James Quincey, un experimentado líder de negocios que ha trabajado en todo el mundo, fue nombrado en agosto Presidente y Director de Operaciones de la Compañía Coca-Cola. Conversamos con Quincey sobre sus antecedentes, sus roles anteriores en Coca-Cola y los retos y oportunidades que visualiza a futuro.

Cuéntanos un poco sobre ti

Aunque nací en Londres, viví tres años en Hanover, New Hampshire. Mi padre trabajaba como profesor de bioquímica en Dartmouth. Tengo un hermano menor que nació en Estados Unidos. Vimos mucha nieve, y yo empecé a esquiar con esquís de madera. Para cuando yo tenía cinco años, nos habíamos mudado a Birmingham, Inglaterra, una ciudad industrial ubicada en el centro del Reino Unido. Fui a la escuela local. Supongo que me iba mejor en ciencias que en cualquier otra materia. A inicio de los años 80, tuve la visión de que la electrónica era la carrera del futuro, así que estudié ingeniería electrónica en la Universidad de Liverpool. Ahí descubrí que había personas mejores que yo diseñando semiconductores, y que yo era realmente bueno para los negocios. Así que cuando me fui de Liverpool, me uní a Bain, una firma consultora recién creada.

¿Cómo se desarrolló su carrera en Bain?

Era la época en que la informática estaba apenas llegando a los lugares de trabajo, por lo que las personas capaces de analizar gran cantidad de datos y obtener ideas para el negocio o estrategias, realmente le agregaban valor a las compañías. Yo era bueno para esas cosas. Estuve un par de años en Bain, y luego tuvimos un cliente, DHL, que quería que le hiciéramos un trabajo en el Lejano Oriente. En 1988 nos fuimos para Hong Kong, y fue entonces cuando creamos la oficina de Bain allá. Luego, en 1989, había un grupo independiente de Bain y McKinsey en el Reino Unido que creó una firma consultora llamada Kalchas Group. Ellos me reclutaron, fui el empleado Nº 6 o algo así. Yo era socio. Siempre había querido trabajar en Estados Unidos, por lo que les sugerí que yo podía abrir una oficina en ese país. Llegué allá entre 1992 y 1993 para hacer algunos proyectos, y luego crear la sucursal estadounidense. Empezamos en Chicago, donde estuvimos un par de años, y luego nos mudamos a Nueva York. Mientras estuve en Nueva York Coca-Cola me reclutó.

¿Cómo llegó a Coca-Cola?

Todas las personas llegan a un punto en la consultoría: cuando eres socio, cuando estás en tus 30 años, en que tienes una opción. O te quedas en el área de la consultoría durante mucho tiempo, o te pasas al lado corporativo, donde debes dejar de dar asesoramiento y empezar tomar decisiones por ti mismo y vivir con las consecuencias. Dio la casualidad de que yo había llegado a ese punto. Y más o menos al mismo tiempo, Coca-Cola me llamó. Efectivamente, ellos me solicitaron que fuera e hiciera unas labores de consultoría interna, y luego me darían una oportunidad de ejecutar parte del negocio, que fue lo que pasó.

¿Empezó en Atlanta?

Me mudé a Atlanta a finales de 1996, y estuve ahí hasta finales de 1998. Estuve basado allí, pero apoyando al grupo de América Latina, en colaboración con Tim Haas y los presidentes de las unidades de negocio en ese momento. Durante nueve meses estuve en México como el asistente ejecutivo de Pacho [José Octavio Reyes]. Luego, a inicios del 2000, me mudé a Argentina, donde me desempeñé como gerente de país.

Has vivido en muchos lugares durante tu carrera. Cuéntanos sobre esa experiencia de aprendizaje para ti y para tu familia.

Desde los puntos de vista profesional y personal, siempre ha sido interesante vivir en diferentes ciudades y países, siempre y cuando vayas con la mentalidad correcta. Si siempre quieres hacer las mismas cosas que hacías en tu país de origen, podrías descubrir que no es posible. Pero cada lugar en el mundo tiene un montón de cosas interesantes que hacer. Si logras conectarte con eso, realmente se puede disfrutar la vida. Eso es verdad para la familia, también. Tengo a mi esposa Jacqui y dos hijos, Sam, de 15 años, y Gaby, de 13. Ellos también deben ser felices. Son muy pocos los ejecutivos felices cuya familia es infeliz.

