Como profesional en desarrollo global y relaciones internacionales, en los últimos años me he enfocado en un proceso llamado "Agenda para el Desarrollo Post-2015”. Esta se basa en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un conjunto de metas diseñadas justo después del cambio de milenio para impulsar al mundo en la lucha contra la pobreza y el hambre, haciendo frente también a los desafíos sociales, económicos y ambientales del siglo 21.

En su esencia, Post− 2015 se trata de personas de todo el mundo que trabajan juntas por un mundo mejor, con miras al año 2030. Mi encuentro con Lilian, una de las participantes en la iniciativa de la Compañía Coca-Cola 5by20, cuyo objetivo es desarrollar a cinco millones de mujeres empresarias para el año 2020, y su hija Ángel, fue un gran recordatorio de la importancia de construir un futuro mejor.

Me encontré con Lilian en el Centro para el Progreso Americano en Washington, DC para compartir su historia con un grupo de representantes de la sociedad civil, el gobierno, instituciones multilaterales y académicos.

Hace diez años, Lilian era una joven madre con un matrimonio problemático, y Ángel tenía dos años. Lilian se vio obligada a mudarse de nuevo a la casa de sus padres, y en este proceso perdió todo su dinero y capital de negocios por causa de su esposo, quien se negó a devolverle su propiedad. Con los préstamos comerciales que afrontaba (en ese momento, Lilian era una pequeña distribuidora de la Compañía Coca-Cola y vendía 50 cajas al mes), su situación parecía desesperada.

Pero Lilian es persistente, y encontró un gran recurso en Coca-Cola. La Compañía le permitió usar sus camiones como espacio de distribución. En el camino, Lilian fue invitada a participar en los cursos de capacitación empresarial que ofrece la iniciativa 5by20, y como resultado, ha duplicado el tamaño de su negocio. El programa 5by20 se centra en 3 áreas clave para facilitar el empoderamiento económico de las mujeres: capacitación empresarial, acceso al crédito, y desarrollo de redes de apoyo y mentores. Coca-Cola se apoya en el liderazgo local para asegurar que sus esfuerzos se adaptan a diferentes contextos y desafíos. Adicionalmente, Coca-Cola se apoya en el aprovechamiento de la experiencia de un conjunto impresionante de socios, tales como la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) , para acrecentar el impacto de la obra.

¿Por qué una gran compañía multinacional como Coca-Cola lleva a cabo todos estos esfuerzos? Por supuesto, se dan cuenta de que es lo que deben hacer; pero también saben que es lo más inteligente que pueden hacer. No hay mejor inversión que en las mujeres y muchachas para desencadenar el crecimiento económico y promover el desarrollo sostenible.

Cuando las mujeres tienen control sobre los recursos domésticos, tienden a gastar más en alimentos, educación y atención médica para sus hijos y familias, cosechando grandes beneficios para la sociedad y las generaciones futuras. Desde una perspectiva macroeconómica, el crecimiento económico sostenido depende de las contribuciones que hacen las mujeres a la productividad: más mujeres en la fuerza laboral significa un mayor ingreso per cápita y un PIB más alto. Donde las mujeres no son capaces de contribuir plenamente en el mercado laboral, las consecuencias económicas son enormes, con pérdidas estimadas tan grandes como el 27 por ciento del PIB en algunas regiones.

A pesar de la contundente evidencia en favor de la igualdad y el empoderamientos de las mujeres y las jóvenes, muchas de ellas también siguen siendo objeto de discriminación, opresión y falta de oportunidades. Se estima que un 70 por ciento de los casi mil millones de personas en el mundo que viven con $ 1,25 al día o menos, son mujeres y muchachas. Las mujeres tienden a quedar atrapadas en empleos de baja remuneración, poca seguridad y bajo estatus, muchos en el sector informal. A nivel mundial, las mujeres ganan sólo las tres cuartas partes de lo que ganan los hombres, incluso con el mismo nivel educativo y en la misma ocupación. Y se enfrentan a barreras adicionales para ser exitosas laboralmente: La CFI estima que las empresas que son dirigidas por mujeres reciben menos del 30 por ciento del financiamiento que necesitan de fuentes tradicionales.

Si bien ha habido un gran progreso, aún queda mucho trabajo por hacer para liberar todo el potencial de las mujeres y las jóvenes del mundo. Necesitamos igualdad de acceso a una educación de calidad. Necesitamos la participación plena y efectiva de las mujeres en nuestras sociedades y economías. Necesitamos derechos de la mujer para la propiedad de recursos económicos y activos. Tenemos que garantizar la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Necesitamos invertir en las mujeres, en particular mediante iniciativas tales como 5by20.

Y, por supuesto, necesitamos modelos a seguir. Lilian es uno de ellos. Ella ahora vende 25.000 cajas al mes; se ha convertido en una de las principales distribuidoras de Coca-Cola en el este de África, y les presta pequeñas cantidades de inventario a otras mujeres interesadas en distribuir. Por encima de todo, ella es una inspiración para su hija de 12 años de edad, Ángel, en cuya educación Lilian gasta la mayor parte de sus ingresos. Durante nuestra reunión en el Centro para el Progreso Americano, uno de los miembros de la audiencia le preguntó a Ángel, "¿qué quieres ser cuando seas grande?", ella no dudó, y con una gran sonrisa gritó, “¡médico! "

En el año 2030, la fecha límite para la siguiente serie de objetivos globales, Ángel tendrá 28 años, y ya podría ser una doctora (o cualquier otra cosa, como la joven mujer brillante y empoderada que ella decida ser). Yo le dije que espero darle la bienvenida en 2030 cuando regrese a Washington para compartir su caso de éxito, y que nos cuente la historia sobre el descubrimiento de su potencial.


Molly Elgin-Cossart es miembro principal de The Center for American Progress, donde trabaja en temas relacionados con la política exterior, el desarrollo internacional y el conflicto mundial. Ella es miembro no residente del Centro para la Cooperación Internacional en la Universidad de Nueva York.