Maritza  Bermeo Alvarado es bióloga del medio ambiente y coordinadora técnica del Fideicomiso FONAPA, el Fondo de Conservación de la Cuenca del Río Paute, ubicado en la región sur de los Andes Ecuatorianos, una de las principales zonas de captación de agua para los pobladores de las ciudades de Cuenca y Azoguez.

FONAPA colabora con la protección, recuperación y preservación de los recursos hídricos a través de los Fondos de Agua. Los trabajos de conservación incluyen los entornos ecológico y las comunidades que se desarrollan alrededor de las fuentes de agua.

En esta entrevista Maritza nos cuenta sobre el trabajo conjunto y articulado que FONAPA realiza con varias instituciones para proteger fuentes de agua, así como sobre el empoderamiento, la responsabilidad y el involucramiento que los proyectos generan en distintas comunidades de Ecuador.

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¿Cuándo comenzaron a trabajar en el proyecto Agua para el Futuro?

El proyecto inició en el año 2014, donde se firmó un convenio con The Nature Conservancy (TNC), Arca Continental y Coca-Cola. A partir de eso se comenzó a trabajar en la identificación de las zonas y la implementación del proyecto.

¿Cómo se involucró en el programa?

Yo estoy en el Fondo de Agua desde el año 2015, entonces al ser yo la coordinadora técnica, me involucro con todos los proyectos técnicos que se están ejecutando dentro del Fondo.

¿Cómo y dónde se desarrollan los trabajos para la conservación de las fuentes de agua que están desarrollando?

Primero identificamos las áreas que necesitan trabajos de conservación, así fue como identificamos 2 zonas. La primera fue la zona de Sustag, en el sector de Barabón. La segunda zona es en el bosque protector Aguarongo, cerca de la comunidad del Carmen de Jadán.

Posteriormente se fueron detectando las necesidades, tanto de las zonas identificadas como de las comunidades que habitan en ellas. Lo que se ha hecho, es trabajar tanto con las personas dueñas de los predios como con las comunidades que están vinculadas con las fuentes hídricas o con las zonas de bosques. De ahí fuimos identificando cuáles son los incentivos que les podemos dar a la gente para poder generar acuerdos mutuos.

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¿Qué tipo de actividades realizan concretamente?

Primero identificamos las áreas, luego qué cantidad se van a proteger, cuáles son las fuentes hídricas más importantes, cuáles son las zonas de recarga o humedales que se encuentran en estas áreas. Luego identificamos los actores locales y sus necesidades, para pasar finalmente a la etapa del monitoreo. 

¿Cuál es su rol dentro de este proceso?

Yo soy la coordinadora del proyecto. Lo que yo hago es identificar con qué personas vamos a trabajar, cuáles son sus necesidades y cuáles son las áreas que vamos a proteger. Posteriormente doy seguimiento y monitoreo a estas actividades, verificar que las fuentes de aguas estén protegidas.

En resumen, mis principales objetivos son: lograr los acuerdos, identificar los actores que van a participar, identificar las áreas que vamos a proteger y posteriormente hacer un trabajo de monitoreo con los técnicos.

¿Cómo impactó el proyecto en su organización?

El impacto que hemos tenido como organización y como fondo de conservación ha sido positivo, ya que durante todo este tiempo hemos tenido fondos disponibles, lo cual nos ha permitido trabajar bajo una planificación que nos permite organizarnos mejor con las comunidades.

¿Qué logros han conseguido en el desarrollo de los programas de conservación?

En cuanto a logros que hemos alcanzado, uno es precisamente haber podido identificar todos estos sectores y actores claves para la conservación del agua. Por ejemplo, en el caso de Carmen de Jadán, para nosotros ha sido muy valioso poder trabajar con la comunidad, con quienes hemos aprendido mucho sobre conservación y hemos logrado muchas mejoras, como proteger alrededor de 16 fuentes hídricas. También en el tema de reforestación que hemos desarrollado junto a los integrantes de la comunidad, quienes constantemente nos van mostrando sus necesidades e intereses, como fue el caso de los huertos medicinales, donde pudimos saber que la gente todavía usa las plantas como medicina ancestral o realizar curaciones. Esta información es muy importante para nosotros porque les podemos apoyar y recuperar es tipo de conocimientos.

Además, hemos logrado diversos impactos positivos, por ejemplo, el poder cerrar acuerdos con los propietarios para proteger alrededor de 361 hectáreas es para nosotros muy importante, por la cercanía que tienen esta región a una de las principales zonas de captación y fuentes de agua para la ciudad de Cuenca.

¿Cuáles han sido las principales enseñanzas que han extraído de los proyectos?

Yo creo que una de las principales enseñanzas que nos dejó el proyecto es el acercamiento que uno tiene que tener con los actores locales, porque sino tenemos el apoyo y el involucramiento de las personas, el interés de las personas, nosotros no podemos seguir con el proyecto. Por más que se tenga el financiamiento, el personal técnico, si no se tiene el interés de la gente que vive ahí, si no se apropian ellos del proyecto, que sean ellos quienes monitorean y acompañen las actividades, los proyectos no tendrían los resultados que están teniendo ahora.

¿Ayudó el proyecto a tomar conciencia sobre el cuidado del agua? ¿De qué manera?

Yo creo que sí, el proyecto ha permitido tomar conciencia sobre el cuidado del agua. Por ejemplo en un caso de la zona de Yanuncay, con el trabajo que estamos realizando con la familia Saldaña Durán, en este caso propietarios, es muy interesante ver cómo se van apropiando del proyecto. Una vez que el proyecto comienza, su planificación sostenida en el tiempo hace que las personas se interesen más, porque ellos llegan a tener un compromiso, llegan a establecer un lazo con el proyecto, y dicen yo ya no corto más el bosque, no meto más mi ganado, porque igual estoy recibiendo un beneficio, y no solo estoy recibiendo un beneficio económico sino que también soy parte de algo, soy parte de un proyecto. Entonces cuando alguien les pregunta, estas personas pueden decir: yo soy parte de Agua para el Futuro, para que la gente que vive en los pueblos y ciudades aguas abajo puedan abastecerse de esa agua.