En 2010, mientras estaba en Atlanta para asistir a un taller, mi amiga y colega, Ana Castillo, me mostró una foto postal en blanco y negro, y me retó a adivinar quién era la chica de esa fotografía. Yo le respondí que seguramente era ella.

Supuse mal.

La muchacha que sostenía la mundialmente famosa botella de Coca-Cola en la foto era la viva imagen de Ana, pero no era ella. En realidad era su madre, unos 48 años atrás, en 1962. Pensamos en la posibilidad de volver a tomar la fotografía en México, donde fue tomada originalmente, pero esta vez con Ana.

Ana regresó a México, y en última instancia, supuse que la idea seguiría el curso de millones de ideas que surgen todos los días y que nunca se concretan. Sin embargo, la pregunta de por qué ella tenía esta foto en Atlanta aún me intrigaba.

‘Esa era yo, y ahora es ella’

Dos años más tarde, cuando Ana asumió un cargo en el Departamento de Capacidades de Mercadeo Global de Coca-Cola en Atlanta, finalmente me decidí a satisfacer mi curiosidad sobre la foto. Pues resulta que la madre de Ana, Iza María Ríos Guzmán, le dio la foto en 2008, cuando ella comenzó como pasante en Coca-Cola en la Ciudad de México, y le dijo solamente: "¡Mira lo que encontré! Quiero que la tengas”.

"La traje conmigo de México, y me ha acompañado a lo largo de mi carrera", Ana señaló mientras describía los lugares donde la foto ha ido con ella en sus viajes de trabajo, y entre los cuales se incluyen China, India, Londres, Berlín, París y Milán. "Es como un amuleto de la suerte."

Para la mamá de Ana, la fotografía es una representación de Coca-Cola a través del tiempo. "Esa era yo, y ahora es ella", dijo.

La fotografía original

La fotografía de 1962 fue tomada por el querido abuelo de la señora Ríos, el fotógrafo profesional Francisco Guzmán, como una muestra para su portafolio. La foto fue tomada en Monterrey, México, frente al auto de su abuelo, en el que a menudo ella y todos sus hermanos y hermanas se amontonaban. Ella cree que su abuelo esperaba utilizar la foto en una propuesta para el departamento de Mercadeo de Coca-Cola de México. Ella recuerda a su abuelo diciéndole con un tono muy informal: "Oh, ¿puedes pararte aquí?" ¡Y sentirse feliz de tener una Coca-Cola y una sonrisa!

Más tarde, la señora Ríos mencionó que le encantan las hermosas curvas de la botella de Coca-Cola. "Tiene una forma muy femenina", afirmó. Ella creció en Monterrey, uno de los lugares del mundo donde más se quiere a la Coca-Cola, y las botellas de la bebida se entregaban directamente en su casa.

Una 'mamá' antes de convertirse en mamá

La mamá de Ana y su familia alrededor de la mesa en Monterrey, México.

 

Ella trasladó a toda la familia de la Ciudad de México de regreso a Monterrey. Allí comenzó a trabajar como archivadora legal en un banco, y se encargó de que todos sus hermanos obtuvieran un título profesional, incluso si ella no lo conseguía.

"Es una inspiración para mí", Ana comentó sobre la historia de su madre. "Ella es un modelo a seguir y una persona muy fuerte. Ella pasó muchas cosas, pero tuvo mucho éxito a pesar de todo... ella hizo un muy buen trabajo."

La re-creación de la fotografía

Decidimos que el 100 aniversario de la botella de Coca-Cola era la ocasión perfecta para re-crear la foto, y más tarde descubrimos que fue casi exactamente cinco años después del mes en que vi por primera vez la foto, que hicimos la sesión fotográfica.

Ana eligió el suéter correcto y la botella exacta de Coca-Cola para asegurar la perfecta ubicación del centenario diseño, justo como en la fotografía en blanco y negro de 1962.

La versión de Ana para el 2015 de la pose clásica de 1962, tomada en Atlanta.
Foto por Marc Andrew Stephens / Maquillaje por Ingrid Valencia Strurgies

 

"El sentimiento y la experiencia que te dan el tener una botella de vidrio de Coca-Cola, no puede dártelo ningún otro producto", dijo Ana. "Es un icono universal, y te trae una gran cantidad de recuerdos, porque en México, la botella de vidrio es muy popular. Mamá estaba tan entusiasmada con esto, le trajo muchos recuerdos".

Ana conversa por FaceTime con su mamá el día de la sesión fotográfica.

 El día en que se tomó la fotografía, cuando Ana y yo estábamos iniciando la sesión para conectarnos con su mamá en México a través de FaceTime, ella comentó que la gente siempre le ha dicho que se parece a su madre. "Para mí, es un cumplido", agregó. "No me veo parecida a ella, pero cuando la gente me lo dice, ¡yo digo que espero que tengan razón!"

Yo diría que sí, ya que la conversación por medio de FaceTime parecía un espejo virtual cuando Ana y su mamá cada una sostenía una botella de Coca-Cola, mientras compartían sus recuerdos. Para Ana, los recuerdos son de su mamá. Pero para su mamá, los recuerdos son de su abuelo.

La señora Ríos expresó: "¡Mi abuelo estaría muy orgulloso de que estés trabajando para Coca-Cola y de que su foto finalmente llegara a Coca-Cola!" Después de ver unas cuantas tomas de la sesión fotográfica por medio de mensaje de texto, ella le envió a Ana, a quien llama su "sol" y su "energía”, una respuesta por el mismo medio.

La respuesta decía: "¡Esto es fabuloso...te pareces a mí! ¡La misma sonrisa! ¡Me encanta! Mamá" (con varios emoticones de caritas felices como solamente una madre que ha descubierto los placeres de los mensajes de texto podría enviar).

Ana tiene la tradición para el Día de la Madre de enviar violetas a su mamá, quien a su vez trata de mantenerlas vivas hasta recibir las del año siguiente. Este año, además de las violetas, Ana comparte esta autorreflexión de Coca-Cola. La imagen de espejo de una foto que nunca termina.


Jamal Booker es Gerente de Comunicaciones Patrimoniales en la Compañía Coca-Cola.