Hay platos que parecen estar concebidos para comer con amigos, en familia o para compartirlos con una persona especial, ya sea por su capacidad de convocatoria, su relación con las actividades sociales o por su forma de prepararlos y servirlos.

Para la chef costarricense Adriana Sánchez González: ¨Las comidas juegan un papel preponderante en nuestro ordenamiento social, especialmente las que nos convocan en esas actividades donde todo el mundo participa y todo el mundo come, donde compartir comida es compartir bienestar. En Latinoamérica nuestra familias son grandes y muchas de nuestras actividades giran en torno de la comida¨.

El chef Rodrigo Monge nos recuerda otros aspectos: ¨La gente siempre tiene buenos recuerdos de cuando logra compartir con su gente querida. Lo importante aquí es que todos estamos comiendo lo mismo, al mismo tiempo, con cierta informalidad¨.

En esta nota comenzamos una lista de las comidas más populares a la hora de ser compartidas, que puedes acompañar con una Coca-Cola, desde las más caseras y tradicionales a las clásicos de las opciones rápidas. ¿Nos ayudas a completarla con tus preferidas?

Los guisos: Herencia de la cocina española, están presentes es todos lo países de Latinoamérica, con ingredientes varios, siempre de procedencia local. Ajiaco en Colombia, olla de carne en Costa Rica, sancocho en Venezuela, nada más reconfortante que reunirnos a comer la comida hecha en casa; seguro que en la tuya se cocina el mejor de todos.

La pizza: Es la reina de las reuniones espontáneas de amigos, de los domingos por la noche en familia y, por qué no, de alguna salida romántica.  Definitivamente la pizza está hecha para compartir. Debemos su existencia a la antigua Roma y su receta contemporánea a la ciudad de Nápoles.

Los perros calientes: Son un clásico en cumpleaños, una salvada para las mamás cuando los amiguitos de sus hijos se multiplican en la casa a la hora de comer y un recurso alimenticio accesible y delicioso para el cocinero novato que debe salir del paso. Datan del Siglo XIX y existen gracias a los inmigrantes europeos en Estados Unidos.

Los tamales: Existen en toda Centroamérica y muchos países de Sudamérica, siendo uno de los platos latinoamericanos más difundidos a la hora de reunirse en familia. El mismo hecho de preparar los tamales ya es todo un evento por sí mismo.

Las palomitas: Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, las palomitas datan de las culturas precolombinas, como los Mayas, que colocaban el maíz sobre ceniza ardiente con fines rituales y gastronómicos. Para muchos no hay cine sin palomitas, al igual que no lo hay sin buena compañía. Y por su puesto, aplican para ver películas  en casa.

Las alitas picantes: Son la estrella de los eventos deportivos televisados, generalmente en sports bars, aunque hay quienes se animan a prepararlas en sus casas.

Los nachos:  Son los campeones de los snacks. Infaltables en reuniones de amigos, su composición fragmentaria, que agrupa pequeños trozos de tortilla, invita a los comensales a reunirse en torno a ellos. Los nachos deben su nombre a su creador, Nacho, y la historia dice que surgieron en México.

La carne asada: Uno de los más convocantes, territorio de papás en reuniones de familia, pero también de muchas mamás y jóvenes intrépidos que se aventuran en deleitar a su grupo de amigos.  Su despliegue y ritual de preparación es una de las actividades que no se puede dejar pasar en la vida.

Muchos otros platos y versiones se disputan esta lista, dependiendo las culturas, los países o las regiones, pero lo principal es invariable. Estemos donde estemos, así como una Coca-Cola recién destapada, hay platos que están hechos para compartirse.