El país más feliz del mundo tiene una de las competencias más duras del planeta, una carrera en bicicleta de 250 km, donde el hombre y la bicicleta se vuelven uno a través de un territorio con desafiantes accidentes geográficos por superar.

Federico Delgado, Country Manager de Costa Rica, Nicaragua y Panamá en la Compañía Coca-Cola lo sabe muy bien. En una competencia donde terminar ya es considerado una victoria, para él participar en la Ruta de los Conquistadores es más que lograr el puesto 89 -entre más de 400 participantes- o un tiempo de 18 horas, 7 minutos y 24 segundos. Para él se trata de alcanzar un sueño.

Tres días pedaleando por las fascinantes y duras montañas de Costa Rica, donde los cambios de temperatura, los continuos ascensos y descensos, el barro, el calor, el frío, la lluvia y el agotamiento físico extremo ponen a prueba no sólo la capacidad deportiva, sino la integridad psicológica y emocional del competidor.

Entrenar, automotivarse, cambiar hábitos, disciplinarse, seguir una rutina, son algunas de las claves que Federico Delgado, a sus 38 años, destaca para lograr un buen nivel deportivo, pero sobre todo, para avanzar hacia un estilo de vida más saludable.

La historia

Todo empezó hace tres años, cuando su ego fue golpeado por un diagnóstico médico que le decía que tendría que medicarse de ese momento en adelante, a lo cual él se rehusó.

“Pensé: Soy muy joven, soy feliz con mi familia, quiero vivir muchos años con mis hijos y mi esposa, pero para eso debo cambiar mi estilo de vida. Entonces decidí empezar a hacer ejercicio de verdad. Así fue como comencé a entrenar y a comer bien para hacer la ruta. Ese día tomé la decisión de cumplir mi sueño en ciclismo y terminar la Ruta de los Conquistadores”, cuenta el atleta.

Su rutina se convirtió en un ir y venir en dos ruedas, salidas a las 5 de la mañana todos los días a entrenar y entre 4 a 5 horas de “fondos” los fines de semana, algo que si bien pudiera parecer una tortura, era necesario para mejorar su salud y lograr el nivel deportivo que le permitiría alcanzar su meta. Allí empezó el verdadero desafío: balancear su rutina ciclística con el trabajo y la vida familiar.

Según atletas experimentados, La Ruta de los Conquistadores es 40% físico, 40% mental y 20% suerte. En el 2013, Federico hizo su primer carrera. Pero el ser humano de la largada no fue ni parecido al que llegó a la meta; todos esperaríamos que la realización de un sueño se viera gloriosa, como una película, donde las serpentinas lo rodean mientras él alza sus manos para celebrar una gran victoria. No fue así.

“Mi esposa me encontró en la meta y lo primero que me dijo fue que si estaba bien. No lo estaba. Me encontraba pálido, con un fuerte dolor de espalda y de estómago, que había desarrollado desde el primer día por no seguir las costumbres que desarrollé en el entrenamiento”, recuerda Federico.

En su primera carrera cometió errores que le complicaron la competencia desde su primer día. Se excedió en las cantidades de algunas bebidas y comidas y además no aplicó las posturas de ascenso que había entrenado. Aun así terminó su carrera.

“Este es el tercer año que la hago y han sido 3 carreras muy diferentes, tanto desde el punto de vista físico como emocional. Por supuesto que la primera fue muy distinta a ésta.

Pero a pesar de ser la tercer Ruta de los Conquistadores que hago, tuve cierto temor.”, comenta.

El día uno siempre es el más pesado. La salida desde el calor de Playa Jacó, recorrer varios kilómetros y empezar a enfrentar niveles altos de ascenso. Después de eso se llega al Parque Nacional Carara, que es selva. Salir de allí es complejo, los competidores quedan cubiertos de barro, después de cargar la bicicleta al hombro y trepar por la paredes de barro tomándose de las ramas de los árboles para salir de la jungla. Al salir queda un único pensamiento en la mente: “apenas voy por la mitad del día uno”.

¨El tema es que este año, el día dos también era un día muy complicado, un día de mucho ascenso, como pocos días dos históricos, entonces esa preocupación estaba en la cabeza de muchos de nosotros¨.

El factor mental

Si algo le ha quedado a Federico Delgado después de sus tres rutas, es que la mente lo domina todo. Si bien el entrenamiento es fundamental, mucho más importante es no darse por vencido, llevar un ritmo y saber que cualquier cosa mala que nos pase va a pasar.

“Cuando siento ciertos niveles de cansancio o dolor, pienso en que he entrenado mucho, que estoy preparado, que tengo buena condición física; trato de automotivarme. Si uno se motiva, uno sigue. Porque lo más sacrificado de la ruta es todo el entrenamiento que se hizo, y ya lo pasaste. Ya pasaste lo más duro”, reflexiona.

El sacrificio no es únicamente de él, sino de toda su entorno. Quitar tiempo en familia los fines de semana, armonizar con el trabajo, acoplar los entrenamientos a su día a día.

Después de todo este esfuerzo, Federico consiguió el puesto 89 este año, entre más de 400 competidores, varios grupos en Whatsapp con amigos que ha hecho en las carreras y los exámenes médicos ya no le quitan el sueño.

Los comienzos nunca son sencillos: ¨Yo quería y no arrancaba, pero quería hacer la Ruta de los Conquistadores¨. Recuerda Federico. “Uno tiene que identificar algo que le guste y le apasione, porque sino va a costar mucho arrancar. Al principio lo veía lejísimos, pero si uno tiene una meta que de verdad le apasiona alcanzar, eso lo mantiene en el camino. Para mí era un sueño, quería llegar a hacerlo y casi todos los días me levantaba a las 5 de la mañana para entrenar, hasta fines de semana. ¿Por qué?, porque yo decía, yo quiero llegar ahí.”, concluyó.