Muchos de nosotros tuvimos un yo-yo, un vaso o un frisbee de Coca-Cola cuando éramos chicos. Rafael Contreras también, pero no se conformó con eso, un día una curiosidad irrefrenable despertó en él y comenzó a buscar más objetos de la marca.

Así empezó con una pasión que con los años fue creciendo, tanto que terminó por ser el presidente del Club Coleccionistas Coca-Cola Colombia y tener una colección de más de 7.000 artículos de la marca provenientes de 124 países.

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Hoy Rafael afirma (un poco en broma, un poco en serio) que es coleccionista y que en su tiempo libre es Ingeniero Electricista. Esto no debería de extrañarnos, pues en el Club hay médicos, abogados, ingenieros,  empresarios, diseñadores, comerciantes y hasta un capellán. Personas de todos los niveles económicos, edades y formación,  porque sin importar qué hagan hay un tema único que los une y los mantienen en conversaciones que duran horas: la afición por ese horizonte infinito de objetos de Coca-Cola, el hobby por la marca.

¿Cómo y cuándo inició tu pasión por Coca-Cola?

Desde niño yo veía los comerciales y reclamaba los premios que daba Coca-Cola con sus chapitas, pero cuando en el Mundial Italia 90 sacaron unas botellitas con los idiomas de los distintos países, sentí una fuerte atracción por esas botellas, que debían de existir en realidad en todo el mundo. Comencé a tener la expectativa de llegar a tener alguna de ellas.

Ya en el 94, en el mundial de Estados Unidos, empecé a recoger algunas cosas de Coca-Cola, a organizarlas para formar una colección pequeña y personal. Para este entonces yo ya tenía 18 años.

¿Qué sucedió entonces en el 94?

A partir de este momento comencé a reunir todo lo que tenía desde niño, vasos, botellitas, yoyos y todo tipo de artículos. Los puse en un sitio, comencé a organizarlos. Allí fue cuando mi familia y mis amigos empezaron a regalarme cosas de Coca-Cola. Entonces yo también comencé a buscar más artículos de Coca-Cola cada día y mi colección empezó a crecer. Al día de hoy llevo 22 años coleccionando, encantado.

De tantos años coleccionando, seguramente tendrás tus objetos más preciados. ¿Cuáles son?

Tengo muchas cosas, pero al final uno dice, tengo mis cosas preferidas. Mi motivación más fuerte siempre fue conseguir botellas de distintos idiomas, en árabe, en chino, en hebreo, en inglés, pero en tamaño real. Con el tiempo las he podido conseguir, y he llegado a conseguir botellas muy raras, como una de Sri Lanka, que es muy difícil.

Son 18 idiomas en total y yo tengo 17. Hay muchas otras cosas que me gustan, pero estas son mis preferidas.

Ahora que llevas adelante el Club habrás visto otros objetos que te han llamado la atención.

Si bien no existe una colección completa o que sea perfecta, hay cosas que me han llamado la atención. Por ejemplo un amigo en México tiene la lata espacial, es una de las pocas ediciones de latas que fueron en el Transbordador Challenger al espacio en 1985. Hicieron una edición limitada de 300 y él tiene una de esas. Ese es uno de esos artículos top para mí.

¿Has tenido la oportunidad de ir a Atlanta?

Sí, estuve en el 2010, fui de vacaciones solo para visitar el museo The World of Coca-Cola, el recorrido normal para un visitante es de 2 a 3 horas y yo estuve dos días completos recorriéndolo, analizando, conociendo y aprendiendo de cada objeto, los guías del museo ya me saludaban.

¿Quieres conocer cómo es un día en el Museo Coca-Cola? Una colaboradora de la compañía te lo cuenta en primera persona.

¿Cómo pasa uno de ser un coleccionista a conformar un Club?

Nosotros tuvimos la primera iniciativa en el 2007, para conformar el Capítulo Colombia con el Club de Estados Unidos en Atlanta, pero en ese tiempo no existía la comunicación de Internet y redes sociales que tenemos hoy en día, todo debía hacerse por correo físico. Entonces era difícil y costoso comunicarse y, así como conseguir cosas.

Comencé a contactar a algunos coleccionistas por correo electrónico, y así empezó a crecer la base de datos y el número de coleccionistas. En principio yo pensaba que era el único loco que hacía este tipo de colecciones, pero con el tiempo empecé a encontrarme con muchas otras personas que tenían esta afición.

Luego, en el 2014, Internet y las redes sociales nos permitieron crecer mucho, también intercambiar y conseguir objetos. Hoy, tú envías una foto y puedes hacer un intercambio inmediatamente. Esto nos ayudó a formar una red mucho más grande de personas con el mismo hobby, entonces las oportunidades de intercambio se multiplicaron. Hoy intercambiamos y conseguimos cosas con colegas de España, de Argentina, de Colombia, China, Australia, en fin de todo el mundo, es una sinergia muy buena, muy chevere.

El Club lo iniciamos varios amigos Coleccionistas en Enero de 2015, con el objetivo principal de reunir, oficialmente y de manera organizada, a los coleccionistas de Colombia, ser reconocidos como el Club oficial de Colombia por Coca-Cola Company y por otros Clubes de Coleccionistas en el mundo como son España, Argentina, Hong Kong, Malasia, entre otros.

¿Tienen inventariadas las colecciones?

Yo he intentado hacer mi propio inventario pero aún no he logrado terminarlo, de tantas cosas que tengo. Pero si he inventariado lo que más quiero, como es el caso de las botellas. Tengo 1251 botellas de más de 124 países del mundo y en total tengo más de 7.000 artículos, este número aumenta cada semana.

Por otra parte, en la página web oficial del Club, estamos comenzando el catálogo de las botellas y latas de Colombia. Las estamos clasificando para que los demás coleccionistas puedan tener una fuente de información confiable y actualizada. ¿Por qué de Colombia? Porque es lo nuestro y porque ya hay tantas botellas en el mundo que es imposible intentar hacer un inventario global.

¿Sigues una metodología para coleccionar?

Al principio comienzas coleccionando de todo, después con el tiempo, viendo la disponibilidad de espacio, recursos económicos y el interés, cada uno se enfoca por algo en particular. Yo por ejemplo me he enfocado en botellas de vidrio, hay otros que se enfocan en latas, regalos, juguetes, en eventos deportivos o en objetos de navidad.

¿Conservas objetos de los que nunca te desprenderías?

Claro, ya sea por valor sentimental o porque son muy difíciles de conseguir, son muy valiosos o son únicos. Cada persona tiene un tesoro en su colección.  En mi caso son las botellas de idiomas. Además, tengo algunas botellas de ediciones especiales de Colombia, que en 23 años no he visto otras que no sean las que yo tengo, porque se han perdido en el tiempo. Entonces en mi colección tengo algunas botellas que son únicas, no se ha podido identificar que las tenga algún otro coleccionista, y por nada del mundo me desprendería de ellas.