Si toda una generación de estadounidenses empezara una historia de amor con los perros calientes en Coney Island, indiscutiblemente, Nathan Handwerker sería el casamentero.

Handwerker, el fundador de Nathan’s Famous, emigró a Estados Unidos de Polonia con poco además de una fuerte ética de trabajo, lo que le permitió encontrar trabajo decente en los restaurantes de Coney Island. Con la mentalidad de sacarle el jugo al sueño americano, Handwerker le pidió prestados $ 300 a un camarero cantante (Eddie Cantor) y a un pianista (Jimmy Durante), apostando un puñado de dinero en efectivo a lo que se convertiría en un imperio de perros calientes.

El icónico sitio de Nathan en Coney Island, que abrió hace un siglo en la esquina de Surf y Stillwell, con el tiempo se convertiría en una cadena nacional con puestos en otros 10 países. Para construir un restaurante con un legado de esta clase es necesario tener una excelente receta, y un plan de juego inteligente.

Desafiando el precio convencional de diez centavos por un perro caliente, Handwerker socavó la competencia con las salchichas de Frankfurt de 5 centavos. Para disuadir cualquier rumor sobre mala calidad, el empresario contrató a actores que se pusieron gabachas blancas y estetoscopios y cortaron las salchichas al frente de su restaurante del mismo nombre.

Esos no eran los únicos actores que frecuentaban el lugar. Un inglés de piernas largas, cuyo nombre era Cary Grant, vendía los perros calientes de Nathan’s, las papas fritas y la Coca-Cola durante el día, y por la noche dormía en sacos de papas en la parte trasera del puesto.

Handwerker le rogó a Grant que no se dedicara a la actuación, pero a pesar de ello, Grant se mudó a Hollywood.

"Nathan pensó que era un grave error", recuerda Wayne Norbitz, un veterano de 41 años de Nathan’s Famous, quien durante 26 años fue el Presidente de la compañía.


Aunque a todas luces el espíritu empresarial de Handwerker era inigualable, una receta de especias de la familia de su esposa Ida y usar solamente carne de la mejor calidad, le ayudó a impulsar el puesto de perros calientes y convertirlo en una perdurable leyenda, dice Norbitz.

"Y la esencia del producto que realmente hizo a Nathan famoso ha sido la misma desde hace 100 años, y eso es realmente muy inusual", continúa. "La piedra angular del negocio de Nathan y su éxito, verdaderamente, tienen que ver ante todo, con la calidad”.

En sus inicios, el puesto de Nathan’s tan sólo abarcaba unos 6 metros (20 pies) de izquierda a derecha, con poco en el menú: salchichas de pura carne de res, papas fritas crujientes y Coca-Cola helada, los cuales, un siglo después, siguen siendo parte del menú.

 "Con el paso del tiempo, los perros calientes y las papas fritas seguían siendo la piedra angular de Nathan’s, pero el menú se hizo más grande, a medida que el restaurante de Coney Island se expandía," dice Norbitz.

En los años 40, el restaurante añadió una sección de mariscos y una barra de almejas, y posteriormente, embutidos y pizza. También había un sándwich de chow mein, que aprovechó el creciente gusto entre los estadounidenses por los alimentos "exóticos”.

Pero el gusto por los perros calientes nunca decayó, pues para los años 30, los empleados de Nathan’s preparaban decenas de miles  de perros al día, en un puesto que había crecido hasta alcanzar el tamaño de una cuadra. "Trabajar para Nathan’s era un trabajo muy duro porque el puesto de perros calientes pasaba muy, muy ocupado", dice Norbitz. "En todo momento hubo una gran demanda."

El trabajo era arduo, pero Handwerker, que sabía una o dos cosas sobre la vida de las personas que trabajan duro, trataba bien a su gente, e incluso ayudó a financiar las casas de algunos de sus empleados más antiguos.

"Debido a su pasado, él verdaderamente apreciaba el trabajo arduo, y realmente recompensaba a las personas por trabajar duro y por la lealtad que mostraban", dice Norbitz. "Cientos de personas trabajaron durante décadas en Coney Island”.

En un esfuerzo por mantener el ritmo de su popularidad, Nathan`s abrió un puesto en Oceanside, Long Island, y luego otro en Yonkers, Nueva York, y un cuarto en Times Square a inicios de los años 70. Aproximadamente al mismo tiempo, se vendían en los supermercados las originales salchichas de res de Nathan`s.  Diez años después, la compañía fue vendida a inversionistas privados.

 El resto, ellos dicen, es historia de perros calientes…Nathan’s vendió más de 500 millones de salchichas el año pasado, convirtiéndose en el vendedor No. 1 de perros calientes Premium en Estados Unidos.

Pero en medio de todo, el emblemático puesto de Nathan’s ha disfrutado de un culto de seguidores que hace que las personas lleguen en un autobuses de turismo e inclusive en limusinas, a comer las salchichas de pura carne de res de Nathan’s en Coney Island. "Ese lugar es una verdadera institución en Nueva York", dice Norbitz.

La alianza de Nathan’s con Coca-Cola también ha perdurado. Francis Fitzpatrick, un director de ventas para la marca de bebidas gaseosas, dice que la nostalgia une a las dos compañias.

"Coca-Cola es una marca tan icónica, y Nathan’s también lo es", dice.

Tanto Coca-Cola como Nathan’s han disfrutado los beneficios de una sólida fórmula original y una estabilidad que ha ganado y mantenido a sus clientes a través de los años, lo cual hace que ambas compañías sean parte de la estructura estadounidense, continúa. "Los perros calientes de Nathan’s y Coca-Cola han sido parte de esa experiencia americana y realmente han resonado y calado en el público."

Nathan’s festejará este año su longeva popularidad con las próximas celebraciones del centenario, incluyendo perros calientes de 5 centavos en Coney Island durante el fin del Memorial Day, y en el mundialmente conocido concurso anual del 4 de julio para Comer Perros Calientes de Nathan’s.  También busca un próximo intento para romper un récord mundial Guinness relacionado con los perros calientes en Times Square, a finales de este año.

Además, el restaurante hará honor a su continua asociación con Coca-Cola con tazas conmemorativas que hablan de la centenaria alianza entre las dos compañías, la cual, dice Norbitz, es digna de celebrar. "Coca-Cola es un socio valioso para nosotros, y ha sido así desde el principio", dice.