Cuando la familia Buchholz coloca las figuras vintage de peluche de Papá Noel, empiezan a respirarse los aires navideños en su hogar.

Karleen Buchholz de Dunwoody, Georgia, estima que tiene alrededor de 30 de estos muñecos, confeccionados por The Rushton Company de Atlanta, y los primeros que obsequiaron los embotelladores de Coca-Cola como artículos promocionales en 1957. Ella los saca cada año en diciembre y los coloca alrededor de su árbol de Navidad, que también está lleno de adornos temáticos de Coca-Cola.

Karleen y su esposo John han coleccionado artículos de Coca-Cola durante 39 años, pero es durante las celebraciones navideñas que sacan algunos de sus artículos más preciados. Figuras de Papá Noel hechas de cerámica y osos polares que bailan "Jingle Bells" y otras melodías de la época. Guardan las galletas en un frasco de cerámica, alusivo al Papá Noel de Coca-Cola, con "el regalo para la sed" en la parte inferior. Su adorno favorito es una figura de Papá Noel que lee una carta colocada debajo de una botella de Coca-Cola en la chimenea: "Querido Papá Noel: Por favor, una pausa aquí. Jimmy."

"Papá Noel y Coca-Cola van de la mano", dice Karleen.

Coleccionistas desde Michigan hasta Sudáfrica se deleitan  de forma similar mostrando sus exclusivos artículos navideños de Coca-Cola durante las festividades de la época. Algunos de estos coleccionistas exhiben los clásicos ornamentos rojos y blancos clásicos y vasos grabados con los dibujos de Papá Noel hechos por Haddon Sundblom. Otros muestran miles de artículos conseguidos durante décadas de colección, desde luces para el árbol hechas de latas de Diet Coke, hasta una flota completa, de edición limitada, de cabezales Speedway Coca-Cola, con decoraciones navideñas.

"Para mí, Coca-Cola contribuye enormemente con la alegría de la Navidad", dice Hendrik Botha de Pretoria, Sudáfrica. Este coleccionista de Coca-Cola desde el año 2000, debutó con un árbol de Navidad de Coca-Cola en el 2009 y su éxito fue tal, que la decoración navideña simplemente aumentó gradualmente a partir de ahí. Echa un vistazo a su decoración navideña Coca-Cola aquí:

Los camiones navideños de Coca-Cola iluminados, las ilustraciones de Papá Noel hechas por el artista Haddon Sundblom, y los osos polares danzantes que tocan música navideña, todo esto infunde en las personas el espíritu festivo, dice Botha. Su colección incluye medias rojas de Coca-Cola de gran tamaño, saludos navideños vintage en varios idiomas, y docenas de osos polares de peluche (incluyendo uno sentado encima de un árbol y que sostiene una estrella roja encendida). En 2011 y 2013, Botha abrió al público las áreas temáticas Cola-Coca en su casa durante las celebraciones navideñas, y solicitó a los visitantes traer consigo una donación de artículos escolares, los cuales entregó a una escuela primaria rural.

"Lo anunciamos bastante y tuvimos una gran respuesta", dijo Botha.

A Gary Cuyler de Hastings, Michigan, le fascina tanto su sala navideña Coca-Cola, que deja la decoración todo el año. Cuyler, profesor universitario y director de teatro jubilado, compró su primera bandeja Coca-Cola en un supermercado local cuando tenía 15 años. Luego le siguieron los adornos de Navidad, y ahora tiene en su casa una sala Coca-Cola decorada de rojo y verde y llena de bandejas, vasos, móviles giratorios con luces, y un árbol de 10 pies "totalmente cubierto" con adornos de Coca-Cola y con varios tipos diferentes de luces navideñas Coca-Cola. Mira la colección de Navidad de Cuyler aquí:

También hay una colección de varias piezas de la Villa Navideña Coca-Cola Town Square, recolectada por su madre a través del tiempo, y que le entregó una Navidad años atrás. "Esa es mi favorita", dice. Su madre falleció poco después, y "ese pueblo me trae los mejores recuerdos."

La coleccionista Robin Cillo, de Williamsport, Pennsylvania, también señala dentro de su enorme colección navideña Coca-Cola a un regalo como su favorito: un adorno que le dio su madre en la década de 1970, un Papá Noel que empuja un carro de dos ruedas y que lleva cuatro botellas de Coca-Cola.

"Fue mi primer adorno", dice ella. Antes de eso, había decorado su árbol con llaveros y muñecos de peluche. Ahora tiene más de 300 adornos, todos de Coca-Cola, así como medias, docenas de piezas de la Villa Navideña Coca-Cola, y un oso polar inflable gigante que sostiene una botella de Coca-Cola.

Para Cuyler, la parte más gratificante de todo el trabajo que dedica a la decoración es la reacción de sus invitados al ver su gran espectáculo navideño. En Nochebuena, sus sobrinas y sobrinos y sus familias tradicionalmente vienen y pronto bajan las escaleras para dirigirse a la sala Coca-Cola, donde son los recibe un árbol iluminado, el sonido de los móviles que cuelgan del techo, figuras de Papá Noel que bailan, y una botella de Coca-Cola de tres pies de alto, con luces LED, sobre hielo.

"Por lo general me les adelanto porque es muy divertido ver sus rostros. Abren mucho los ojos y grandes sonrisas se dibujan en sus rostros", dice Cuyler. "La mitad de la diversión es ver esa alegría."

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