Ihab Sukkariya salió de su casa en Siria, devastada por la guerra cuando tenía 17 años.

Después de hacer muchas paradas en el camino, llegó por su cuenta a Berlín en 2015, donde ahora vive con una familia que lo ha acogido. Después de completar una pasantía estudiantil, Sukkariya comenzó su formación profesional en administración de empresas en Coca-Cola Alemania en agosto.

La cafetería de Coca-Cola está vacía. Los sonidos apagados de los vasos y platos se pueden oír en el fondo mientras el personal de la cocina prepara el almuerzo. Sukkariya se frota las manos y, por un instante, parece nervioso. Pero, una vez que empieza a hablar, irradia esa confianza en sí mismo que se encuentra en los hombres jóvenes que se han visto obligados a asumir plena responsabilidad de sus vidas a temprana edad.

 La razón que lo llevó a huir de su ciudad natal de Damasco fue la cercanía de la fecha de su cumpleaños número 18.

"Si me hubiera quedado hasta cumplir 18 años, me hubiera alistado automáticamente en el ejército...lo que habría significado matar o morir", dijo.

Sukkariya no veía otro camino para él en Siria. "No hay futuro, no hay vida, no hay seguridad." Él partió para Alemania el 27 de julio de 2015.

Un escape de cinco semanas

Cuando salió de Damasco, Sukkariya primero escapó a Líbano y desde allí continuó a Turquía antes de llegar a Europa por barco, después de numerosos intentos por llegar de la parte continental de Turquía a las islas griegas. Sukkariya cayó por la borda e incluso la policía turca lo recogió. En su 10º intento, finalmente logró llegar a Mitilene con otros 35 refugiados. Luego, Sukkariya siguió vía Atenas, Macedonia, Serbia, Hungría y Austria antes de llegar a Alemania. Él llegó a Berlín el 1 de septiembre de 2015. Dos semanas más tarde, cumplió 18 años.

La vida en Berlín 

A través del centro de refugiados donde se alojaba, Sukkariya conoció a un empleado de Coca-Cola que logró organizar una pasantía para él, la cual completó en abril de 2016. Desde entonces, Sukkariya salió del centro y está viviendo con una familia de acogida en Köpenick.

"Al principio estaba bastante nervioso", dijo Sukkarieh. "Quiero decir, yo no conocía a estas personas. Pero ahora llamo a mi madre de acogida 'Mamá'". Él dice que puede hablar con ella acerca de sus sueños y sus planes.

"Ahora somos una familia", añade.

Todas las mañanas, Sukkariya habla por teléfono con su padre, quien aún vive en Damasco con su madrastra y dos medio hermanos. A principios de mayo, Sukkariya visitó a su hermano mayor, quien también escapó de Siria y ahora está en el sur de Alemania.

A él le interesa vivir en Berlín. "Ahora la ciudad se siente como estar en casa", Sukkariya dice, "probablemente porque es bastante similar a Damasco."

Una nueva educación

Si Sukkariya se hubiera quedado en Siria, probablemente habría estudiado ingeniería. Solamente le faltaban dos exámenes para completar sus estudios de secundaria.

"Pero se necesitaría demasiado tiempo para conseguir todos los documentos necesarios de Siria y luego ponerse al día con todo en Alemania", explica. "Habría cumplido 30 años en el momento de terminar."

Así que decidió seguir un camino diferente. En agosto, comenzó su formación profesional en administración de empresas en Coca-Cola Alemania. Él planea seguir escribiendo poesía e incluso un día podría trabajar en un libro. También le gustaría escribir sobre su escape de Siria.

El comedor se empieza a llenar conforme llegan los primeros empleados de Coca-Cola a almorzar. Sukkariya asiente con la cabeza a muchos de sus nuevos compañeros y sonríe a todos los demás.

Cuando nos encontramos, semanas antes de que su formación profesional comenzara, conversamos en inglés. Él no estaba ni un poco preocupado de que su trabajo en Coca-Cola sería totalmente en alemán.

"Ahora puedo entender alrededor del 50 por ciento de lo que se dice, y todavía estoy tomando cursos de alemán", explicó.

Cuando le pregunté si él estaría listo, Sukkarieh respondió con confianza.

"Te voy a sorprender", dijo con una amplia sonrisa antes de salir a almorzar con sus compañeros de trabajo.