En 1971, Coca-Cola le enseñó al mundo a cantar a través de su icónico anuncio, "Hilltop". Más de 40 años después, la marca invitó a los habitantes de la India y Pakistán, dos grupos acostumbrados a vivir en conflicto, a compartir un momento simple de conexión y alegría con ayuda de la tecnología.

Un inspirador filme realizado por Coca-Cola muestra que lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa. Máquinas expendedoras de alta tecnología, instaladas en dos populares centros comerciales en Lahore, Pakistán y Nueva Delhi, India, dos ciudades separadas por sólo 523 kilómetros (325 millas), pero que parecen mundos aparte debido a décadas de tensión política, invitaban a los compradores a dejar de lado sus diferencias y compartir un momento simple a través de una Coca-Cola.

La iniciativa “Máquinas en un mundo pequeño” (Small World Machines), ofreció un portal de comunicaciones en vivo que unió a extraños de dos naciones divididas por algo más que las fronteras, con la esperanza de producir un pequeño momento de felicidad y promover el entendimiento cultural en todo el mundo. Coca-Cola y Leo Burnett usaron la primera pantalla táctil de su clase con tecnología 3D para proyectar un video en streaming en la pantalla de la máquina expendedora, y al mismo tiempo, filmar a través de la unidad para captar en vivo un intercambio emocional. Se invitó a personas de ambos países y de todas clases a llevar a cabo juntos una agradable tarea - saludar, tocar las manos, dibujar un signo de paz o bailar - antes de compartir una Coca-Cola.

Jackie Jantos Tulloch, líder de la iniciativa, compara la experiencia de transmisión simultánea en vivo a mirar en una cámara web, cara a cara, con otra persona. "Tus acciones se reflejan literalmente," explica. "Al incluir una pantalla táctil, pudimos ofrecer animaciones interactivas para que las personas pudieran trazar cosas como un corazón o una cara sonriente."



 ‘Lo logramos’

Durante el último año, el equipo a cargo del proyecto superó varios problemas logísticos, de ingeniería, e infraestructura, para lograr hacer realidad la iniciativa “Máquinas en un mundo pequeño.” La experiencia estaba programada para llevarse a cabo en enero, pero una de las máquinas se quedó atascada en el camino, y otros desafíos de seguridad mayores retrasaron la producción del equipo.

"En términos logísticos, tuvimos que coordinar dos oficinas dentro de la red de Leo Burnett y otras tres oficinas dentro de la red de Coca-Cola, así como varios proveedores fundamentales", dice Andy Dilallo, director creativo de Leo Burnett Sydney. "Nos topamos con diferencias horarias, barreras lingüísticas y sensibilidades culturales. Pero lo logramos, y eso es lo que importa."

Después de configurar exitosamente las dos máquinas en marzo - y decorarlas con arreglos florales, colores y otros adornos culturalmente relevantes - el equipo resolvió algunos obstáculos tecnológicos de última hora antes de que las cámaras finalmente rodaran.

"Nos sentíamos como la pequeña máquina que a veces podía y que a veces no", dice Jantos Tulloch.

Los equipos filmaron toda la noche, captando más de 100 interacciones entre personas de todas las edades. Ninguna de las personas que aparecen en la película son actores, y sus reacciones son completamente naturales.

"Las personas de Pakistán y de la India comparten muchas pasiones e intereses - desde alimentos y las películas de Bollywood, hasta la música del Estudio Coca-Cola, y el cricket", dijo Saad Pall, Gerente Asistente de Marca para Coca-Cola en Pakistán. "Lo que este proyecto hizo fue conectar a personas que no se relacionan diariamente, lo que permite a una persona común en Lahore ver e interactuar con una persona común en Delhi. Es un pequeño paso que esperamos marque lo que es posible”.

Creando recuerdos

La película presenta tiernos encuentros, como el de una niña en Delhi que “toca” con sus manos las de una mujer mayor en el lado paquistaní, así como interacciones más animadas, incluyendo un baile improvisado entre dos hombres de aproximadamente 60 años, y que se prolongó durante varios minutos.

"No pudimos lograr que dejaran de hacerlo", dijo Pall. "Y cuando finalmente lo hicieron, ambos estaban sin aliento."

Dilallo dijo que escuchar a las personas compartiendo sus historias hizo la experiencia aún más especial. "Había verdadera alegría y asombro una vez que las máquinas se activaron", dijo. "Ver a un niño correr hasta la máquina y tratar de “chocar” su mano con otra persona fue grandioso. Otra persona se acercó a mí y me dijo que había vivido en la India toda su vida y nunca había "visto dentro de" Pakistán. Fue increíble para él para ver la ropa que llevaban puesta. Es algo tan pequeño que nunca pensarías en ello, sobre todo viniendo de Occidente".

Al final de la grabación de casi 10 horas, ambas audiencias bailaban y decían adiós con la mano a sus nuevos amigos al otro lado de la frontera. Los equipos detrás de las cámaras también se unieron, incluyendo los equipos de Coca-Cola de Pakistán y la India.

"Fue una grandiosa forma de celebrar lo que considero el punto culminante de mi carrera", dijo Jantos Tulloch. "Trabajar con la marca Coca-Cola es lo suficientemente poderoso debido a la voz y escala de la marca, pero cuando sobrepones una historia como esta sobre todas las demás experiencias, te das cuenta de que no sólo estamos contando una historia de Coca-Cola. Estamos contando una historia más grande y más profunda acerca de la unión del mundo”.

La experiencia tocó un acorde especialmente emotivo para los equipos de Coca-Cola de la India y de Pakistán que colaboraron en el proyecto. Ajay Naqvi, gerente general de Excelencia Creativa para Coca-Cola India, dijo que se le puso “la piel de gallina” la primera vez que vio la película. Y el mensaje universal resonará en las personas fuera de la India y Pakistán, explicó, "porque en todo el mundo hay tensiones culturales y sociales, y existen por razones egoístas.

"Pero en el fondo, como se muestra en esta película, la humanidad se trata de fraternidad y felicidad."