“Reciclaje” y “Economía Circular” son términos cada vez más escuchados en la cultura general. Las empresas están cambiando sus formas de trabajo para impulsar proyectos que buscan que estas palabras sean aún más relevantes ahora.

Por ejemplo, la Compañía Coca-Cola lanzó su meta “Mundo sin Residuos” mediante la cual buscan recolectar una lata o botella por cada una que venden para el año 2030.

Una parte de esta meta incluye el rediseño para hacer sus empaques 100% reciclables e incluir más materiales reciclados en su fabricación. Hoy en día, gracias a la tecnología y el trabajo de muchísimas personas a lo largo del ciclo, es posible utilizar botellas recicladas para fabricar las nuevas y es parte de lo que Coca-Cola FEMSA junto con sus proveedores aliados ya hace en Colombia.

¿Pero qué pasa una vez que se recolecta una botella PET (Polietileno Tereftalato)?

Si  separaste tus envases en bolsas blancas para que puedan reciclarse,  seguramente algún recolector tomó el material y lo llevará a un centro de acopio desde donde se enviará a centros de reciclado como el de Apropet en Bogotá Colombia. Ahí se suma a materiales recolectados de otros puntos y empieza el proceso para convertirse en una nueva botella.

El material debe estar limpio, es decir, sin otros residuos dentro de la botella. Por lo anterior, una persona se encarga de revisar la calidad del material para reciclaje recién entra a la planta recicladora. 


Una vez seleccionado, el material se carga en una banda que lo prepara para su posterior lavado. En esta línea se eliminan residuos que no sean plásticos, se separan las etiquetas, materiales de color y finalmente varias personas seleccionan manualmente el material final para entrar al proceso de lavado.

El material se muele y lava para crear hojuelas de plástico.

Después de esto, las hojuelas se funden, se remueven los materiales volátiles y finalmente se *policondensa para dar orígen a la “Resina Reciclada”, que se revisa detalladamente en un laboratorio, para así dejarla lista para convertirse de nuevo en botella u otro producto de plástico reciclado. 

La planta de Apropet  cuenta con la certificación de su “Resina Reciclada” para grado alimenticio, es decir, que es apta para estar en contacto con alimentos y garantizar su seguridad e inocuidad, lo que asegura la calidad de la nueva botella.


El viaje no termina ahí: Innovaciones en diseño para el material reciclado

Una vez se tiene la Resina Reciclada, ésta pasa a los productores de envase y de ahí viaja a los embotelladores. Una de las plantas más avanzadas en su clase de todo Latinoamérica, la planta de Coca-Cola FEMSA, en Tocancipá, tiene integrada en las mismas instalaciones la producción de envase y de bebidas, disminuyendo así la huella de carbono correspondiente al transporte de envases.

Allí, la Resina Reciclada que provienen tanto de Apropet como de ENKA Colombia, es mezclada en la planta de Envases de Tocancipá con plástico virgen en proporciones que varían según el producto a embotellar. 

Actualmente en promedio el Sistema Coca-Cola utiliza en Colombia un 45% del material utilizado en las botellas. Adicionalmente, para finales de 2018, Coca-Cola FEMSA en Colombia logró reciclar 90% de los residuos generados en sus procesos de producción.

Las resinas mezcladas se convierten en preformas que al ser calentadas e infladas se convierten en las botellas que conocemos.

Allí las botellas se rellenan de producto bajo los más altos estándares de calidad y seguridad, y regresan al mercado donde una vez consumido el producto vuelven a ser recicladas en un modelo de economía circular.

Conoce más de Un Mundo Sin Residuos, la visión que tenemos para mejorar el diseño de los envases y recolectar una lata o botella por cada una que el Sistema Coca-Cola vende para el 2030 aquí: ¿Por qué un Mundo Sin Residuos es posible?