazgos para que esté disponible para las siguientes generaciones.

“Este trabajo lo hice pensando en que algún día mis hijos Maca y Manu me preguntarían quiénes eran los padres de sus abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc. La verdad es que nunca me lo han preguntado, pero debo reconocer que me entretuve mucho averiguando por mí mismo. Quiero rendir tributo a las más de mil almas que he investigado ya que el destino que eligieron durante sus vidas me regalaron una esposa y dos hijos maravillosos”, comenta Manuel en la dedicatoria de su libro.

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