¿Y quién no se acuerda de las Coca-­Colas de la niñez? Alfredo Rivera, Presidente de la Unidad de Negocios de Latinoamérica Centro no es la excepción. Entre definiciones de objetivos y el desarrollo y seguimiento de los planes de negocio de la Compañía, nos contó las historias más vívidas de su infancia en su Honduras natal. Historias del sabor de la niñez y del crecimiento personal y profesional que le dieron a este ejecutivo el impulso para llevar adelante una de las unidades de negocios más exitosas del mundo.

¿Qué recuerdos tienes de las primeras Coca-­Colas que tomaste?

Mi recuerdo de esas Coca-­Colas es muy claro, yo crecí en una finca bananera en Honduras, porque mis padres trabajaban en esa rama de la industria. Entonces, era común que después de la escuela jugáramos al fútbol y al final del partido nos tomáramos una Coca-­Cola. Recuerdo que costaba 10 centavos y la cosa era reunir ese dinero para tomarnos esa Coca-­Cola bien fría después del fútbol. Ese es uno de esos recuerdos que nunca se me olvidan, por mi amor al fútbol y al pueblo donde nací.

Lógicamente pasaron los años y comenzaste a trabajar en Coca-­Cola, ¿Cuál fue tu primer cargo y qué hacías?

Primero trabajé para el embotellador de Coca-­Cola en Honduras como analista financiero. Trabajaba con proyectos de inversión de la Compañía, justificándolos y analizándolos. Uno de esos proyectos consistía en establecer tasas de descuentos a los distribuidores. Mi trabajo era acompañar al camión y pasar tiempo con los distribuidores en sus pueblos.

Pasé como un año y medio recorriendo todos los pueblos de Honduras, estudiando cómo operaban y entendiendo su estructura de costos, para ayudarlos, no sólo con las tasas de descuentos, sino también a administrar sus negocios.

¿Impactó esa experiencia de campo en tu crecimiento posterior dentro de la Compañía?

Sin duda, pasar tiempo con los distribuidores en sus pueblos me dio una experiencia que no todo el mundo tiene, que es vivir muy de cerca una parte muy importante de nuestro negocio que es la distribución de nuestras marcas.

Y ahora cuéntanos, ¿A qué te supo la primera Coca-Cola que te tomaste una vez que estabas en funciones?

Creo que lo que cambia no es el sabor sino las experiencias. Otra anécdota, cuando tenía 7 u 8 años, fui a una visita de mi escuela a la embotelladora de Coca-­Cola en Honduras, sin imaginar que terminaría trabajando allí. Ahora, cada vez que regreso puedo recordar lo mucho que disfruté ese momento, y como toma otra dimensión visto desde ahora.

Desde que comencé a trabajar me he ido moviendo a distintos puestos dentro de la Compañía, y precisamente han sido movimientos geográficos. Entonces tiendo a pensar en esas Coca-­Colas que probé fuera de Honduras, en El Salvador, Guatemala, Brasil, Ecuador, México y recientemente en Costa Rica.

¿Si tuvieras que describir tu viaje desde que entraste a la Compañía hasta hoy en día. ¿Con qué palabras lo harías?

Te lo voy a decir en una frase: nunca me he aburrido. Ha sido siempre una experiencia intensa, pero siempre en sentido positivo para mí y las personas que me rodean.

¿Cuánto tiempo tienes como Presidente de la Unidad de Negocios de Latinoamérica Centro de Coca-Cola? ¿Aún recuerdas cómo te lo comunicaron?

Desde enero de 2013, llevo casi tres años como Presidente de la Unidad de Negocios de Latinoamérica Centro. Sí, recuerdo que fui a almorzar con mi jefe de aquel momento, pero lo importante fue que me lo dijo con bastante anticipación, varios meses antes del anuncio, entonces me pidió que no lo comentara. Y así lo hice, con la excepción de mi esposa, que fue a quién le dije primero.

¿Cómo ve la ruta en este viaje que tiene como punto de partida ser la mejor unidad de negocio de Coca-­Cola en el Mundo?

Yo creo firmemente que uno tiene que tener una ambición y una aspiración y que si lo podemos hacer en equipo no hay nada que nos pueda detener, y todo eso, hace más entretenida e interesante nuestra vida profesional.

En este sentido, la misión de ser considerados la mejor unidad de negocios del mundo del sistema Coca-Cola no es imposible. De hecho, fuimos reconocidos con la Copa Woodruff  en el 2014, debido a que el equipo de Latinoamérica Centro hizo un gran trabajo, construido sobre los años anteriores. Y eso me dice a mí que el reto es posible y que para hacerlo sostenible, debemos considerarnos todos como agentes de cambio. Yo me considero así, y mi equipo también lo ha venido demostrando en el tiempo que tengo de estar acá.

Las nuevas formas de comunicación acercan a las personas a la Compañía ¿Qué posición como Presidente de la Unidad de Negocios de Latinoamérica Centro tiene acerca este tipo de esfuerzos?

Creo que nosotros, como Compañía y como marca a través de la historia, siempre hemos estado muy de cerca de los desarrollos y de la evolución de la sociedad, y por supuesto las nuevas posibilidades de comunicación son muy importantes para Coca-­Cola y para los consumidores, que son quienes nos ayudan y nos llevan cada día hacia estos nuevos avances.  

Una última pregunta: ¿Roja, Zero o Light?

Zero, y una roja una vez al día. Siempre almuerzo con una Coca-Cola Zero, esa es mi bebida.