El café en Colombia representa alrededor del 5% del PIB agrícola y emplea 33% de la población rural. El país produce anualmente 14 millones de sacos de café con un crecimiento del 2 al 3% anual. Sin embargo, la mayoría de los productores tiene menos de 5 hectáreas y enfrenta retos como crecientes costos de producción, efectos del cambio climático y opciones de vida en las zonas urbanas que atraen a los jóvenes rurales.

La falta de relevo generacional, es uno de los principales riesgos para la sostenibilidad del sector cafetero. Muchas veces la opción del campo es desechada desconociendo su potencial de profesionalización y prosperidad.

Entender los números de la finca permite tomar decisiones informadas y manejar la producción cafetera como negocio, en lugar de como medio de subsistencia. No obstante, pocos productores llevan registros contables de sus fincas ya sea porque no saben cómo, por pereza, o como dijo un productor en Betania “por miedo a darse cuenta que no da”.

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Tradicionalmente los hombres han tomado las decisiones financieras de la finca y el hogar, generalmente sin llevar cuentas por escrito y con poca participación de los demás miembros de familia.  La formación en gerencia de la finca ha sido limitada, más aún para las mujeres y jóvenes cafeteros.

“Usualmente, tomábamos las decisiones sobre inversiones y créditos según las necesidades del día a día”, nos contaba un Productor, Barbosa.

Un proyecto para mujeres y jóvenes cafeteros

En Octubre de 2017 terminó el proyecto piloto de Empoderamiento de Mujeres Cafeteras en Antioquia, patrocinado por La Fundación Coca-Cola, a través de una donación de USD $100,000 a la ONG TechnoServe.

El proyecto de siete meses fue implementado por TechnoServe y la Federación Nacional de Cafeteros con el objetivo de aumentar la equidad de género en el acceso a los servicios de extensión rural, y de abordar brechas de conocimiento de mujeres y jóvenes para la toma de decisiones en relación a la finca como negocio cafetero.

Durante este periodo, 154 extensionistas de la Federación fueron capacitados para tener más efectividad en la equidad de sus servicios. Como resultado, aumentaron la cobertura de mujeres en 138% frente al año anterior. Así, en siete meses, 12.987 mujeres han asistido a capacitaciones y visitas del servicio de extensión. Por otro lado, se realizaron 111 talleres de “La Finca como Negocio” en 56 municipios del departamento de Antioquia: 1,686 caficultores, 63% mujeres y hombres menores de 35 años,  fueron capacitados en cómo llevar las cuentas de su finca y tomar decisiones a partir de esa información.

Del proyecto a la historia de vida

Estella y Alejandro asistieron juntos a la formación ”La Finca como Negocio”. Con 21 años de edad tienen un hijo de 6 y esperan un segundo hijo. Hace poco obtuvieron su propia finca en la que trabajan juntos para sacar adelante su familia. “Desde que tenemos la finca Estella está muy interesada en ir a capacitaciones porque dice que no podemos improvisar”, cuenta Alejandro.  

Ambos expresan que quieren darle un oportunidad al campo, “a nuestro niño de 6 años le transmitimos el amor por el café que nuestros padres nos inculcaron. Debemos promover su interés en la agricultura, y para eso tenemos que demostrarle que del café se puede vivir bien”, dice Estella.

Estella y Alejandro durante la capacitación

Nunca antes habían sido invitados a una formación de gerencia aplicada a la finca. “Es importante que nos hayan invitado juntos porque este no es un tema fácil, y si los dos aprendemos podemos tomar la decisiones juntos y compartir la responsabilidad”, opina Alejandro.

Ellos llevaban registro de los jornales pero no de mucho más. Ahora, han avanzado en llevar toda la información de manera organizada, saben a partir de qué punto ganan, administran mejor el fertilizante, entre otros temas claves para una buena administración.

Estella y Alejandro recomiendan que haya continuidad en este tipo de capacitaciones para que más mujeres y hombres jóvenes se entusiasmen a ver el campo como una oportunidad de ser empresarios. Resaltan además las bondades de que las parejas se formen juntas, así tanto la mujer como el hombre pueden recibir las visitas de los extensionistas y entender la recomendaciones.