Richard LaMotte sabía que tenía un tesoro cuando vio un pequeño trozo de cristal de color aguamarina un día cuando estaba sentado en medio de las cañas, piedras y conchas de ostras y almejas que bordean la costa, cerca de su casa en la Bahía de Chesapeake en Maryland.

LaMotte estima que se remonta a la década de 1930, cuando la ciudad junto a la bahía de Tolchester, Md., atraía a decenas de miles de amantes del sol de Baltimore y de otros lugares cada fin de semana.

"Es del tamaño de un dedo pulgar y está perfectamente desgastada", dijo LaMotte, autor de Pure Sea Glass, una guía de referencia con fotografías a colores sobre cómo encontrar y recolectar el vidrio del mar. Su esposa Nancy, una diseñadora de joyas, utiliza el cristal de mar en su trabajo, dijo, pero él decidió conservar esta pieza para sí.

"Le dije que no quería que hiciera joyería con esa pieza", dijo con una risa. La pieza se exhibe ahora en un armario junto con otros ejemplares atesorados que la pareja ha encontrado en la última década. Entre estos se incluyen una pepita rojiza perfectamente desgastada del borde de una luz de advertencia; una pieza lisa de vidrio de mar lavanda de un tapón antiguo de perfume, y un pomo de cristal de color amarillo en forma de la cabeza de un oso, que podría haber sido parte de la tapa de un frasco de un siglo de antigüedad.

Desde que fue patentada a finales de 1915, la botella contour Coca-Cola ha sido ampliamente celebrada, desde su aparición en la portada de la revista Time en 1950, hasta su inmortalización por artistas como Andy Warhol.

Antes y después de la celebración de su 100 aniversario, la botella ganó un nuevo grupo de admiradores: el creciente número de coleccionistas de vidrio de mar que apreciaban su color verde aguamarina, y la nostalgia que acompaña a una posesión centenaria.

"Es escarchada, espumantey hermosa como el océano. También es nostálgica para un montón de gente", dijo Mary Beth Beuke, fundadora y ex presidenta de la Asociación Norteamericana de Vidrio de Mar, y autora de The Ultimate Guide to Sea Glass.

Se estima que el 75 por ciento del vidrio de mar proviene de botellas, y las botellas de Coca-Cola constituyen la mayoría del vidrio de mar antiguo, pulido y de color verde que se encuentra en las playas desde Maine hasta Japón. En gran parte, eso se debe al uso que hace la compañía del color verde en sus botellas de vidrio, dijo LaMotte.

"La automatización se produjo en la década de 1900 y las compañías embotelladoras se cambiaron" a colores claros y cafés por razones de eficiencia, dijo. "Se acabaron todos los azules y verdes. Coca-Cola fue la excepción. Continuó con ese bonito color verde suave desde 1915 hasta bien entrada la década de 1960".

Antes de 1915, las botellas de Coca-Cola eran color ámbar o de una tonalidad clara conocida como pedernal, explica Ted Ryan, director de Comunicaciones Patrimoniales de Coca-Cola. Cuando la compañía estandarizó y salió con la botella contour, también conocida como la botella “hobble-skirt” o "Mae West" por sus curvas similares a las de un reloj de arena, quiso generalizar un color también y optó por uno verde claro, también conocido como verde alemán, explicó. Más tarde fue llamado verde Georgia como un homenaje al estado de donde es originaria la Compañía.

"Nadie más había hecho esto hasta ese momento. Así que ellos escogieron una tonalidad de verde, el verde que todos conocemos hoy", dijo Ryan. “Impusimos el uso del colorante verde. Si descubríamos a los embotelladores volviendo a usar el color pedernal, que era más barato, los hacíamos volver al verde correcto. Se convirtió en el color estándar de la compañía”.

Si tienes suerte, dicen los coleccionistas, puedes encontrar en el mar un pedazo de una botella de Coca-Cola que todavía tiene en relieve la fecha de la patente y el año y el nombre de la localidad donde fue embotellada, o las líneas horizontales que van desde el cuello de la botella hasta el talón, en relieve. Estas marcas distintivas son poco comunes en los cristales de mar, advierte Beuke, ya que tras décadas de recorrer el océano, pierden su textura y relieves.

Los cristales de mar provienen esencialmente de frascos, botellas, vajillas y otros artículos que han sido desechados en el océano, provenientes de basureros costeros, naufragios y las prácticas de pre-reciclaje de personas a finales de 1800 y principios de 1900. Luego de décadas de viajar en el océano, entre las olas, se convierten en las pepitas bonitas, lisas y opacas que buscan los diseñadores y coleccionistas de joyas.

Si tienes suerte, dicen los coleccionistas, puedes encontrar en el mar un pedazo de una botella de Coca-Cola que todavía tiene en relieve la fecha de la patente y el año y el nombre de la localidad donde fue embotellada.

El reciclaje, las botellas retornables y el aumento en el uso del plástico han hecho que cristales de mar como el preciado fondo de botella de LaMotte, sean más difíciles de encontrar, pero eso puede haber ayudado a impulsar su popularidad en los últimos años, dicen los coleccionistas.

"La gente ve que va a desaparecer, por lo que muchos más joyeros están comprando y pagando más por la joyería de cristales de mar porque ya no pueden encontrarla", dijo LaMotte. El Internet, las revistas de moda y los artículos de periódicos también han ayudado a ampliar su base de fans, dijo.

En Japón, las botellas contour de Coca-Cola han pasado por un renacimiento artístico similar. Coca-Cola envió miles de botellas a los militares ubicados en el extranjero durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo Okinawa en las islas Ryukyu. Cuando los residentes regresaron a su isla devastada por la guerra, algunos artistas ingeniosos comenzaron a recoger las botellas de Coca-Cola desechadas y a reutilizarlas en todo, desde simples bombillas de vidrio hasta jarrones preciosamente modelados. Conocido como "cristal de Ryukyu," se ha convertido en un oficio característico de la isla y en una importante atracción turística.

"Representa algo histórico que ha hecho un largo recorrido", explicó. "Ahí es donde la metáfora de la vida llega: es algo que se hizo más hermoso después de haber pasado por un ambiente hostil, pero sale bello y pulido al final."

Más recientemente, el diseñador Oki Sato transformó la botella contour en una elegante vajilla de vidrio verde como parte del programa permanente de diseño sostenible de Coca-Cola de Japón.

Una vez favorecido en gran medida por los joyeros, los cristales de mar están siendo utilizados en todo tipo de formas creativas, desde la decoración de piscinas a adornos de pared y campanas de viento, a medida que más gente acepta su combinación de belleza e historia, Beuke señala.