La ciudad luce transformada por las las intervenciones artísticas de Naturaleza Urbana. En este caso, el laberinto natural de Alegría Mateljan genera una nueva experiencia en las calles de Quito.

La realidad es monocromática, los tonos de blanco y negro se confunden en el gris, aunque tengamos el color de una sonrisa, del abrazo de un amigo o algún acto inesperado que nos hace ver una mayor gama de colores. Cuando hablamos de una ciudad, el color grisáceo del día a día no se elimina tan fácilmente, hace falta la fusión del arte con la naturaleza cotidiana de la ciudad para lograrlo.

Para romper con esta monotonía, Fuze Tea le preguntó a expertos en colores, sabores, olores, texturas y sonidos, que viven en un mundo tecnicolor, cómo hacer para llevar esto a las personas durante un día bajo el eslogan de #NaturalezaUrbana en la ciudad de Quito, Ecuador.

Según lo explica la curadora de arte del proyecto, Ana María Garzón, ¨ el foco de Naturaleza Urbana está en nuestros momentos más cotidianos, donde el artista deberá encontrar el equilibrio entre naturaleza (representado por los ingredientes e intrínsecos de la marca) y urbanidad (representada por los artistas y sus técnicas), pero esta vez en un contexto de colección, que será presentada a nuestra comunidad con un lenguaje social¨.

De esta manera, se interviene el espacio urbano con un toque natural y de fusión, que nos lleva a descubrir y explorar nuestra realidad de otra forma. ¨Ahora queremos intervenir eso que llevas siempre contigo, cuando vas por la calle y descubres arte, moda, música y sabores, vamos intervenir tu Fuze Tea¨, comenta la curadora.

Más tarde, estos espacios resignificados pasarán a formar parte de las etiquetas de Fuze Tea convirtiéndose en otro espacio para contar nuevas historias llenas de color y fusión.

Alegría Mateljan, Ariel Moscardi, María José Machado y Toño Cepeda escogieron un lugar, una hora y un mismo día para realizar cada uno una intervención humana en la ciudad, para crear fusiones que dieran vida al tramo de la ciudad que quisieran.

Laberinto natural.

En medio de la ciudad, en Quito amanecen estructuras de madera y hierro unidas por flores y hierbas, como la limonaria y manzanilla, que detienen a los transeúntes y los invita a oler y comer en medio de un laberinto.

Alegría Mateljan se dedica a las artes visuales y esta instalación tejida busca crear caminos y conexiones distintas, perderse para crear algo nuevo. Dentro del laberinto manzanas y mangos esperan a quienes se animen a cambiar su día.


Pasarela urbana.

El camino de siempre, cambia. María José Machado, cuencana que se dedica al arte y al diseño, se cansó de ver su camino de la misma manera: 10 vestimentas hacen pasarela de la línea “Camomila” para refrescar la subida de unas gradas.

La limonaria, la manzanilla en conjunto con el mango y la manzana le brindan contraste y una nueva visión a un lugar por donde miles de ecuatorianos pasan cada día.

Un dulce atardecer.

La tarde en Cumbayá tiene un sabor distinto. Las luces de la calle, los parques y el sonido de lo árboles se mezcla con el tráfico, o en este caso con comida. La instalación trata sobre llevar la naturaleza y volver a las raíces, disfrutar de una manzana con un sabor distinto, pero tomándola directamente del árbol.

Ariel Moscardi preparó un menú para que quienes pasaran pudieran romper, tocar, sentir y degustar lo mejor de la naturaleza en medio de la ciudad, en una fusión entre lo mejor de la cocina y la naturaleza urbana. 

Sentir la música.

Guayaquil al caer la noche,  fue el lugar destinado para que el sonido se apropiara de las personas en una experiencia más allá del simple hecho de escuchar. La instalación interactiva creaba música entre las plataformas y las proyecciones de luz.

El ambiente se define por la unión de todos. Al frotar las frutas o cortarlas se crean sonidos o proyecciones que cada uno pudo ver y escuchar. 

 

Naturaleza urbana  trata de pequeñas ideas que pueden cambiar la cotidianidad, hacerlas sentir vivas y romper lo predecible. Eso fue lo que hicieron estos cuatro artistas con Fuze tea. ¿Y tú cómo cambias tu ciudad?