Como hijo de inmigrantes mexicano-estadounidenses que viven en una comunidad de bajos recursos de Oak Cliff, Texas, predominantemente hispanohablante, Adán González, no debía asistir a la Universidad de Georgetown.

No se suponía que obtendría una Maestría en Política y Gestión Educativa de Harvard.

No se suponía que combatiría al sistema que había intentado limitarlo y, como dice González, "no fue creado para los más vulnerables".

Pero González, fundador de Puede Network, un programa educativo y para el desarrollo de líderes jóvenes, nunca ha sido de los que escuchan lo que el sistema les dice que hagan.

Simplemente no podía. No después de ver a su padre dispararse cuando era un niño. Con su padre discapacitado, Adán sabía que tenía que crecer rápidamente y salir del statu quo.

González, quien hoy tiene 24 años, comenzó a vender Coca-Cola, bocadillos y DVDs en un mercado local para ayudar a sus padres a pagar sus uniformes escolares. Pero se dio cuenta de que con esos esfuerzos podría llegar muy lejos.

Con la esperanza de que una educación les daría a él y a su familia una vida mejor, Adán se sentó en la banqueta frente a un McDonald's local, con una computadora portátil prestada y pirateando señal de Wi-Fi, para escribir una solicitud para la beca del programa de estudios de Coca-Cola, Coca-Cola Scholars.

Esa decisión cambió su vida.

González posa afuera del departamento donde vivió durante su infancia

Adán el Becario

Junto con los otros 251 estudiantes que fueron seleccionados entre más de 70,000 solicitantes de todo el país, González viajó a Atlanta, Georgia, para participar en El Fin de Semana de Becarios de Coca-Cola en la primavera de 2011.

Ese fin de semana estuvo lleno de unión entre los becarios, así como de entrevistas para determinar quién recibiría fondos adicionales para las becas.

"Solo el hecho de ir a Atlanta fue una beca en sí ", dice González. "Abrió mi mente y mis ojos a algo más grande que yo".

Más allá de su exposición a nuevas personas e ideas, el fin de semana le brindó una red de apoyo. Cuando González compartió su historia y sus aspiraciones, uno de los entrevistadores se quitó la corbata y se la ofreció.

González celebra con otros becarios de Coca-Cola en Atlanta durante el fin de semana de Coca-Cola Scholars 2011

Los ojos de González se llenan de emoción al recordar las palabras del entrevistador: "Te doy esto porque creo en ti".

"Creo que muchas veces en mi vida, las personas han creído en mí antes de que yo lo hiciera", reflexiona González.

González aún conserva la corbata que le dieron durante el fin de semana de Coca-Cola Scholars


Mucho tiempo después del fin de semana de Coca-Cola Scholars, la red de personas que creían en González demostró ser de un valor incalculable a medida que él avanzaba hacia la universidad y navegaba por el desconocido mundo de la educación superior.

Él recuerda volar a Georgetown en Washington, DC, llevando consigo sus pertenencias en bolsas de basura. Se mudó a un dormitorio del tamaño de su apartamento en Texas, donde vivían los seis miembros de su familia.

Tan pronto como llegó al campus, un estudiante de último año de Georgetown y un compañero becario de Coca-Cola lo tomaron bajo su protección, y le enseñaron a González cómo estudiar e inscribirse en las clases, haciendo que la transición fuera más fácil de manejar.

Adán el Disruptor

Dirigiéndose a su nuevo mentor y a sus profesores en busca de orientación, González pasó los primeros meses de la universidad aprendiendo de nuevo cómo abordar los estudios. Su motivación era pensar en la comunidad donde había crecido.

"Descubrí cómo la educación me había dado libertad", continúa González. "Me dio la responsabilidad de asegurarme de que a medida que avanzo, las personas surgen conmigo”.

"No sabía mucho...pero ¿qué sabía? Conocía una comunidad. Conocía a personas que estaban desesperadas por contar con una oportunidad para mostrar su potencial ".

Mientras González trabajaba para mantenerse al día con sus estudios académicos, también se dedicaba a apoyar a quienes estaban en casa. Durante su segundo año, comenzó una campaña anual de recolección de equipaje para que los futuros estudiantes de su ciudad natal no tuvieran que llegar a la universidad cargando bolsas de basura, como él lo había hecho.

Pero él sabía que los jóvenes de su comunidad necesitaban algo más que equipaje. Necesitaban tener acceso a oportunidades educativas como las que él estaba experimentando. Necesitaban convertirse en una red de becarios.

Y así fue como nació Puede Network. Inspirado por la comunidad de becarios de Coca-Cola, González buscó crear "una red de asistencia de personas que se ayuden entre sí".

Puede Network prepara a niños y jóvenes de todas las edades para la educación superior, convirtiéndolos en líderes y administradores comunitarios. Para ser becarios, los estudiantes deben participar en actividades grupales (deportes, música y arte), además de realizar servicio comunitario. También deben saber leer.

"Una vez que eres capaz de leer, no tienes que esperar a que alguien te diga qué pensar", explica González. "Puedes decidir por ti mismo".

Con esta autonomía mental, González espera que sus alumnos puedan alterar los sistemas que a menudo los limitan. "Ser un disruptor le permite a cada individuo tener su propia identidad", explica. "Ser ellos mismos: no seguir el patrón, no aceptar el statu quo".

González continúa: "He aprendido más cuando estoy incómodo. Es hora de empezar a dialogar y conectar comunidades y corazones. Una vez que conectas el corazón, conectas la mente...y luego podemos comenzar a cambiar el mundo ".

Adán, el líder de la comunidad

Para cambiar el mundo, González quiere comenzar en casa.

Él pasa la mayor parte de sus días enseñando en la misma aula de la escuela primaria donde una vez se sentó como estudiante. El salón ahora está llena de escritorios nuevos y tabletas digitales que él mismo compró para sus alumnos.

Cuando Adán no está enseñando o impartiendo tutorías después de la escuela, es probable que esté en un parque cercano, ayudando a entrenar al equipo de futbol de Puede Scholars. También se le puede encontrar en el patio trasero de la casa de sus padres, ahora convertido en un espacio para que los niños aprendan boxeo cuando no se está usando para las reuniones comunitarias de Puede Network.

"Lo que me hace seguir adelante es que camino por las mismas calles en las que crecí. Recorro los mismos pasillos donde fui a la escuela", dice González. "Es reconocer el talento que tiene mi comunidad".

González dirige una reunión comunal de Puede Network

Él continúa: "Ahora, para ese niño que un día estará sentado en la banqueta pirateando Wi-Fi, con una computadora portátil prestada para solicitar becas universitarias..."

Él desata su corbata, y la sostiene con el brazo extendido.

"Esto es lo que alguien hizo por mí una vez y eso es lo que haré". Les daré mi corbata porque alguien creyó en mí cuando yo ni siquiera sabía lo que iba a hacer.

"De eso se trata Puede Network. De creer en los demás, creer en la comunidad y creer en nuestro futuro. Entonces, sí se puede, sí podemos ".