El agua es absolutamente esencial para la vida, para todas las formas de vida: las personas, las comunidades, la agricultura, la producción de energía, los negocios, las escuelas, las plantas, los animales, los ecosistemas y las cuencas hidrográficas, lo que sea. Sin suficiente agua limpia y fresca en el momento y lugar donde se necesita, hay estrés hídrico. Y dondequiera que exista estrés hídrico, todos los usuarios del agua en esa zona enfrentarán impactos reales y un riesgo para los retos futuros.

Existen muchas formas de estrés hídrico, y factores como el crecimiento demográfico, el desarrollo económico y el cambio climático están aumentando la tensión en muchos lugares. Debido a nuestra presencia global (operamos en todos los países del mundo a excepción de dos), y en gran medida al modelo de negocio no exportador (el embotellado de productos a nivel local y la venta a las comunidades inmediatas y cercanas), tenemos una perspectiva integral y única sobre el estrés hídrico.

El estrés hídrico tiene muchas caras y no debe definirse solamente en términos de disponibilidad física. El estrés hídrico, y por lo tanto el riesgo, están en función de la disponibilidad física del agua y de su calidad, de la presión de la infraestructura, de la fijación de precios, de los fenómenos meteorológicos extremos, de la creciente demanda, del cambio climático, de la política, de la capacidad de gestión del sector público, de los límites normativos y de la aceptación social. Al dar un vistazo más amplio a los riesgos y factores de estrés que afectan el suministro del agua, encontramos que casi todos los lugares tienen algún elemento de riesgo y estrés hídrico.

También tenemos una relación única con el agua. El agua es la esencia de nuestro negocio. Es necesaria para el cultivo de los ingredientes agrícolas que se utilizan en nuestros productos, y está presente en cada una de nuestras bebidas. No es ningún secreto que nuestras plantas embotelladoras usan el agua para hacer nuestras bebidas, nuestros productos terminados son líquidos y cualquier persona puede fácilmente concluir que utilizamos agua. Cuando se estresan los recursos hídricos, nos sentamos a la mesa para discutir y ayudar a implementar soluciones.

La planificación a nivel de planta

Para entender mejor el estrés y el riesgo hídricos y manejarlos de forma más adecuada, en 2015 llevamos a cabo una evaluación sobre los riesgos del agua a nivel de plantas, con el fin de informar nuestra estrategia global para el agua. Esta fue una actualización de la evaluación de riesgos que se había realizado por primera vez en 2004. El proceso implica un estudio detallado a nivel de planta para cada una de las infraestructuras, un amplio seguimiento geoespacial de los diversos factores que afectan el agua y un modelo de cuantificación del riesgo.

Se evaluó el riesgo desde la perspectiva de las infraestructuras donde se lleva a cabo la producción, de la comunidad local y de las cuencas hidrográficas. Las categorías para las instalaciones de producción eran confiabilidad del suministro, eficiencia, economía y calidad. Con respecto a la comunidad / cuencas hidrográficas, evaluamos la sostenibilidad de las cuencas, incluyendo la cantidad, calidad y eficacia de la política, así como las consideraciones sociales del acceso al agua y al saneamiento, la participación de la comunidad, las interacciones gubernamentales y los medios de comunicación.

Las unidades de negocio y los socios embotelladores participaron fuertemente en la evaluación, y cubrió el 99% del sistema de producción global. Las áreas Técnica, de Asuntos Públicos y Gubernamentales, y relacionadas con la sostenibilidad estuvieron totalmente involucradas para garantizar la alineación de todas las funciones en los resultados y planes de acción.

Las principales conclusiones de acuerdo con nuestra última evaluación sobre los riesgos globales que enfrenta el agua incluyen:

  • 35% de los riesgos se relacionan con la sostenibilidad de las cuencas

  • 27% tienen relación con la confiabilidad del suministro

  • 11% están relacionados con riesgos locales / sociales

  • 18% se relacionan con la eficiencia y la economía, y

  • 9% tienen relación con controles internos y sistemas de manejo.

Nuestra estrategia global para el agua está diseñada para manejar estos riesgos potenciales.

