En la cima del Cerro Chirripó ondea una bandera de Costa Rica, se encuentra el rótulo más preciado por los senderistas y por este día se encuentra una Coca-Cola enfriada a temperatura ambiente, junto a los aventureros que lograron alcanzar la cumbre en medio del frío y el cansancio.

Este cerro se encuentra en el Parque Nacional Chirripó y su cumbre está a 3.820 metros sobre el nivel del mar lo que la convierte en la más alta de Costa Rica y una de las más altas de América Central. Desde la cumbre se pueden ver el Océano Pacífico y el Mar Caribe con tan solo voltear la cabeza.

¿Cómo llegó esta Coca-Cola a la cima del Chirripó?

Existen dos formas de conseguir una Coca-Cola en el cerro, la primera es esperar a que el personal del albergue lleve para la venta, o bien cargarla a través de una caminata de varias horas, en este ocasión este ultimo fue el caso. Lo que sí se puede conseguir en todo el camino es Powerade, necesario para hidratarte antes, durante y después de la actividad física.

Para empezar, el punto inicial se llama “Termómetro” y es el inicio de una travesía de 14 kilómetros para alcanzar el albergue en donde se descansa antes de subir a la cumbre. Durante la noche y madrugada los grupos salen de este punto evitando el sol. Dependiendo la condición física este trayecto puede tardar entre 3 horas o más debido a lo empinado del camino.

Las energías escasean y cada gramo de comida, agua y ropa se convierte en una carga que ralentiza el paso conforme se avanza, a pesar de eso siempre hay espacio para una Coca-Cola. Para el kilómetro 13 “Los Arrepentidos”, las galletas en la mochila se convierten en gorilas y cada camisa extra en un elefante que te quiere llevar al piso a descansar tan solo del peso.

¿Quién podría arrepentirse después de un trayecto de 13 kms para alcanzar una cima? Cualquiera que vea la subida que le espera por kilómetro y medio.

“Arrepentidos” es uno de esos trayectos que nadie olvida, en donde el Powerade es la posesión más preciada, el cuerpo no da más y cada paso es un calvario que pide todas las fuerzas del alma y voluntad para llegar al final. Muchos se devuelven por “mal de altura” y otros por cansancio; parece más fácil devolverse 13 kms de bajada que subir 1 sin energías.

Cada giro en el camino es tanto esperanza como martirio, porque no se sabe dónde está el albergue, la ilusión de llegar es respondida cuesta tras cuesta con pequeñas piedras en el piso que se van llevando el restante de energía.

A lo largo, un letrero que parece más bien una ilusión anuncia la llegada al albergue, no obstante, el viaje aún no termina. En el lugar se puede dormir, bañarse o comprar Powerade a temperatura ambiente (alrededor de 10 grados centígrados). Ese día descansamos en el albergue.

Antes del amanecer, la Coca-Cola vuelve a la mochila y a una temperatura de 4 grados se sale a ver salir el sol en el pico más alto de Costa Rica. Del albergue son 2,5 kilómetros de subida, y la misma distancia de bajada, que se sienten mucho más cortos conforme uno mira a lo largo la gran montaña pidiendo que la escalen.

El Chirripó es el sueño de muchos, es alcanzar la bandera que ondea en lo alto, tomarse una foto con los amigos al lado del letrero, la culminación de semanas, meses o años de entrenamiento, es conquistar el punto más alto de un país y maravillarse con las grandezas que se ven a los lados.

El sol empieza a salir mientras una de las paredes del Chirripó se va iluminando con un tono verde, las luces de los focos de los senderistas se ven como un desfile alrededor de la montaña, como un árbol de navidad y el aire sabe distinto, la emoción sale a flor de piel, la adrenalita también y uno apura el paso.

El ascenso se convierte en un ritual que reta alma, cuerpo y mente que luchan con el frío, la fatiga y el cansancio para alcanzar una meta.  Una roca, otra. Un paso, otro. Una pendiente de 500 mts que parece nunca acabar, estar cerca y lejos a la vez es el último camino para llegar a lo más alto del país.  

Al final, en una curva en ascenso se ve la bandera de Costa Rica ondeando en medio de un viento frío que traspasa la ropa y los guantes, sin tregua. Lo bueno, es que también enfría la Coca-Cola a un punto óptimo.

Ahí, en la cima de Costa Rica, tomarse una Coca-Cola fría tiene un mejor sabor. Un sabor a victoria, a sonrisas, a un sueño realizado, a una meta cumplida y a la expectativa de un nuevo reto.