Boris Alonso Sosa es arquitecto, tiene 38 años y hasta allí es, en apariencia, una persona común y corriente. Pero no lo es, él tiene una historia inspiradora para contarnos, la de cómo pasó de una vida de hábitos sedentarios y poco saludables, a entrenar y correr maratones.

Todo empieza en el tiempo en que Boris vive y trabaja en la ciudad de Liberia, que se encuentra en una región muy cálida de Costa Rica, cerca de las costas del Pacífico Norte. Según sus propias palabras, llevaba una vida sedentaria y de malos hábitos alimenticios: ¨íbamos a comer afuera siempre después de trabajar, llegue a pesar 84 kg, con mis 1.66 mts de estatura y con apenas 30 años de edad¨.

¨Una vez vine a una reunión a San José y tuve que subir unas gradas para llegar hasta las oficinas. Al tercer piso sentí que me estaba ahogando. Entonces ese fin de semana hablé con un amigo que es médico¨, comenta el ahora atleta.

Como era de esperarse, su amigo le recomendó hacerse los exámenes de rutina, estos confirmaron, médicamente sus malos hábitos de vida.

¨Recuerdo que el médico me dijo: yo creo que así no vas a llegar muy lejos. En ese momento decidí que iba a ser algo por mi vida¨, cuenta Boris Alonso.

A esa decisión le siguió la compra de unas tenis y otros accesorios para correr, más la consulta de planes de entrenamiento en Internet para comenzar a prepararse con miras a una carrera local, que a la postre le mostraría que correr no es un juego.

¨Me fuia a correr la Sol y Arena en Puntarenas, y fue terrible. Las carreras en la costa son muy pesadas, bajo el sol y el calor, y yo fui sin ningún tipo de preparación. Logré completar los 10 km en 1 hora con 14 minutos. Y ahí empieza esta historia, porque uno comienza a ver conocidos o personas mayores corriendo al lado tuyo¨.

Esta primer experiencia le sirvió a Boris para comenzar a entrenar con más frecuencia, aunque todavía de manera informal. ¨Bajaba planes de entrenamiento de Internet y los ajustaba a mis posibilidades¨, recuerda.

En todo este proceso de iniciación, lo más duro es la lucha mental. ¨Desde que uno da el primer paso el cuerpo le dice pare, deténgase, para qué va a correr, no corra, le duele el tobillo, se hace de noche, cuidado con los carros. Hay una lucha interna muy fuerte que persiste hasta el día de hoy. Imponerse a esos pensamientos es el trabajo más fuerte¨, destaca Boris.

Sin embargo,  también resalta que, conforme el entrenamiento iba avanzando, estos pensamiento se iban disipando y era más fácil luchar contra ellos. ¨Por ejemplo, corrés el viernes por la tarde y quedás tan agotado que ya no querés salir ni acostarte tarde¨, confiesa.

Boris usa de bitácora canales de redes sociales como Instagram, donde puede observarse paso a paso su historia de superación.

Dentro de sus primeros logros Boris destaca uno en especial: ¨Me acuerdo del día en que corrí mis primeros 7 km. Fue uno de los días más celebrados, fue una de mis primeras grandes satisfacciones¨.

No le faltaban razones, si tenemos en cuenta que había empezado desde el km 0.

A partir de aquí la historia alza vuelo hasta que llegó a correr su primera maratón en Berlín, en el año 2013, dos maratones de Chicago y una infinidad de carreras locales.

El Power of Love existe.

Como parafraseando en carne propia el popular concepto de campaña de la bebida hidratante Powerade, #PowerOfLove, Boris encontró el amor en una carrera.

¨Curiosamente en una media maratón en Tamarindo, conocí a una muchacha que iba corriendo, luego me reencontré con ella hace un año y ahora es mi novia. Recuerdo que íbamos cansados y le convidé hidratación, ella me compartió un gel, es parte de este deporte, la solidaridad, ayudar al otro¨.

De esa carrera Boris también recuerda haberse acercado a un grupo de corredores, y allí empezó a vincularse con ellos y entrenar con una metodología más profesional. ¨Comencé a entrenar con un entrenador quien además de llevarme a un nivel más profesional me obligó a llevar un estilo de vida mucho más saludable¨

Compartiendo la experiencia

Así fue como nació la pasión que Boris tiene por este deporte, entre carreras, desafíos personales y amistades, pero también por las redes sociales. ¨Las redes sociales son una cadena buenísima, sigo a personas que me han influenciado, además uno puede ver a personas que uno conoce superándose¨.  

¨También se me ha acercado gente que me ha dicho que he sido una inspiración y una influencia positiva para ellos. Para mi esto es sumamente gratificante, el hecho de compartir y documentar estos procesos ayuda a otras personas, y uno pasa de subir una foto corriendo a subir tips de hidratación, planes de entrenamiento, y se va formando una red de gente que comparte experiencias e información¨, concluye.

¨Pero el reto y esa competencia interna contra uno mismo sigue vigente¨, afirma Boris,  aunque cada vez sea en un nivel más alto de superación. Por otra parte, destaca el hecho de haber conocido lugares y personas maravillosas: ¨He viajado, he llorado, porque el camino tiene superaciones pero también tropiezos y  momento duros¨


En cada uno de los pequeños escalones superados, como si fueran los de aquella escalera que encendió sus alarmas al comienzo de esta historia, hay un destello de satisfacción en el relato de Boris: ¨son logros totalmente personales, nadie puede hacer que usted corra más rápido o que baje de peso, porque es uno el que tiene que hacer el esfuerzo para lograrlo¨.

¨A veces uno piensa que es más difícil levantarse e ir por ello, pero duele más no levantarse¨, reflexiona al final.

Actualmente Boris entrena con un entrenador con programas semanales, combinando diferentes disciplinas como la natación, el gimnasio y la fisioterapia, entre otras.

Si quieres inspirarte puedes seguir día a día su historia usando el hashtag #EnlasTenisdeBoris o siguiendo a Boris Alonso por Twitter, Instagram, Vine o Facebook.



Boris trabaja junto a Powerade para contagiar a las personas a enamorarse del deporte a través de su historia de vida y su día a día de entrenamiento.