Ya sea porque estás de viaje, se te acabó el saldo o sencillamente te quedaste desconectado, entendés esa extraña sensación de quedarte sin internet en el teléfono.

Cada vez que me sucede, respiro hondo y pienso: “este aparato ahora es solo eso, un teléfono, que no me sirve ni para jugar” – sí,  para jugar sí pero no tiene chiste -.

Soy periodista, y por eso estar conectada 24/7 cabe entre mis prioridades. A mí no me molestan las constantes notificaciones de noticias., las necesito. Y aunque no me gusta hablar por teléfono, casi siempre me encuentro online via whatsapp.

Así que quedarme sin internet, se siente raro, como ir caminando y que se te acabe la acera. O el suelo. Para solucionarlo he ido agenciándomelas con algunas mañas.

  1. Benditos restaurantes de comidas rápidas. No, no me gustan sus papitas, amo su wifi. Y soy capaz de tolerar el olor a fritanga con tal de conectarme un ratito. Gracias por la hospitalidad. Compro algo chiquito, me conecto y todos ganamos.

  2. Redes privadas: ajá, ¿qué creen, que uno no tiene imaginación volátil? No pocas veces logro adivinar la clave. Intentá a ver si te sale: muchas redes usan como password el mismo nombre de la red, o bien su número telefónico, o el famoso 1234567890, y cuando se ponen muy vivos, al revés: 0987654321

  3. Hay que caminar. Como en aquellos tiempos en que buscabas cobertura, y agarrabas el teléfono como Rafiki a Simba, en el Rey León, aunque a veces no es solo cuestión de moverse unos metros, puede que sea necesario subir algunas gradas, visitar un segundo piso, y ahí sí pescás señal.

  4. Parques con red pública. Eso es civilización. Cada vez más parques y plazas importantes permiten conexión gratuita. Tal vez no te sirva para enviar o recibir archivos pesados, pero lo básico sí: whatsapp, mails y redes. Ahora hasta en autobuses hay wifi.

  5. Claro que hay un “nunca”: el nunca conectarse a la red de otro. Rara vez algún samaritano anda su teléfono sin contraseña para compartir red. Eso es arriesgado, y aprovecharse de la red de otro, en sus narices, así no más, ya me parece abusivo. Mejor no – aparte de que le aparece la notificación de que alguien está colgado de su red, y me muero de pena. A menos que sea una emergencia, uno no debería.

  6. Ojo con el roaming. No son pocos los casos de gente que sin querer queriendo lo activa en otro país, y al llegar a casa se encuentra con el recibo más triste de su vida.  Algunos operadores tienen planes para que no te quedés sin red en otro país, pero antes toca leer la letra menuda.

Creo que a veces no es tan malo estar desconectado.  Se parece a quedarse sin batería. Uno deja de preocuparse por tonterías, y se da cuenta de que el tiempo no vuela como uno pensaba. El tiempo con wifi es agua en un canasto. Sin wifi, es un gotero con miel.

Marianella Cordero es periodista, maratonista, blogger y apasionada por la vida. Puedes seguir sus viajes, experiencias e historias en su cuenta de Twitter, Instagram o Facebook.