En los últimos 10 años, he trabajado con diversas organizaciones de muchos sectores. Estas compañías han promocionado sus prácticas ambientales y sostenibles. Las entidades corporativas parecen estar moviéndose a la decisión de hacer negocios de una manera menos perjudicial. Estas son buenas noticias.

El aumento de la popularidad de opciones de vida sostenibles (el vegetarianismo, el veganismo, los coches eléctricos o híbridos) y de modelos económicos sostenibles (la economía circular, la economía del compartir) es básicamente interesante y apunta hacia una tendencia a largo plazo por una vida más sencilla. Esto, también, es una buena noticia.

Y a medida que estas opciones se consolidan, el mundo de las inversiones está cambiando de manera similar. Las iniciativas de sostenibilidad de las corporaciones están siendo evaluadas como variables importantes, junto con las métricas financieras tradicionales, para determinar la “investability” (potencial de rentabilidad) de las corporaciones. Iniciativas de desinversión se están dando en todo el mundo. En varias oportunidades, los estudios han demostrado que las "buenas" inversiones de negocio no tienen un rendimiento menor que otros portafolios estándar diversificados. De hecho, muchos estudios muestran que las "buenas" empresas tienen una ventaja con respecto al índice.

Los gobiernos se están dando cuenta de la evolución hacia mejores estilos de vida, mejores negocios y mejores gobiernos - y no sólo por necesidad. Como todos sabemos, la Conferencia sobre el Cambio Climático de París (conocida como COP 21) se llevó a cabo en Francia a principios de este año, y los líderes del mundo idearon lo que esperamos sean los pasos para abordar los problemas del cambio climático que enfrenta nuestro planeta. El mundo está cambiando - y para bien. Estas son buenas noticias.

Nunca antes ha habido un incentivo más directo para una compañía para desempeñarse de manera ética y sostenible. Las noticias de las Naciones Unidas a principios de este año que señalaban que hemos empezado a hacer mella en el problema del cambio climático son prometedoras, pero sólo si los individuos y las compañías mantenemos nuestra parte del trato con nuestras opciones de estilo de vida. Si podemos seguir el ritmo, esto también es una buena noticia.

Pero los problemas son inevitables. Un buen ejemplo es que la sostenibilidad ha perdido su significado. Varias compañías han empezado a hacer alarde de sus medidas de sostenibilidad como un elemento diferenciador, pero esa diferencia sólo es cierta cuando una compañía la toma en serio.

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Japman Bajaj es co-fundador de Soshal Group Inc., curador de Calgary Global Shapers del Foro Económico Mundial, y co-presidente de SHAPE Norteamérica 2015.