Mehmet, quien tiene 14 años y lleva puesta una camiseta de su equipo favorito de fútbol, muestra una radiante sonrisa mientras habla sobre su vida y rutina diaria.

"Así es como debes doblar las ramas y recoger las avellanas, una por una", dice, a la vez que se estira para tomar una de las ramas inferiores del árbol.

Él es uno de los miles de niños que ayudan en la cosecha de avellanas en Turquía, país donde se cultivan las tres cuartas partes de este fruto en el mundo. Ellos trabajan con sus familias, desplazándose de un cultivo a otro después de la cosecha, viviendo en campamentos que carecen incluso de los servicios básicos. En cuanto a la escuela, los niños como Mehmet quieren permanecer en ella y mantenerse al día con su grupo de edad. Pero la realidad es que el trabajo le impide a Mehmet y a otros como él asistir a la escuela regularmente, y el hecho de trasladarse cuando la cosecha finaliza, hace que contar con una educación de calidad sea una posibilidad remota.

Desafortunadamente, la historia de Mehmet no es poco común. Él es uno de los millones de niños que son víctimas del trabajo infantil en las cadenas de suministro. A estos niños se les puede encontrar en todas las regiones del mundo, trabajando en la industria minera, en construcción, servicios, agricultura (donde trabajan 99 millones), y en manufactura. Aunque hay pocos datos, sabemos que una parte importante de los 168 millones de niños atrapados en el trabajo infantil, trabajan en las cadenas de suministro.

Es por esta razón, que el tema del Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2016, que se celebra todos los años el 12 de junio, es la erradicación de la fuerza laboral infantil de las cadenas de suministro.

Es un gran reto, pero existe un verdadero motivo de esperanza. Entre 2002 y 2012, el trabajo infantil se redujo en un tercio. Es más, ahora entendemos mejor qué sirve en la lucha contra el trabajo infantil. Una lección clave es que las políticas son importantes, y con una combinación inteligente de las políticas del gobierno, se pueden conseguir rápidos resultados.

La coherencia política es fundamental. Los gobiernos deben brindar a los niños y a las niñas educación básica gratuita, obligatoria y de calidad, al menos hasta que alcancen la edad mínima para trabajar. Los gobiernos deben adoptar y aplicar leyes y políticas efectivas contra el trabajo infantil, y establecer vínculos estratégicos entre la inspección laboral, el seguimiento de la matrícula escolar y la asistencia a la institución educativa, y otros servicios públicos pertinentes, tales como agentes de extensión agrícola, para asegurar que los niños están fuera del trabajo infantil. La incorporación de las preocupaciones en torno al trabajo infantil en la protección social, el desarrollo rural y otros programas relevantes, ha sido el un factor principal en la reducción de esta problemática.

La coherencia también es importante para las compañías. Deben enviar una señal clara de cero tolerancia al trabajo infantil, y respaldar eso con sus prácticas comerciales y relaciones con los proveedores. Esto es lo que hay que hacer, y es una forma importante en la que las compañías afirman sus valores y su compromiso con los derechos humanos. La lucha contra el trabajo infantil puede parecer una tarea difícil, pero para los patronos, se trata simplemente de saber lo que está pasando en sus cadenas de suministro y tomar las medidas adecuadas para hacer frente a cualquier situación de trabajo infantil que pueda suscitarse. Esta es la expectativa general entre los negocios durante el siglo 21.

La historia de Mehmet es otro motivo de esperanza, pues no termina en ese húmedo huerto de avellanas. CAOBISCO, una asociación de la industria de compañías, que incluye a los principales compradores de avellana, se asoció con la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y el gobierno local para asegurar la disponibilidad de una educación de calidad para los niños de los trabajadores migrantes. Al mismo tiempo, el gobierno turco incrementó sus visitas para realizar inspecciones laborales, y adoptó una política para erradicar el trabajo infantil de la agricultura de temporada, reconociendo que cuando las familias se desplazan de las zonas de siembra de avellanas para cosechar otros cultivos, es necesario que la educación y otros servicios también se encuentren disponibles allí.

El empoderamiento de la comunidad y la mejora de los medios de subsistencia son fundamentales. En África occidental, en cooperación con las principales compañías de chocolate, la OIT ha apoyado a las comunidades productoras de cacao para que organicen comités para el control del trabajo infantil, desarrollen planes de acción comunitarios, y garanticen el financiamiento por parte de los gobiernos distritales para su ejecución. Las organizaciones de trabajadores han ampliado su número de miembros y ayudan a los pequeños agricultores y trabajadores a mejorar la seguridad en las granjas, obtener acceso a la seguridad social, y aumentar la productividad. Las cooperativas se han fortalecido, y éstas permiten a los agricultores obtener mejores precios en los insumos, introducir nuevas tecnologías y aunar recursos.

Por supuesto, no existe una solución rápida, y las compañías pueden beneficiarse con el aprendizaje de las experiencias de cada uno y desplegar esfuerzos conjuntos. La Compañía Coca-Cola es miembro de Child Labor Platform, un foro impulsado por las empresas con el fin de intercambiar experiencias y coordinar acciones para combatir el trabajo infantil en las cadenas de suministro. La plataforma CLP, que es copresidida por la Organización Internacional de Empleadores y la Confederación Sindical Internacional, y auspiciada por la Oficina Internacional del Trabajo y el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, es una incubadora de nuevos enfoques para este histórico problema.

Existe vasta experiencia en cuanto a la prevención y erradicación del trabajo infantil. Si queremos alcanzar la meta fijada en el Objetivo 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establece la eliminación de todas las formas de trabajo infantil para el año 2025, debemos aprender de la experiencia y utilizarla para acelerar el ritmo del progreso.

Benjamin Smith es especialista senior en trabajo infantil de la OIT-IPEC, que forma parte de los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo.