Mi madre tenía 22 años cuando yo nací. Aunque su sueño era ser educadora, ella renunció a él para criarnos a mis dos hermanos y a mí. Ella se dedicó a nosotros hasta que fuimos a la universidad. En ese momento, ella se encontró anhelando su sueño de infancia. En lugar de simplemente soñar, ella actuó y regresó a la universidad a terminar sus estudios en educación infantil, y al graduarse abrió su propia guardería / preescolar.

Mi madre nunca antes había construido un negocio. Muchos pesimistas le dijeron que estaba loca por querer comenzar una nueva carrera en esta última etapa. Esas personas negativas, (entre las cuales se incluían sus propios hijos), le sugirieron que más bien se relajara, viajara y disfrutara de su libertad. Sin sentirse convencida y decidida a pesar de sus propias dudas, ella en silencio siguió a su corazón.

Su negocio comenzó pequeño, con un solo cliente, (un niño de 3 años de edad), en la sala de estar en su casa. Mi madre trabajaba día y noche para cuidar a su primer cliente. Su trabajo iba desde desarrollar un programa de educación integral, hasta crear un plan personalizado de alimentación saludable. Al mismo tiempo, asistió a varios eventos comunitarios locales para enseñar a los padres que trabajaban, sobre el desarrollo durante la primera infancia. Entonces, su negocio empezó a crecer y ganar fuerza: más niños que cuidar, más maestros fueron contratados, y amplió el espacio. Trabajaba desde las 6:30 AM hasta la medianoche todos los días, incluso cuidando a niños los fines de semana. Ella hizo esto con todo el corazón durante los siguientes 10 años. A pesar de que no era una empresa de Silicon Valley, era un negocio bien dirigido, que crecía y sostenible.

Recientemente, una noche durante la cena, le pedí que compartiera conmigo algunas de las lecciones que aprendió mientras construía su negocio. Al inicio se sentía avergonzada de responder. Me preguntó cómo podía ella aportar algo a lo que yo había aprendido durante mi formación profesional, de las grandes empresas y de Silicon Valley. Sin embargo, sus respuestas me sorprendieron pues no sólo fueron simples y profundas, sino también exquisitamente aplicables a mi propia experiencia al empezar un negocio.

1. Debes amar lo que haces

Mi madre nunca pensó que trabajar desde las 6:30 AM hasta la medianoche todos los días fuera difícil. De hecho, le encantaba levantarse cada mañana. Ella no se percataba de cómo transcurrían los días porque disfrutaba lo que hacía: trabajar con niños, interactuar con los padres y colaborar con otros maestros. No lo consideraba un trabajo: estaba simplemente siguiendo su sueño. Ella vio a muchos otros negocios de cuido de niños ir y venir. Ella me explicó que una de las razones fundamentales por las que esos negocios fracasaron fue porque sus fundadores estaban en ellos por las razones equivocadas, muchas veces impulsados por la retribución monetaria. Ella consideraba peligroso iniciar un negocio por las razones equivocadas. Las compañías pasan por muchos altibajos, y es muy difícil mantenerse en los momentos malos cuando tu corazón no está en el negocio por las razones correctas.

2. Ante la duda, escucha a tu cliente más difícil

Mi madre tuvo su propia cuota de altibajos durante su jornada como empresaria, sobre todo cuando se trataba de interactuar con los clientes. Debido a la naturaleza de su negocio, ella tenía dos grupos de clientes: los niños y los padres (y a veces, los abuelos). Mi madre no creía que su negocio sobreviviría a causa de los clientes muy difíciles que siempre la amenazaban con denuncias, o incluso demandas judiciales, cuando las cosas no funcionaban como ellos querían. Sin embargo, más bien decidió escuchar a estos clientes difíciles, y trabajó tenazmente para ganar sus corazones. Con el tiempo, su retroalimentación, aunque en muchas ocasiones sonara irracional, contribuyó a mejorar su funcionamiento y servicio. Más importante aún, se convirtieron en algunos de sus clientes más fieles.

4. Asegúrate antes de contratar a alguien

Mi madre me explicó que uno de los aspectos más difíciles de dirigir una empresa era la contratación del personal y su manejo. Aunque ella pensaba que tenía un muy buen instinto con las personas en general, me dijo que para descifrar cuándo y cómo contratar, retener y despedir empleados, son necesarios muchas pruebas y errores. Con el tiempo, se dio cuenta de que la fórmula mágica era contratar a personas que eran más fuertes y mejores que ella, a menudo con preferencia sobre personas con gran potencial en lugar de quienes contaban con experiencias previas excepcionales, y encontrar maneras de inspirar continuamente a los empleados. En su opinión, el rol del fundador es empoderar a los empleados para que estén alineados con su visión, y que sientan que están construyendo su propia compañía, y que no solamente son empleados suyos.

Al final de nuestra plática, mi mamá todavía estaba bastante cohibida. En su opinión, el negocio que ella había construido con tanto esfuerzo para que llegara a ser próspero y exitoso no era nada comparado con lo que otros habían construido en "el mundo de los negocios reales" (en sus palabras). De hecho, ella nunca pensó en sí misma ni se presentó como "fundadora" o "directora general". Sin embargo, las lecciones que ella compartió conmigo fueron tan profundas como las que yo había recibido de reconocidos Directores Generales / Directores Financieros / Fundadores de asombrosas compañías.

Aún hoy en día, mi madre me da (a su hijo de casi 40 años) dinero para que compre mi merienda. Durante su visita, en la mañana cuando me iba a trabajar, ella deslizaba $ 5 en mi bolsillo y me decía que no me saltara el desayuno. Luego, me recordaba que tomara mi teléfono y se paraba en la puerta hasta que me iba.
Me pregunto si ella sabe cuán perfecta es, y la empresaria tan exitosa que es. Ella ha creado muchos puestos de trabajo para su comunidad local, y verdaderamente ha tocado muchas vidas. Por último, me pregunto si su secreto para ser una empresaria extraordinaria fue que ella no creía que lo era. Mi madre no tomó nada por sentado, aprovechó al máximo cada día tratando de hacer lo mejor que pudo, conservó su humildad y mantuvo los pies sobre la tierra.

Gracias por enseñarme, mamá.

Yong Kim



Yong Kim es el co-fundador de Wonolo, una plataforma de personal bajo demanda. Kim y AJ Brustein fundaron la compañía en diciembre de 2013 como parte de Coca-Cola Founders platform, una red global de emprendedores experimentados que construyen nuevas compañías con el apoyo del músculo de mercadeo de Coca-Cola, su red de distribución y otros activos.