En la actualidad las mujeres estamos expuestas a mucho retos que nos ponen a reflexionar y retar nuestro set de paradigmas. Los paradigmas con los que hemos sido socializadas y que nosotras también de forma inconsciente reproducimos, en muchas ocasiones nos limitan, y sin darnos cuenta nos gobiernan.

Uno de los paradigmas más comunes entre las mujeres es el del perfeccionismo cuyo hermano más cercano se llama culpa.

 

Nacemos y crecemos con roles que vienen heredados en donde ser perfectas es la medida con la cual nosotras mismas nos medimos: la mejor madre, esposa, hija, amiga, trabajadora y ser la mejor en todo. Este gran reto de ser perfectas en la vida profesional y la vida personal, viene acompañada de peligrosos hábitos, por ejemplo pensamos que está mal pedir ayuda, pensamos que nos veremos mal si preguntamos o decimos que no sabemos cómo hacer algo, somos expertas en el networking personal, pero pensamos que no somos capaces de hacer networking profesional. Hemos cosechado el hábito de parecer autosuficientes. Y surge entonces la culpa, porque nos autoevaluamos constantemente, ponemos nuestra propia barra tan alto y nos juzgamos a nosotras y a otras mujeres contra ese perfil casi de superhéroe.

 

Ante este contexto, para crecer y empoderarnos necesitamos reconocer esos paradigmas limitantes, esas mismas trampas metales, aclarar por nuestras propias palabras y deseos quiénes somos, cómo somos, cuáles son mis talentos  y qué podemos mejorar. Tener claridad de cuáles son mis fortalezas y cómo puedo apalancarme en ellas para alcanzar una plenitud sostenible, ser efectivas, felices y más balanceadas.

 

Existen tres puntos por donde se puede empezar esta mejora:

 

-Autoestudio: Por medio de lecturas de liderazgo, libros, películas inspiracionales y otros materiales que puedan ayudarte a reflexionar sobre tí misma.

-Conocerme: Es importante hacer una evaluación de cuáles son mis fortalezas y debilidades, pedir feedback a las personas cercanas para entendernos mejor.

-¡Speak up!: Necesitamos tener más voz, hablar sin juzgarnos a nosotras mismas, buscar proactivamente el coaching y no tener miedo de preguntar si puedo hacer algo mejor o cómo hacer algo que no sé. Aprender a decir “no” si creemos que una función no es nuestra, a las recargas de trabajo o a un rol que no me gusta porque creemos que “se va a ver mal” si decimos que no. Conviértete en tu mejor aliada.

-Tener una red de apoyo informal: Hablar con otras personas de la oficina, colegas profesionales sobre cómo han logrado superar alguna situación similar a la que puedo yo tener en este momento. Piensa que no estás en una isla sola, estás rodeada de personas que tienen siempre algo que te puede servir. Genera círculos de mujeres para hablar de temas cotidianos y profesionales como dice Sheryl Sandberg en su libro “Lean In”.

 

Con respecto a las redes, lo más simple es empezar por lo que tenemos más cerca: nuestras compañeras y compañeros de piso, aquellos que estuvieron en nuestro puesto antes y todos los que nos puedan apoyar.

 

Siempre tenemos algo en común, y ese puede ser el primer acercamiento para empezar una conversación y hacer más fuerte nuestra red de apoyo.

 

Encender una llama

Las empresas generalmente buscan líderes, personas empoderadas que conocen sus fortalezas y cómo utilizarlas para maximizar el talento en sus equipos. Una parte importante de la currícula que tenemos disponible en Coca-Cola busca acompañar el desarrollo de las habilidades clave de liderazgo. Uno de nuestros programas orientado a talento femenino es “Achieving your best self” facilitado internamente en Latin Center por Paola Moncivais, Karla Lira y mi persona.

 

En este programa de 3 días, buscamos que las mujeres puedan liderar a través de valores, propósito, visión y desde el corazón (inspiracional). Las participantes logran mayor claridad de cuáles son las características únicas que definen el estilo del liderazgo de cada persona.

 

Para lograrlo, utilizamos herramientas web, encuestas y paneles para compartir con líderes más senior tanto de la organización como del mercado. Hasta el momento en Latin Center han participado 98 mujeres, desde el inicio del programa en 2014.

 

Cada mujer logra un mejor entendimiento de sí misma, incluso reencuentran sus habilidades y capacidades y definen qué quieren para sus vidas de forma libre de culpa.

Luego del programa hemos visto experiencias muy interesantes, donde las participantes han generado movimientos de networking, crean grupos de Whatsapp y se reúnen periódicamente para compartir el avance y buscar soluciones para sus problemas, por lo que su desarrollo sigue de forma autodirigida.

 

Queremos que se encienda una llama en ellas que crezca junto con su empoderamiento y que desde adentro puedan ser proactivas y tengan el deseo de seguir creciendo, de liderar, pensar en qué viene más adelante para ellas, sin importar cuánto más quieren seguir creciendo en la organización. Lo que sí es importante es que sea cual sea el set de decisiones, esté acompañado por claridad, seguridad y libre de culpa.