 ¿Hasta el momento, cúales han sido algunos de sus logros más satisfactorios en Coca-Cola?

Me siento más que orgulloso del momento en que hicimos cosas que nos ayudaron a preparar al negocio para triunfar a largo plazo. Como por ejemplo, lo que hicimos en Argentina para sobrevivir a la crisis económica, todo nuestro trabajo en estrategias de empaque y el manejo del crecimiento de los ingresos, para preparar al negocio para el éxito que continuaron otros líderes. Cuando fui a México, el sistema no había crecido durante varios años. A decir verdad, todos luchábamos unos con otros. Tuvimos que ir allá y decir: Necesitamos una visión; tenemos que ganar en el mercado; debemos resolver nuestra situación interna; tenemos que organizarnos; necesitamos un mejor mercadeo; requerimos una estrategia comercial mucho más estimulada por la inversión. Teníamos que demostrar que podíamos crecer y ganar otra vez. Fue muy satisfactorio lograr que todos se comprometieran para ver cómo funcionaría eso; entonces se preparó al negocio en México para el éxito a futuro, y la gente ha construido sobre eso y lo ha hecho aún mejor. Entonces continúas con adquisiciones como las de los negocios de jugo Jugos del Valle e Innocent, y el recién anunciado acuerdo de embotellado [la creación de Coca-Cola European Partners]. Finalmente, me siento muy satisfecho de ver a los líderes crecer para convertirse en presidentes de las unidades de negocio de todo el mundo. El desarrollo de un equipo de personas es la única forma de garantizar el éxito a largo plazo.

En tu rol más reciente como jefe de operaciones de Coca-Cola en Europa, has sido un representante muy visible de la compañia. ¿Cuál es la función de un líder?, especialmente cuando la compañía para la que trabajas o sus productos están siendo cuestionados o incluso atacados.

Un líder debe dirigir. Si el público en general tiene dudas, sea debido a percepciones o con base en la realidad, entonces el líder debe ser firme. La realidad es que los empleados tendrán las mismas dudas. Es poco probable que la gente que trabaja para Coca-Cola sea completamente diferente de sus amigos y de todas las personas con las que interactúan. Debe ser firme, en primer lugar ante los empleados y decir qué es cierto y qué no, esto es lo que pensamos y esto es lo que vamos a hacer.

¿Cuál fue tu relacción cuando Muhtar Kent te ofreció este trabajo?

Bueno, supongo que, después de una pausa pensé, 'Wow, ¿realmente dijo eso? Y dije,' Suena fantástico. ¡Suena genial! Y muchas gracias’. Me siento honrado.

Como director de operaciones de Coca-Cola, eres responsable de las operaciones en todo el mundo, ¿Qué tienes que aprender en esta nueva función? ¿Cómo inicias este trabajo?

Hay dos dimensiones. En primer lugar, hay partes de la operación que no conozco bien. Así que tengo que involucrarme, comprender y aprender sobre América del Norte, Asia-Pacífico y lugares de Eurasia. He visto sus planes de negocio y conozco a todas las personas, pero eso no es lo mismo que entender las palancas clave que están jalando y con qué están teniendo éxito o contra qué están luchando. La segunda pieza es descubrir esas pocas cosas que puedo hacer para aportar la claridad y el liderazgo que ayudará a todas esas personas a hacer lo que tienen que hacer. La única manera de que una gran corporación como esta funcione es capacitando y empoderando a otros líderes y a otras personas. Tengo que aprender a operar en una escala como esta. Esa es la única manera en que obtendremos resultados. No será porque puedo salir y repartir más botellas de Coca-Cola o escribir más correos electrónicos. Es porque puedo ayudar a otros a ser mejores.

¿Cuál es tu producto favorito de Coca-Cola?

Te responderé que es Coca-Cola Light, pero la verdadera respuesta es que soy muy democrático. Diariamente bebo variedad de nuestros productos. Por el momento, empiezo la mañana al lado de mi familia con jugos Innocent. Luego consumo smartwater, Coca-Cola, Coca-Cola Light...y toda una gama de otras bebidas no carbonatadas.

¿Cuál es la mejor parte de trabajar para Coca-Cola?

Es poder trabajar con tantas personas que disfrutan el trabajo con el que todos estamos comprometidos, y que son las marcas lo que les importa a las personas.