En momentos inciertos, el optimismo puede ser descartado como una creencia llena de esperanza en cosas positivas, vasos medio llenos – la capacidad de mirar a la realidad a los ojos directamente, y negarla.

Pero entender verdaderamente el poder del optimismo realista es saber que es mucho más importante que simplemente mirar el lado bueno de la vida. Es el corazón palpitante del cambio.

El optimismo no se basa en ignorar los obstáculos que enfrentamos. Más bien, tiene sus raíces en la convicción de que podemos derribarlos. Se trata de tener una confianza transparente en que, después de revisar la evidencia exhaustivamente, el cambio es posible, y finalmente terminaremos en un lugar mejor que donde empezamos.

A medida que 2016 comienza, el optimismo está siendo puesto a prueba por los acontecimientos y tendencias que pueden parecer extraordinarios, confusos y fuera de nuestro control. Pero hay un viejo y útil refrán: "En tiempos como estos, es bueno recordar que siempre han habido momentos como estos."

Las pruebas son siempre parte normal de la vida. Y la nuestra no es diferente. Algo verdaderamente excepcional sería que el recorrido por 2016 estuviera libre de retos. Sin embargo, las pruebas que enfrentamos son las que podemos superar. Hemos estado aquí antes, y hemos pasado cosas peores.

Cada ciclo noticioso tiene el potencial de poner otra capa de certeza de que el mundo está en un estado funesto de anarquía. Y las dimensiones de nuestra angustia colectiva están cambiando. Pero si ahondamos un poco más, el optimismo se posa en los cimientos. Considera algunos hechos que tienden a perderse en todas las noticias negativas y en el ruido.

Los ingresos globales están aumentando, y la pobreza extrema está disminuyendo. La expectativa de vida a nivel global está mejorando. Gracias a la tecnología y a la tolerancia, la humanidad nunca había estado más conectada o había sido más capaz de comprender las diferencias. Aunque la violencia puede estallar con una imprevisibilidad horrible y el conflicto armado sigue afectando a muchísimas naciones y personas, la mayor parte de nuestro mundo sigue estando en paz.

Las tendencias generales en todo, desde el crimen hasta el abuso de sustancias, a pesar de que varían en cada país, están mejorando. Nos estamos acercando a una nueva era de acuerdos comerciales que están estrechando las conexiones globales. Y el mes pasado, 196 países llegaron a un acuerdo histórico para reducir las emisiones de gases efecto invernadero. El seguimiento llevará muchos años, pero el acuerdo señala algo nuevo y potencialmente transformador en nuestra capacidad de consenso para asumir una amenaza común.

Creo que también es una señal de que los funcionarios de gobierno y otros están empezando a tomar en serio la idea de "la felicidad sostenible", la noción de que el progreso no se mide por el PIB solamente, sino también por cómo la salud, la felicidad y el bienestar general están mejorando.

El elemento más importante en el caso del optimismo son las personas, donde comienza todo cambio social. Una serie de estudios nos dice que, a pesar de todos los trastornos económicos, sociales y políticos, una nueva generación de consumidores se siente optimista sobre el futuro y, lo que es más importante aún, ve el libre mercado como nuestra mayor esperanza para un mundo mejor. Sus números son ya suficientemente grandes para ganarse su propio nombre: "los aspiracionales."

Si bien todos podemos debatir sobre las sutilezas y trabajar hacia las soluciones necesarias, el hecho es que, a pesar de que el progreso es incierto y desigual, el mundo va en la dirección correcta.

Y en el caso del optimismo, para una compañía como Coca-Cola, esa dirección tiene algunas implicaciones muy importantes. Después de todo, un mundo más pacífico y próspero es la base del bienestar de la comunidad, y el bienestar es la plataforma para nuestro crecimiento.

Todos los que estamos seguros de que podemos construir una compañía y un sistema más fuertes en un mundo mejor, podemos animarnos con algo que Winston Churchill dijo acerca de ser un optimista: "Ser cualquier otra cosa no parece ser muy útil." Y él no podía haber tenido más razón.

Muhtar Kent es el Presidente y Director de la Compañía Coca-Cola. Síguelo en Twitter @MuhtarKent.