La evaluación del riesgo confirmó la eficacia de nuestra estrategia para el manejo del agua: el rendimiento en las instalaciones donde se lleva a cabo la producción (eficiencia, reutilización, manejo de aguas pluviales, y el tratamiento de aguas residuales), la administración de los recursos hídricos en nuestra cadena de suministro de ingredientes agrícolas, la protección de cuencas hidrográficas, comunidades sostenibles, la sensibilización mundial y la acción en torno a los retos del agua, y la participación en la política de aguas. ¿Por qué vamos más allá de asegurar agua suficiente para nuestras plantas y ser buenos administradores del agua en ellas (eficiencia, tratamiento de aguas residuales, etc.)? Toda el agua que utilizamos en la producción se extrae de las fuentes locales de agua que compartimos con los demás. Y, porque vendemos nuestros productos a las comunidades inmediatas y cercanas, tenemos un interés de negocios adquirido en el agua que va más allá de nuestras operaciones.

La evaluación y protección de las fuentes de agua

Nuestro manejo del agua fuera de nuestras plantas empieza con las personas. Cada una de las instalaciones donde se lleva a cabo la producción debe utilizar un enfoque basado en los derechos para las necesidades hídricas de la comunidad local, determinando el potencial impacto del uso del agua en la posibilidad de que la comunidad pueda acceder a un suministro suficiente de agua, el impacto potencial en las comunidades de la descarga de aguas residuales tratadas y un programa para corregir los impactos identificados. Un enfoque similar se utiliza en el proceso de diligencia debida asociado con el establecimiento de una nueva planta y con las expansiones de las plantas.

La evaluación detallada del riesgo explicada anteriormente se complementa con un plan integral para la protección de las fuentes de agua, donde también se requiere que cada operación entienda claramente de dónde viene el agua que utilizan, la cantidad de agua disponible, su calidad, las condiciones de su infraestructura para el agua y las necesidades, las políticas que rigen el agua y más, todo para determinar el estrés actual o futuro en el suministro de agua. Esto es parte de un requisito global y de un proceso establecido para el manejo responsable del agua, llamado Sostenibilidad del Recurso Hídrico. Este primer paso, la acción de entender, se llama Evaluación de la Vulnerabilidad de la Fuente de Agua (nos referimos a ello como SVAs, por sus siglas en inglés).

Una vez que la SVA se ha completado, a continuación, la planta desarrolla un Plan para la Protección de las Fuentes de Agua (SWPP por sus siglas en inglés). Casi todas nuestras instalaciones donde se lleva a cabo la producción han empezado a implementar SWPPs de relevancia local, que puntualizan acciones para mitigar riesgos específicos, para abordar las vulnerabilidades identificadas por los SVAs y los plazos para completarlos. Al desarrollar e implementar un SWPP, nos involucramos con la comunidad, el gobierno local, la sociedad civil y otros negocios para buscar formas de colaborar. Creemos que esto fomenta una mayor transparencia, y nos permite trabajar juntos para hacer frente a las vulnerabilidades que puedan existir, pues las preocupaciones en torno a la cantidad y calidad del agua son comunes a todos los que dependen de una fuente de agua en un área determinada.

Los SVAs hacen un inventario de los riesgos sociales, ambientales y regulatorios de las fuentes de agua que abastecen nuestras infraestructuras donde se lleva a cabo la producción y las comunidades de los alrededores para informar los SWPPs. Los planes se concentran en los problemas comunes a nivel de cuencas hidrográficas, desde vulnerabilidades hidrológicas al manejo local del agua, y con frecuencia son la base de nuestros proyectos comunitarios de agua destinados a proteger y mejorar las fuentes del recurso.

Más allá de los SVAs y SWPPs, el Programa para la Sostenibilidad del Recurso Hídrico pide a cada planta de producción que: 1. Capacite y entrene a un equipo para el manejo de los recursos hídricos. Este equipo incluye al gerente de la planta, los ingenieros de la planta, el ⁄los experto (s) en recursos hídricos, y representantes de los departamentos Técnico y de Asuntos Públicos / Gubernamentales del embotellador y de la Unidad de Negocio; y 2. Mantenga y actualice el plan para la protección de fuentes de agua con las vulnerabilidades de la fuente en intervalos de cinco años o antes, según las circunstancias.

A la fecha, este programa ha identificado más de 3.700 acciones de mitigación que son parte de los SWPPs colectivos de nuestro sistema. Continuamos implementando SWPPs y evaluaciones de vulnerabilidad en todas las instalaciones a nivel mundial para abordar las vulnerabilidades del agua. A través de este programa afrontamos las necesidades de producción y los problemas de crecimiento, además de los problemas que enfrenta la comunidad.