Mi nombre es Noko Maganyele. Tengo 40 años y soy la propietaria de un pequeño negocio en expansión llamado Barolong African Food, en el cual se venden comidas calientes y refrescos. Orgullosamente servimos en Diepsloot, una concurrida comunidad que se ubica justo al norte de Johannesburgo.

La gente sigue viniendo a mi restaurante por mi mogodu. Mogodu es el nombre para tripa o callos, un platillo favorito en África.

Soy la madre de cinco preciosos niños que me dejaron mis hermanas después de que fallecieron. Yo no tengo hijos propios, pero considero a mis sobrinos y sobrinas como si fueran míos. Siempre digo que "los niños de tu familia son tus hijos."

Creo que las mujeres fuimos hechas para ser fuertes y nunca darnos por vencidas. Como madre, debes asegurarte de que estás haciendo todo lo posible para que tus hijos lleguen lejos en la vida. Esta es mi motivación todos los días.

Antes de abrir mi negocio, trabajé durante seis años como mesera en un restaurante, pero en 2010 me quedé sin trabajo. Este fue el momento que cambió todo.

Yo sabía que debía tener un plan para asegurarme de poder cuidar de mi familia. Siempre me ha gustado cocinar, desde que era niña, y decidí que iba a usar mi habilidad para ganarme la vida.

Cuando empecé, solamente tenía una mesa en el patio donde vendía mi mokgodu. Diepsloot es una comunidad muy unida y mis vecinos y amigos llegaron a apoyarme.

Mis clientes regresaban por más mokgodu y pap, y me solicitaban que agregara más opciones al menú, así que lo hice.

Sé lo que el trabajo arduo y la paciencia pueden hacer por mí. Ahorré tanto dinero como pude para construir una tienda de verdad frente a mi casa, para que mis clientes pudieran sentarse y comer o resguardarse del mal tiempo.

Mi camino hacia el éxito ha estado lleno de desafíos. Aunque el tiempo en que trabajé como mesera me sirvió de guía cuando empecé, no contaba con la capacidad de gestión empresarial necesaria.

Algunos de mis problemas eran que no sabía cuánto dinero estaba entrando y saliendo de mi negocio, así que desconocía cuánto era el ingreso.

No sabía que yo tenía que tener un sueldo. Yo utilizaba el dinero que estaba haciendo en mi negocio para uso personal.

No sabía que debía separar mi negocio y mis gastos personales.

El año pasado fui invitada a participar en un taller de habilidades de negocios que llevan a cabo Coca-Cola, ONU Mujeres y la organización Hand In Hand. Me uní al taller y recibí formación acerca de cómo llevar registros diarios, sobre el manejo de existencias y marketing del negocio, y muchas otras prácticas.

Pronto pude pagarme un sueldo. Y abrí una cuenta bancaria para el negocio, independiente de mi cuenta personal. He utilizado la formación en marketing para colocar una valla publicitaria fuera de mi restaurante, pero espero un día poner una gran valla publicitaria en la entrada de Diepsloot.

También estoy trabajando para hacer menús para mis clientes y en la creación de un uniforme para mi personal. Estoy muy orgullosa de mi negocio y quiero atraer a más clientes, tal vez incluso turistas.

Después de recibir la capacitación, mis ojos se han abierto a las grandes posibilidades. Todas las habilidades que he aprendido me ayudaron a casi duplicar mi ganancia.

Pero, más importante que el dinero, mi confianza en mí misma ha crecido y me siento feliz de poder cuidar de mis hijos y madre mientras hago lo que amo. Ahora tengo tres empleados, y me siento honrada de poder crear puestos de trabajo en mi comunidad y compartir mis conocimientos con el personal.

También pertenezco a un club social en mi comunidad, donde compartimos nuestras historias y nos apoyamos unos a otros. Aquí es donde ayudo a otras mujeres para que todas prosperemos.

A veces, cuando contemplo mi negocio, veo lo lejos que ha llegado y me lleno de tanto orgullo que podría llorar.

Ya no me preocupo por mi futuro. Sólo el hecho de pensar cuánto más puedo hacer me llena de emoción. Quiero transformar mi negocio aún más, para poder incorporar otros servicios que lo beneficiarán, y contribuirán a atender las necesidades de la comunidad.

Sobre todo, quiero ver que a mis hijos les vaya bien. Actualmente, estoy ahorrando para enviar a mi hija menor a una mejor escuela para que pueda cumplir su sueño de convertirse en doctora algún día. En mi mundo, cuando formas una mente joven, ayudas a moldear el mundo.

Gracias por permitirme compartir mi historia con ustedes. Y estoy viviendo mi sueño al hacer eso. ¡Es la mejor sensación del mundo!