Andrea Nardini es Ingeniero Civil Hidráulico, especializado en la gestión de recursos naturales (particularmente hídricos), y asesor internacional para el manejo de recursos hídricos y restauración fluvial.

Conversamos con el experto en el marco de la conferencia organizada por el Fondo de Agua de Santo Domingo, el pasado 12 de octubre en República Dominicana, donde se discutieron aspectos relevantes sobre el cuidado del agua, como la demanda excesiva del recurso, la escasa retención de las cuencas por la deforestación y el mal manejo de los cauces.

Aquí su visión global de la problemática y consejos de buenas prácticas que todos podemos incorporar en nuestros hábitos.

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 ¿Cómo está el panorama hídrico de la región? (Léase Centroamérica, Colombia, Ecuador, Venezuela y el Caribe). ¿Existen países con problemáticas especialmente críticas?

Mejor que muchos otros países del mundo (piénsese en Egipto, Jordania o la misma España). El problema aquí no es de cantidad promedio, sino de variabilidad hidrológica que a futuro va a ser cada vez más fuerte, con sequías y crecidas más pronunciadas, duraderas y frecuentes. También lo es de mala repartición entre usuarios, que es causa de conflictos cada vez más fuertes, la infaltable contaminación crónica y el desprecio casi total de las exigencias de los ecosistemas acuáticos. La gobernanza del agua es aún una quimera.

¿Cuál es su visión del uso que actualmente estamos haciendo del agua, tanto por parte de la industria como de manera individual? ¿Qué deberíamos cambiar para hacer este uso sustentable en el tiempo?

Corre el año 2017 y aún muchísimas industrias descargan sin tratamiento sus efluentes, muchas plantas de tratamiento no funcionan por inadecuadas, mal diseñadas y sobretodo mal gestionadas. Secamos los ríos para obtener agua, la depuramos y luego la echamos a los inodoros: ¿Puede haber algo menos inteligente?

Lo primero que hay que hacer es conocer, informarnos, tomar conciencia y responsabilidad, y adoptar el mismo concepto de cuándo un amigo nos presta una casa: se la devuelvo igual o mejor de cómo la recibí. ¿Sostenibilidad? ¿Respeto hacia el Mundo?

Solo en la alianza entre el sector gubernamental, privado empresarial y asociaciones de la sociedad civil podemos reponer una esperanza sólida de implementar las múltiples soluciones que ya se han identificado.

¿Puede dar algún ejemplo de una acción concreta que represente una mejora tangible y medible en la práctica en materia de cuidado de agua?

Ejemplos de buenas prácticas sobran: dotar cada casa, edificio, manzana, barrio de cisternas-tanques para recoger y almacenar temporalmente el agua lluvia a utilizarse para fines menos nobles que el del agua potable.

Convencerse (y poner en práctica) que se puede comer mucha menos carne y es mejor para la salud, para el bolsillo, para las vacas, para la calidad del agua (el estiércol junto con los agro-químicos es una de las mayores causas de contaminación), para la estabilidad de los suelos frente a derrumbes (menos vacas, más bosques, laderas más estables), y para el agua: las vacas consumen cantidades industriales. Y sobretodo cuidar más los bosques, que son capaces de conservar más agua para las sequías.

Además de contribuir a la protección de las fuentes de agua ¿Qué otros beneficios traen estas acciones a las comunidades cercanas?

La lista de los beneficios que los servicios ambientales traen a las personas es de verdad muy larga. Por ejemplo lugares para el esparcimiento y el recreo, que son muy importantes y lo serán cada vez más. A veces el beneficio directo no queda ahí, “ en la fuente”, sino lejos en el espacio tiempo. Es ahí que un mecanismo financiero de pago por servicios ambientales puede tener mucho sentido.

Por otro lado, contar con una comunidad consciente y aliada es fundamental; acciones como los Fondos de Agua que van en esta dirección.

¿Piensa que el sector privado junto a las ONGs y el sector público han avanzado con respecto al cuidado del agua? ¿En qué sentido específico?

Sí y no. Si miramos al pasado, habían soluciones de manejo del agua sorprendentes. Venezia, en los tiempos de la Serenissima, contaba por ejemplo con un sistema de monitoreo permanente, distribuido, minucioso y gratuito: cada barco de pesca tenía que reportar diariamente lo que veía (las penas por incumplimiento eran durísimas).

Pero también sí: hay empresas de agua privadas que solitas se ocupan de la recuperación de cuencas, porque las necesitan.

Lo que está claro es que solo en la alianza entre el sector gubernamental, privado empresarial y asociaciones de la sociedad civil podemos reponer una esperanza sólida de implementar las múltiples soluciones que ya se han identificado.