Juan Guzmán es una comunidad de unas 1300 personas situada en la zona Oeste de Santo Domingo, República Dominicana, y le debe su nombre al ex lanzador dominicano que jugó en las Grandes Ligas de Béisbol.

Hace 11 años que los habitantes de sus 32 calles luchan por tener disponibilidad de agua, que hasta ahora tenían que ir a buscarla a donde llega la distribución municipal, casi un kilómetro, dependiendo la ubicación de las casas.

“Empezamos a reunir dinero y así íbamos comprando pedacitos de tubos que íbamos añadiendo para traer el agua. Habríamos un pedazo de zanja, poníamos el tubo y  seguíamos cuando aparecía otro pedazo de tubo para agregar”, cuenta César González, que hoy es el actual Presidente de la Junta de Vecinos de la Comunidad.

Cesar hace años que estaba buscando una solución al problema del agua, y había comenzado a traer pequeños tramos de tubería que iba consiguiendo, para así acercar una toma de agua lo más cerca posible de sus casas.

Comunidad empoderada

Buena parte de La comunidad de Juan Guzmán se erige socialmente en torno a la parroquia, donde se reúnen no solamente a practicar el culto sino para todo tipo de temas que conciernen al quehacer diario, entre ellos el problema del agua.

Allí, la pastora de la comunidad y otras mujer y hombres, bajo la supervisión de MUDE, la organización local que desarrolló el proyecto, comenzaron a organizarse alrededor de la ayuda que el movimiento Cada gota cuenta de Dasani logró acercar a la comunidad.

Antes de que el “movimiento” llegara a Juan Guzmán, hombres, mujeres y niños tenían que caminar hasta un kilómetro por el agua. “Si estábamos mal o enfermos teníamos que hacerlo igual”, dice María García, mientras nos hace una demostración regando las matas que tiene en frente de su casa.


Los testimonios de las mujeres, quienes sufrían más el problema del agua en sus quehaceres domésticos y el cuidado de los niños es contundente: 

“Hemos pasado mucha necesidad y trabajo con esto de la falta de agua, madres y niños cargando agua, porque sin agua no hay salud ni hay limpieza” cuenta Juana Ramos, vecina y miembro del Comité de Agua que se conformó durante el proyecto.

Infraestructura y movilización, los dos componentes para llevar el agua a Juan Guzmán

Uno de los lineamientos de MUDE, la organización local que apoyó al movimiento Cada gota cuenta para llevar el agua a los pobladores de Juan Guzmán, es la implicación de los habitantes de la comunidad en el proyecto.


“La mujeres trabajamos junto con los hombres en el proyecto, formando grupos de mujeres y de hombres, para trabajar con picos, palas, hacer la zanjas, todos juntos” dice Juana.

Hoy muchas de estas mujeres dicen sentirse “agradecidas y felices”, porque cuentan con agua en sus casas, “nos podemos bañar bien y bañar a nuestros hijos”.

Para Johana por ejemplo, que tiene tres hijos, tener el agua es una diferencia entre cielo a la tierra. “Yo tengo tres niños, y ellos ya estaban cansados de cargar el agua cada día, necesitamos el agua para higienizarnos, para lavar la ropa, para cocinar, no podíamos vivir más así”.

Auto gestión

Para Geanny Matos, Tesorera del Comité de Aguas y Pastora de la comunidad uno de los grande beneficios del proyecto es que “cada persona de la comunidad entiende muy bien y valora lo importante que es el agua. Nosotros aquí sin agua vivimos una vida bien difícil, en temas de higiene y salud”.

Sin bien la comunidad había comenzado a autogestionar el tema de traer el agua no tenían la capacidad económica de hacerlo. Fue entonces que gracias a la perseverancia de César, el apoyo de MUDE y el movimiento Cada gota cuenta que los habitantes de Juan Guzmán tiene agua.