Conservar el ambiente, restituir los recursos naturales y mejorar las condiciones del planeta es una labor que resulta imposible sin el trabajo en conjunto entre el ámbito privado y el público, con actores tan variados como las comunidades indígenas, empresas, gobiernos, académicos y organizaciones de distintas índoles.

Como ejemplo muy claro está la historia de los Fondos de Agua en Ecuador, el proyecto nació en el 2000 en Quito como propuesta de la Empresa de Agua Potable de Quito (EPMAPS) que se une a The Nature Conservancy (TNC) para la creación del Fondo de Protección del Agua (FONAG). Sin embargo, la capacidad de ampliar un plan de este tipo va de mano con el personal y recursos con los que se pueda contar, y para llegar al nivel regional que queríamos necesitábamos mucho más.

En el 2011, a pesar de tener varios fondos creados, logramos crear la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, un proyecto puesto en marcha por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fundación Femsa, Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM-GEF) y TNC con el objetivo de contribuir a la protección de las cuencas y ayudar a asegurar la oferta de agua tanto en cantidad como en calidad para las poblaciones de América Latina. Mediante esta alianza logramos poner en marcha 26 Fondos de Agua.

Los Fondos de Agua son un trabajo que promueve la acción colectiva; el agua es un recurso usado por varios actores, y por lo tanto en nuestro trabajo buscamos generar alianzas público-privada, además de involucrar otros actores claves como son las comunidades locales, el sector académico, y otras ONGs.

Una acción colectiva que involucra a la población

Otro de los actores importantes es la misma comunidad, estas personas por lo tanto deben estar informadas de todo el trabajo que se realiza, pero además ser partícipe del mismo. Las comunidades locales al comprometerse en el cuidado de las cuencas reciben beneficios, los cuáles pueden ser económicos o a través de otro tipo de incentivos que sea de interés de ellos.

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Estas comunidades se convierten en los guardianes del agua, contribuyendo a cuidar de este importante recursos tanto en beneficio de sus propias comunidades, así como de otras poblaciones que utilizan esta agua.

Las principales formas de conservar el agua

Para proteger las fuentes de agua es necesario implementar acciones locales, cómo es la reforestación y/o restauración de zonas degradadas con especies nativas, proteger zonas de hábitat natural como humedales, vegetación riparia, promover mejores prácticas agrícolas y ganaderas.

 

 


Silvia Benítez es graduada en Gerencia Ambiental de la Universidad de Yale y es la Gerente de Agua Dulce, Región América Latina para The Nature Conservancy y ha trabajado con la organización por más de 15 años.