En 2010, después del devastador terremoto de Haití, Coca-Cola se propuso ayudar a los pequeños productores de mango de ese país, para mejorar sus ingresos y crear oportunidades para que conservaran sus trabajos y permanecieran en sus comunidades.

Así nació Haiti Hope, un programa apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo, (BID), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y Coca-Cola, en asociación con TechnoServe, con la meta de doblar las ganancias de 25,000 pequeños productores de mango en un periodo de cinco años.

Pero los datos no alcanzan para conocer el impacto real que este tipo de iniciativas tienen sobre las personas que más las necesitan. Por eso nos comunicamos con Andrew Lala, Program Manager de Haiti Hope, quien nos abrió la puerta a lo que realmente se vive desde dentro de las comunidades haitianas.

La vida: ¿Hace cuánto tiempo estás en Haití? ¿Cómo te sientes allí?

Vine por primera vez a Haití en 2013 y regresé a principios del 2015. Me siento lleno de energía aquí, trabajando en el proyecto. Es un reto muy desafiante para el desarrollo internacional y aunque las barreras para el éxito son altas, me siento muy apoyado por mis colegas haitianos, quienes se dedican a impulsar la promoción de su país con un nivel de compromiso realmente gratificante.

El proyecto: ¿Cómo fue que comenzó y cúal es su principal propósito?

Fue creado después del devastador terremoto del 12 de enero de 2010. El propósito del proyecto es el desarrollo de una cadena de valor para hacer la producción de mango más competitiva, sostenible e integradora, aumentar el ingreso de los pequeños agricultores, crear empleo y aumentar las exportaciones de mango fresco. El mango es una fuente importante de ingresos para unos 30.000 pequeños agricultores haitianos, que abastecen a la cadena de valor de las exportaciones.

La vida: ¿Qué impacto ha tenido el proyecto en tu vida personal? ¿Ha cambiado tu forma de ver el mundo?

En 2013 empecé como consultor en el proyecto. Mientras yo estaba en la Escuela Fletcher haciendo mi maestría me pregunté: "¿Cómo pueden los pequeños agricultores haitianos competir en los mercados globales sin huertos, y con la mecanización y la infraestructura actual?" El proyecto me demostró que es posible que las empresas sean más inclusivas, y me convenció para dedicar mi vida profesional en iniciativas similares. Después de esa primera experiencia de reunir a los sectores privado, público y sin fines de lucro, me enganché. Fue emocionante conocer a los agricultores que habían estado previamente en comunidades aisladas, que ahora están enviando mangos orgánicos al Comercio Justo, hasta los clientes finales de Whole Foods en Seattle. Se renovó mi confianza en nuestra capacidad colectiva para trabajar en beneficio de los cultivadores y los mercados de pequeños productores.


El proyecto: Un antes y un después. ¿Qué ha logrado el proyecto en términos de mejoramiento social, económico y humano?

La mayoría de los mangos haitianos no se cultivan en plantaciones, sino en pequeños  jardines dispersos junto a varios otros cultivos. Para seguir compitiendo en los mercados internacionales y en el mercado local, los agricultores tenían que comprometerse a  aumentar la calidad y la eficiencia del sector. El proyecto movilizó y capacitó a 25.125 cultivadores de mango en pequeña escala, con un 46% de participación de mujeres, en la cosecha, poscosecha, y las prácticas de comercialización.

La calidad aumentó dramáticamente al capacitar a los agricultores, reduciendo a la mitad los mangos rechazados para la exportación. Los precios medios aumentaron en más del 40%.

La vida: ¿Alguna frase que te haya impactado durante tus labores y que nunca olvidarás?

"Cuando la temporada de mango solía venir, los frutos iban a la basura. Yo ya no estaba interesado en la plantación. No sabía que los mangos tuvieran alguna importancia. Ellos simplemente no eran importantes para nosotros. Ahora se han convertido en algo importante. Así que ahora vamos a plantar ", me dijo un agricultor del proyecto, matriculado en 2012.

Conoce el camino que se recorrió para que naciera Haití Hope en este artículo de Luis Alberto Moreno es el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).